Entrevista a Alberto Garrido
“El verdadero 4F no se ha contado”
Por Gloria Majella Bastidas
Después de una larga conversación con Alberto Garrido uno llega a una conclusión asombrosa: realmente quien llegó al poder en diciembre de 1998 para enterrar a la “cuarta” fue el Partido de la Revolución Venezolana (PRV). La forma fascinante como este investigador reconstruye el papel clave que desempeñó esta organización en el alzamiento del 4 de febrero no deja lugar a dudas: el PRV es quien manda ahora en el país. Manda, claro, con otro nombre, el de Hugo Chávez, pero su impronta es más importante de lo que muchos se suponen. Y Garrido –investigador acucioso que se ha dedicado a organizar esta compleja trama en la que resaltan nombres como los de Douglas Bravo, Nelson Sánchez (Harold), Juan Salazar, Adán Chávez, William Izarra, entre otros- cuenta la historia como si se tratara de un relato de suspenso. Autor de varios libros (Guerrilla y Conspiración Militar en Venezuela; Historia Secreta de la Revolución Bolivariana; Guerrilla y Plan Colombia; Mi Amigo Chávez, Documentos de la Revolución Bolivariana, por señalar algunos), Garrido tiene un doctorado en Psicología Social y es columnista del diario El Universal.
-Transcurridos ya quince años, ¿qué análisis hace de la asonada del 4 de febrero?
-El proceso cívico-militar-revolucionario lleva medio siglo. Arranca en 1957 tras la decisión del brazo armado del Partido Comunista de Venezuela en la cual participan, entre otros, Douglas Bravo –quien después terminó siendo la cabeza de este proyecto-, Teodoro Petkoff, Eloy Torres y el coronel Arráez Morles. Ahí se dice: en Venezuela es posible hace una revolución con la participación de grupos militares. Y eso se va a llamar alianza cívico-militar, pero viene del Partido Comunista, es decir, es marxista-leninista. Los oficiales que captó el Partido Comunista, que ya tenía gente en las Fuerzas Armadas, como también la tenía Acción Democrática, crecen de tal manera que, hacia 1960, ya 170 militares reportaban a esta organización. Y cuando ocurre el desprendimiento del MIR, hay más oficiales que entran a esa disidencia insurreccional de izquierda y es cuando se dan los dos primeros alzamientos cívico-militares, básicamente militares, pero de intención cívico-militar, que son el “Carupanazo” y el “Porteñazo”. El 4 de febrero es el tercero de los alzamientos militares que ocurren a partir del inicio de la era que pudiéramos llamar del proceso cívico-militar-revolucionario. Pero hay otro hecho importante.
-¿Cuál?
-Cincuenta de esos oficiales pasan a la guerrilla. Varios de ellos se constituyen en comandantes de frentes, otros quedan presos. La tesis de la insurrección cívico-militar no muere con la derrota de Carúpano y Puerto Cabello. En 1964, Douglas Bravo produce unas cartas extensas, que son los “Documentos de la montaña”, en las cuales retoma el concepto de alianza cívico-militar para hacer una revolución. Aquí se plantea por primera vez el bolivarianismo revolucionario como algo orgánico. Entre otras razones, ese documento de Bravo incide en la división del Partido Comunista y hacia el año 1966 Fabricio Ojeda y Douglas Bravo crean el PRV-FALN (Partido de la Revolución Venezolana-Fuerzas Armadas de Liberación Nacional). La importancia que yo le doy a la guerrilla, más que en el aspecto militar, es que reunió a un grupo de cerebros muy lúcidos. Y eso fue dando lugar, no a una ideología, sino a un ideario, a un conjunto de ideas, que se alejaron de las ortodoxas del Partido Comunista. Y muchas de esas ideas van a ser las ideas que van a llegar al 4 de febrero.
-Hay una conexión, entonces, entre el 4F y los movimientos que lo anteceden.
