ANGIE CONTRERAS C.
EL UNIVERSAL

Consumidor peregrina para evitar la escasez

Constantes recorridos por supermercados, mercados libres y mercales; dejar pago los productos, conocer las fechas y horarios de los despachos, perseguir los camiones en moto, mantenerse informados a través de mensajes de texto y hacerse amigo del portugués del abasto son algunas de las estrategias que aplican los consumidores para mantenerse abastecidos.

Y es que los venezolanos han tenido que adaptarse a dos factores de la economía, que no sólo afectan su presupuesto, sino también su calidad de vida, como son la inflación y la escasez. La ausencia de productos de la cesta básica en el mercado nacional ha modificado los hábitos de consumo y el comportamiento de los compradores.

En lo que va de año, los consumidores han tenido que peregrinar para hacer un mercado completo, en vista de que productos como leche (en polvo y pasteurizada) en todas sus presentaciones, aceite comestible, azúcar, caraotas y huevos han desaparecido de los anaqueles.

Mientras que otros como carne de res, pollo, azúcar, pastas, harina de trigo y de maíz, arroz y hasta papel higiénico aparecen y desaparecen del mercado, constantemente. Ante esas fallas en el abastecimiento los consumidores se han tenido que someterse a largas horas de colas con el objetivo de comprar al menos un producto.

Cifras publicadas por Datanálisis señalan que el nivel general de escasez se ubica en 40%, y la leche figura como el rubro con mayores problemas, siendo su nivel de escasez 73,3%.

Esas dificultades con el suministro de bienes, especialmente de alimentos, se debe fundamentalmente al control de precios. Los productos que están sometidos a la regulación son los que presentan más fallas en el mercado, debido a que mientras las materias primas y los costos operativos se disparan constantemente, los valores de los bienes están congelados.

Al control de precios se suma el crecimiento sostenido de la demanda del consumidor, la cual se ubica en 19% con respecto al año pasado, incremento que no estaba contemplado por la industria nacional.

En detalle
Luis Vicente León, director de Datanálisis, señala que debido a la escasez, los consumidores se han visto en la obligación de aumentar el número de visitas a los establecimientos para hacer un mercado completo. Actualmente, recorren tres comercios cuando en períodos normales de abastecimiento recorrían sólo uno, y no concretan el 100% de su compra.Esta situación ha desmejorado la calidad de vida de los ciudadanos, quienes, de acuerdo con cifras de la firma, están invirtiendo ocho horas en promedio para hacer sus compras.

“He perdido varios días de trabajo buscando leche. Tengo que recorrer varios supermercados, y cuando consigo tengo que hacer colas para comprar y en eso se me va el tiempo”, comenta Davis González.

Las distorsiones
La escasez de los productos ha generado gran expectativa y desespero en los consumidores, quienes ante la inestabilidad de abastecimiento compran más de lo que realmente necesitan, lo cual ha generado cierta distorsión en el mercado.En ese sentido, Luis Vicente León explica que las personas han elevado sus volúmenes de compra, con lo cual han creado inventarios de reserva en sus hogares, lo que presiona aun más la demanda de productos.

Igualmente, apunta que con la escasez se ha perdido la elasticidad entre precio y demanda, en vista de que la población está dispuesta a cancelar más por los productos sobre todo por los que están escasos.

Actualmente, los venezolanos están pagando entre 35% y 40% más sobre el precio fijado de los productos que están regulados.

Indica que además la escasez ha hecho que los compradores migren a otras marcas que no son las de su preferencia, trasladando la demanda de los alimentos que presentan fallas sobre otros productos.

“Ya no se puede comprar lo que uno quiere sino lo que se consigue, y hay que patear la calle para conseguirlo. Ya no importa que uno tenga dinero o no”, apunta Carmen Flores.