Publicado en QuintoDía, Venezuela
Jaime Garvett Ocando

Un extenso reportaje de El Nuevo Herald habla de la influencia de los dólares provenientes de la bonanza petrolera y que el presidente Chávez usa para ejercer acciones políticas en otros países de la región cómo Cuba y Venezuela andan de la mano promoviendo donativos a Bolivia.

“Aprovechando las ganancias del petróleo, Chávez realiza un esfuerzo sin precedente para ganarse el corazón y la mente de la gente desde Boston hasta Buenos Aires, mientras trata de exportar el socialismo e impugna el papel tradicional de Estados Unidos como participante principal en la región”

Como lo ven los analistas del Norte

Tyler Bridges, periodista de El Nuevo Herald comienza su crónica con este episodio: “El presidente boliviano Evo Morales se reunió durante dos horas en esta ciudad selvática con una docena de alcaldes del área para negociar proyectos de obras públicas financiados por el presidente venezolano Hugo Chávez.

“Los embajadores de Venezuela y Cuba viajaron a Bolivia en el jet presidencial venezolano para participar en las conversaciones. El público se mantuvo alejado.

“Después de asignar los fondos, Morales invitó a la prensa y entregó a los alcaldes, con un apretón de manos, un cheque de la embajada venezolana por un máximo de $150.000.

Venezuela donó ese día de noviembre pasado unos $1.5 millones.

“ ‘Admiro al gobierno venezolano por esta muestra de solidaridad’, dijo sonriente Walter Valverde, alcalde del pueblo de Puerto Rico, sosteniendo un cheque de $28.917 para construir un hospital”.

El reportero cuenta que el presidente venezolano se mueve, tratando de ganarse el corazón y la mente de la gente desde Boston hasta Buenos Aires. Con multimillonarias ayudas Chávez construye escuelas en Bolivia, paga la deuda externa de Argentina al Fondo Monetario Internacional, además del petróleo subvencionado que manda la nación a otros países caribeños y no se quedan atrás ni los indios americanos de Alaska, quienes han recibido petróleo con descuento para calentar sus días y noches.

“Observadores a lo largo de la región estudian cada movimiento de Chávez para determinar hasta dónde llegará en su visión del ‘socialismo del siglo XXI’. El concepto aún es borroso, pero claramente es una fuerte ideología de izquierda que da al Estado un papel mayor en la economía, o incluso quizá un sistema comunista al estilo cubano.

Impaciente pero popular

Daniel Hellinger, profesor de la Universidad de Webster en St. Louis, Missouri, estudioso de la situación venezolana dijo que Chávez “es impaciente, no tiene moderación. Tiene una ambición y un ego descomunales… Chávez tiene un profundo sentido de misión que lo hace peligroso y admirable al mismo tiempo. Se ve a sí mismo transformando a Venezuela en una sociedad más moderna y justa”.

“Chávez le debe gran parte de su popularidad a los ingresos récord de la estatal Petróleos de Venezuela, que le ha permitido crear empleos y ofrecer servicios médicos gratis y alimentos a bajo costo a los pobres de Venezuela”, escribe Bridges quien luego enumera una serie de problemas a los que se enfrenta el presidente venezolano, como el planteamiento que hará su coalición de cara a las elecciones regionales, tomando en cuenta la derrota que sufrió el 2 de diciembre, cuando vía electoral le fue negada la posibilidad de realizar sustanciales cambios a la carta magna vía reforma constitucional.

Además refiere a un presunto nivel de descontento en la FAN. Incluye a lo que implica el movimiento estudiantil para el gobierno y las luchas que desde las casas de estudio se llevan a cabo, como la renovación de la licencia a RCTV.

Socialmente Chávez está cada vez más acorralado pues “la delincuencia desenfrenada –los expertos dicen que el año pasado hubo 16.000 homicidios, casi el doble de cuando Chávez llegó al poder en 1999- y la tasa de inflación de 22.5 por ciento anual, la más alta de la región, erosionaron algunas de las ventajas que disfrutaban los pobres”.