-Absolutamente. Ideas centrales como el concepto de negritud, de excluidos, la alianza con el mundo
musulmán, vienen, por completo, de las discusiones del PRV. Entre la gente que militaba allí destaca un grupo de científicos, a los cuales pertenecía Adán Chávez (él llegó después, pero uno de los maestros de Adán Chávez es Juan Salazar, un físico, que es quien lo lleva al PRV). Allí estaban también Salvador Garmendia, un Fruto Vivas, un Carlos Contramaestre; estaban los constructores de las tesis petroleras actuales; Alí Rodríguez y Bernard Mommer. Con la guerrilla derrotada a principios de los setenta, Bravo decide volver a trabajar en las fuerzas armadas, pero sólo lo consigue cuando contacta a William Izarra. Se crea un grupo conspirativo –estamos hablando del año 77 en adelante- y se plantean adelantar un alzamiento militar en 1983. Aparece el llamado grupo R-83. Curiosamente Chávez, en el año 77, hay dos cosas que lo van a marcar: la conversación que sostiene con Alfredo Maneiro y Pablo Medina y el hecho de que reúne a un grupo de militares a su cargo y plantea la creación de un ejército que, según el mismo Chávez ha dicho, tenía un nombre más largo que la cantidad de gente que lo integraba. Tenemos en 1977 a un Chávez que ya está buscando avanzar hacia un proceso de alzamiento militar.
-Y es un Chávez que apenas acababa de egresar de la Academia Militar en 1975…
-Así es. Por un lado, estaba la influencia que había dejado en Chávez la relación con Esteban Ruiz Guevara y sus hijos, en Barinas, y, por otro lado, estaba ya la circunstacia de que su hermano Adán militaba en el PRV desde el año 1973. Estamos hablando de 1977. Para los años ochenta, el grupo Arma (Alianza Revolucionaria de Militares Activos) tiene entre setenta y cien oficiales de la Fuerza Aérea y, por la vía de Izarra, que era el jefe, había un contacto hacia el Ejército: Ramón Guillermo Santeliz. Pero, por razones de seguridad, permanecían separados. Sin embargo, Chávez es tocado por su hermano Adán para que se incorpore al proyecto de la insurrección cívico-militar-bolivariana del PRV y, hacia el año 80, Chávez toma contacto con quien era responsable del frente militar de carrera, el profesor Nelson Sánchez (Harold). Y ahí se da un vínculo muy estrecho entre Chávez y Douglas Bravo, que dura varios años, y que se rompe formalmente en el año 1991. Va del ochenta al 91, cuando se da la ruptura, aunque en realidad la relación se debilita antes de llegar a mediados de la década de los ochenta. Pero esos cuatro o cinco años de contacto permanente fueron la clave para el Chávez del 4 de febrero. Y en el marco de ese trasvasamiento de ideas, Chávez va a redactar documentos que hoy son fundamentales para entender lo que pasa y lo que puede pasar de aquí en adelante.
-¿Cuáles son esos documentos?
-El “Proyecto Nacional Simón Bolívar” y “Como salir de este laberinto”, donde se hacen acotaciones muy importantes: que a partir del momento de la toma de poder se va a calcular un promedio de veinte años para instalar el proyecto; que va a tener dos etapas, una de transición y otra de creación de una nueva sociedad, que ya va a ser específicamente el “Proyecto Nacional Simón Bolívar”, y que se va a basar en el fusión cívico-militar. Todo eso tiene una vigencia absoluta. La etapa de transición debe crear los mecanismos para establecer una nueva sociedad, que es la que finaliza el 3 de diciembre pasado, como lo dijo Chávez. Por eso es que ahora comenzamos a ver las medidas con más énfasis en lo económico-social. Porque es la segunda etapa. Y no hay tercera: no hay marcha atrás. Ahí se encuentran elementos que van a ser fundamentales para comprender que el 4 de febrero es la coronación de todo aquel proceso que duró tantos años y esa llegada a la meta la hace Chávez de la mano con Francisco Arias Cárdenas, porque los dos eran los jefes. A partir del “por ahora”, la proyección y el liderazgo los toma Chávez.
-¿Por qué Chávez se va al Museo Militar y no a Miraflores?
