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Por: POG/Dimas Pettineroli
CARACAS-VENEZUELA, Enero 29.- Bingo ¡Cartón lleno! Guido Alejandro Antonini Wilson es un admirador capaz de parar su auto, bajarse y pedirle un autógrafo a alguna figura de la televisión que admire. Y parece que son muchas. Claro, eran otros tiempos.
La revelación la hace el excéntrico y exitoso periodista y escritor peruano Jaime Bayly. La escena corresponde a Miami en el 2002. Con su particular pluma evoca: Una noche, bajando de la bicicleta en el Seven Eleven, un hombre alto y obeso me dijo:-¿Qué ha sido de tu vida, que ya no te veo en televisión?Le conté que me había retirado de la televisión de Miami, dado que mi último programa había sido cancelado, los ejecutivos de esa cadena acusándome de ser “demasiado intelectual y marica para los mexicanos de California”.

El hombre apretó un botón que desactivó la alarma de su Mercedes del año, deportivo, color gris. Sentí que, al apretar ese botón, había experimentado una alegría rotunda, definitiva, una forma de alegría que siempre me sería esquiva”.

Jaime narra la riqueza de Antonini, demostrada por un hotel pegado al Sonesta, que era de su propiedad, carros de último año, como Hummers, Ferraris, Lamborghinis o Mercedes.

Hace casi cinco años, el hombre del maletín de los 800 mil dólares que tiene con malos sueños a los habitantes de la Casa Rosada (Buenos Aires) y Miraflores (Caracas), recuerda hoy Bayly escenificó una llamada telefónica con el presidente Carlos Andrés Pérez, que le dejó saludos, y le mostró una cabaña de su propiedad en donde dormía sus romances Enrique Iglesias.

Curiosamente, durante el encuentro, Antonini -hoy protegido por el FBI- pronosticó el fallido golpe de estado del 11 de abril de ese mismo año, que tuvo fuera del poder durante 47 horas a Hugo Chávez.

La historia del valijagate tiene todavía, como siempre decimos, muchos inesperados como sorprendentes capítulos. Seguiremos atentos.

Jaime Bayly: “No volví a verlo más, hasta una mañana, cinco años después, en que abrí un periódico en Buenos Aires y vi la foto de ese raro gordo bonachón, acusado de ser “el hombre de la valija”, el misterioso pasajero que llegó en un vuelo privado desde Caracas y quiso introducir ilegalmente un maletín con ochocientos mil dólares en efectivo”, escribe Bayly para confesar que tuvo suerte al no recibir en préstamo la Hummer de Antonini para ir a Disney...