El desabastecimiento: “El hotel Alba Caracas –anteriormente el Caracas Hilton- propiedad del gobierno, frecuentemente no puede servir café con leche porque no hay leche”, escribe el reportero del Herald. “La corrupción parece ir en aumento, pero el gobierno culpa la existencia de ‘valores capitalistas’ y no ha enjuiciado a ningún funcionario de alto nivel”.

Aún con todos estos problemas, el presidente venezolano no ha dejado de actuar internacionalmente de la manera como se ilustra al inicio de este texto y continúa asistiendo a líderes izquierdistas y sigue viajando con frecuencia a países vecinos.

Después de la entrega de las dos rehenes de las FARC como un gesto de desagravio al presidente Chávez, éste pidió a la Asamblea Nacional el reconocimiento de la guerrilla colombiana como una entidad beligerante, provocando fuertes críticas en Bogotá y escribiendo un nuevo capítulo en las desgastadas relaciones entre Venezuela y Colombia.

El ex presidente peruano Alejandro Toledo, con quien Chávez también tuvo sus roces dijo que “la región no debe permitir que Hugo Chávez exporte su populismo autoritario. Se está aprovechando del alto nivel de pobreza y las desigualdades en la región. Se aprovecha de la desesperación de los pobres”.

Bolivia y las amistades del oro negro

Es seguro que algo sí han logrado los miles de millones de dólares que Chávez ha enviado al extranjero, -se estima que fueron $8.000 millones sólo el año pasado-, es que le han ganado amigos.

Con Petrocaribe, creada en 2001, Chávez subsidia petróleo a 16 naciones caribeñas y centroamericanas. “El programa pagó dividendos en el 2006 cuando la Comunidad Caribeña (CARICOM), de 15 naciones, respaldó la solicitud de Venezuela para ocupar una de las 10 posiciones rotativas en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aunque al final no lo logró”, analiza el periodista del Herald.

Para ese momento el canciller de Dominica, Charles Savarin, explicó su apoyo a Venezuela diciendo que “la ayuda de Venezuela a Dominica y el CARICOM no puede pasarse por alto” y es que este país amplió la pista de su aeropuerto, compró asfalto, tanques de almacenaje de combustible, dio becas universitarias y recibió $12 millones para construir viviendas, todo del gobierno de Hugo Chávez.

Continúa Tyler Bridges: “Aunque Chávez ha tratado de establecer mejores relaciones con casi todos los países en la región –tiene lazos especialmente fuertes con los presidentes Daniel Ortega, de Nicaragua, y Rafael Correa, de Ecuador- en ningún otro país se ha afincado con más dureza que en Bolivia.

“Chávez envía a Bolivia gasóleo subvencionado y el año pasado invirtió al menos $50 millones en donaciones para las alcaldías y las fuerzas armadas, según funcionarios del gobierno boliviano”.

Pero no sólo eso, con dinero del petróleo venezolano se han financiado en Bolivia desde excavaciones arqueológicas pasando por becas de estudios en Venezuela para 5.000 bolivianos y carreteras o centros médicos, hasta el apoyo a los bolivianos para que vieran los juegos de la Copa Mundial de Fútbol en el 2006.

“Morales viaja al extranjero con aviones venezolanos, con pilotos y guardaespaldas venezolanos. Los helicópteros venezolanos lo llevan a zonas rurales “El controversial esfuerzo de Morales para modificar la Constitución sale directamente de los planes de Chávez, dijo el ex presidente boliviano Jorge Quiroga, quien perdió la campaña del 2005 ante Morales y ahora dirige el principal partido de oposición de Bolivia. Los cambios propuestos incluyen dar al gobierno mayor control sobre la economía y permitir que Morales tenga derecho a la reelección”, relata Bridges.

Para Aníbal Romero, profesor de Teoría Política de la Universidad Metropolitana en Caracas pronosticó que Chávez no abandonará sus sueños de grandeza: “Es mesiánico. No puede cambiar. No puede escapar de su propia sombra. No puede dejar de ser Chávez”.