De acuerdo a los elementos testimoniales que hay, el plan de alzamiento lo hizo Arias Cárdenas pocos días antes. Incluso, eso provoca reacciones no solamente en Chávez, sino también en otros oficiales, que decían que no estaban preparados. Pero había una gran presión, sobre todo de los capitanes, que respondían a Bandera Roja y que querían el alzamiento para el 16 de diciembre en la noche. Había crecido mucho el movimiento militar insurrecto y había temores de delación. Y entonces se va al 4 de febrero o, mejor dicho, a la noche del 3 de febrero. Chávez nunca ha hablado de manera detenida sobre los intríngulis. Conocemos que salieron de Maracay, que Chávez se desvió por la carretera vieja. Se dice que no entregó armas a los civiles. Hay muchos elementos que no se conocen. La verdadera historia del 4 de febrero no se ha contado. Incluso, los verdaderos motivos de la separación entre militares y civiles no se conocen a plenitud. Y entonces se tienen dos versiones. Quienes participaron saben que hay una sola. Pero han establecido un código de silencio. Ahora, a mí me impactó mucho una carta que Chávez le escribe al entonces teniente Chacón Roa, uno de sus centauros.
-¿Qué le dice Chávez a Chacón Roa?
-Él le hace dos cartas a Chacón Roa donde le explica largamente los problemas que había tenido con Rojas Suárez y Blanco La Cruz, porque existía la versión de que había salido la orden de eliminar a Chávez esa noche. Y se da el nombre de la persona que tendría que hacerlo, que habría sido la que se lo cuenta a Chávez en la cárcel. Y hay una larga carta de Blanco La Cruz, de 16 páginas, escrita a mano, al entonces teniente Vielma Mora dándole su versión y de alguna manera reconociéndole esa circunstancia. Bueno, en una de esas cartas, donde Chávez toca el tema, le dice a Chacón Roa: “yo soy enemigo de las carnicerías a ciegas” y agrega que tal vez la única certeza que tenga es que los objetivos se habían alejado. Chávez no habla de objetivos militares. Habla de objetivos políticos. Él se da cuenta de que el alzamiento se le fue de las manos al proyecto original. Estaban conviviendo en esas horas cuatro proyectos de golpe de estado.
-¿Y cuáles eran los proyectos?
-Un proyecto que habían compartido Chávez y Arias; uno que tenían los capitanes y otro que manejó alguna gente con Arias. Es Arias quien hace los planos; es Arias quien tiene que tomar un avión y venirse a Caracas cuando Chávez tomara Miraflores y es Arias quien se va a quedar en Miraflores, no Chávez, quien pasaba al Fuerte Tiuna. EL cuarto proyecto viene por un enlace de Arias, que es el general Santeliz, quien va a ir luego con otras personas a buscar a Chávez al Museo Militar y es quien lo presenta ante las cámaras. El papel de Santeliz es tal vez lo más importante que queda por develar de lo que pasó el 4 de febrero. Santeliz hacía de vínculo múltiple. Era el jefe de planificación del Estado Mayor Conjunto y compadre de Ochoa Antich. El rol del generalato es un secreto muy bien hasta el día de hoy. Era un proyecto aparte.
-¿La idea de una revolución radical era compartida por los otros militares que conspiraron con Chávez o eso era algo secreto?¿Chávez ya era marxista para entonces?
-Cuando Chávez le dice a Blanco Muñoz: “yo no soy marxista, tampoco soy cristiano”, no está mintiendo. Es fácil llamarse marxista, es difícil serlo. Indudablemente Chávez es un hombre que aprende permanentemente. Por eso me niego a hablar de un solo Chávez. Hay, por lo menos, tres Chávez: el que es formado en el PRV; el que encuentra un mundo nuevo, sobre todo en lo geopolítico, con Ceresole; y el que se convence de que la nueva sociedad debe ser socialista con Fidel. Pero ese Chávez no es que aprende el socialismo con Fidel. Chávez es un individuo naturalmente curioso y va armando rompecabezas. Y el rompecabezas tiene su sello. Lo que pase en Venezuela va a tener el sello de Chávez, no va a tener el sello de Fidel, ni el de Ceresole ni el de Douglas Bravo. No, a pesar de que han sido, así como se habla de las tres raíces, los tres afluyentes que han llegado a Chávez. Pero Chávez procesa, reelabora. Y quien decide es él. Cuando Chávez dice: “es que no tenemos claro qué es el socialismo del siglo XXI”, es verdad. Lo único que está claro es que no está claro. Pero no está claro para nadie. Porque Chávez lo que ha dicho es que inventamos o erramos.


5 Febrero 2008 at 12:11 am
Mientras viva castro chavez no podrá
hacer algo trascendente, pues está esperando que muera para ejecutar algo que pudiera contradecir a castro, y no se arriesga a hacerlo, para no perder el capital politico que significan los partidarios de fidel .