Ayer cerró la campaña la oposición venezolana que apoya la opción del NO, en el referéndum de este domingo por la reforma constitucional. Fue un acto masivo en la avenida Bolívar de Caracas. Otrora mítico e inexpugnable paraje del oficialismo. Sin tener cifras oficiales sobre la cantidad de asistentes a la hora de escribir este artículo, mi impresión es la de una marea humana. Seguramente no llegó a las cifras de la manifestación del 11 de Abril de 2002, pero no deja de ser una increible concentración de apoyo al NO.

Todas las agencias internacionales se hacen eco de la misma. Lo que normalmente ellos no indican, es que esta concentración no dispuso de la cantidad de medios oficiales que si usan los afectos al SI, la opción de Chávez. Aquí no hubo traslados masivos desde el interior de la República en autobuses de organismos oficiales, ni de gobernaciones, ni alcaldías, y mucho menos, se puede decir que quien estuvo allí lo hizo por obligación o porque iba a cobrar algún dinero. Todos los que allí se congregaron lo hicieron de manera voluntaria. Hago esta aclaración porque indicutiblemente a nivel internacional, hoy verán la manifestación del gobierno, y pueden sentir que también ahí mucha gente allí. Lo que sucede es que ellos -medios internacionales- muchas veces ignoran todo el aparataje gubernamental usado para engordar sus manifestaciones. Más allá de todo esto, la gente que estuvo en la tarima hizo el clásico llamado a votar por el NO de forma masiva, y lo más importante a mi juicio, se comprometieron a no repetir errores pasados, y esta vez quedarse en las calles a defender sus votos ante un más que posible fraude del gobierno.

Se veía entusiasmo y compañerismo entre los distintos personajes que estuvieron en la tarima, parece esta vez que con los estudiantes de por medio, se ha llegado a una especie de consenso en la dirección a seguir. Sin duda los discursos más aplaudidos y vitoreados fueron los de los dirigentes estudiantiles. La multitud, compuesta por muchos estudiantes, apladían y coreaban consignas en contra de una reforma electoral, que ellos ven como una autentica amenaza a las libertades del país.

La frase que más llamó mi atención era la que dá título a este artículo, ¡Una dictadura como la cubana… No nos da la gana!. Se vió también mucha gente que no parecían ser los tan cacareados “hijos de papá y mamá” que tanto ha hablado Chávez para referirse a los estudiantes. Mucha gente de clases media y baja. Y es esa gente la que Hugo Chávez quiere ignorar o ignora, y que forma el grueso de personas que votaran este domingo en contra de su reforma.

Los puntos negativos de la jornada los protagonizaron por un lado el abogado y líder del Comando Nacional de la Resistencia, Hermán Escarrá, quién renunció a su cargo, debido a que no estaba de acuerdo con el llamado a última hora que hizo esta organización a votar después de habían estado llamando a abstenerse en estos comicios a toda la población, y en sus declaraciones dijo entre otras cosas esta frase que viene a resumir su pensar y sentir al respecto: “Yo me identifico con un líder colombiano que dijo que en la historia a veces es preferible una bandera solitaria sobre una cumbre limpia que miles de banderas acostadas sobre el lodo. No entiendo por qué hasta hace dos días el Comando sostenía que había un fraude y ahora dicen que hay garantías porque los estudiantes se han echado a las calles. Me parece que se echa sobre los estudiantes una responsabilidad muy grande”. El otro punto negativo fue la retirada de una pancarta de 5 metros con la imagen del libertador Simón Bolívar y una frase de este pronunciada en el discurso de Angostura de 1819: “Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente”.

A mi juicio, creo que hoy estamos un poco más cerca del fin de la reforma, y de obligar al presidente Chávez a sentarse a negociar y buscar un consenso que permita la reconciliación nacional y al mismo tiempo le de garantías de gobernabilidad por el resto de su mandato. Entre otros puntos entiendo que no deben faltar, la llamada a una Asamblea Nacional Constituyente, que permita después convocar unas elecciones para renovar o relegitimar todos los poderes del estado.