Fuente: Diario El Mundo, Venezuela.
Opinión – Mario Villegas.
06/02/2008 
 
 

Un carnaval de temas me tocó tratar con Carla Angola y “Kico” Bautista en el programa “Buenas noches” el viernes 1° de febrero, cuando Roland Carreño iba rumbo a disfrutar las carnestolendas en Brasil. Venía de darle el pésame al entrañable colega Gustavo Herrera, cuyo hermano Julio falleció ese día. En la funeraria, una anciana me pidió la bendición: andaba yo de camisa gris cuello mao y chaqueta oscura, por lo que me confundió con el curita que oficia la misa por el Canal 8. “¿Creerá que ando disfrazado?”, pensé tras la aclaratoria.

Y es que siendo viernes de carnaval, no era difícil suponer tal cosa. Tal vez por eso, cuando Carla y Kico me preguntaron sobre las maromas oficialistas para desmentir las cifras de la inflación en enero, no pude evitar atribuirlo a un intento de “disfrazar” el pavoroso crecimiento de precios padecido por los venezolanos el primer mes del año, que se suma a otro a fines de 2007. ¿Las causas? Algunas atribuibles a la política económica oficial, otras a la especulación de comerciantes inescrupulosos. Jamás he entendido cómo es que si los precios de todos los rubros crecen explosivamente, la inflación se sitúa en “apenas” el 3 o el 3,4 por ciento.

Me manifesté a favor del planteamiento de Trino Alcides Díaz de crear un órgano parecido a la antigua Comisión Nacional de Costos, Precios y Salarios, con participación del Gobierno, empresarios y sindicatos, para revisar los problemas que afectan la producción y fijar precios justos para productores y consumidores, así como salarios decentes para los trabajadores. Obviamente, sin repetir la experiencia de aumentar los precios y congelar los salarios.

Dije que reconozco el trabajo de las autoridades en el rescate de los rehenes y el apresamiento de los asaltantes del banco en Altagracia de Orituco, pero no veo fundamento a la tesis del ministro Ramón Rodríguez Chacín en el sentido de que Globovisión manipuló la cobertura del suceso, ni a la de la colega Vanesa Davies, quien acusó al canal de excesos que podrían conducirnos a una guerra con Colombia. Lo que podría hacerlo son las intromisiones en los asuntos internos del hermano país, así como las ofensas que en el plano personal y no político ha proferido el presidente Hugo Chávez contra su colega Álvaro Uribe, quien no es santo de mi devoción pero a quien agradezco haber recibido con aplomo los insultos y no haber caído en la provocación. Hasta el presidente del PCV, mi amigo Jerónimo Carrera, ha condenado el lenguaje y el nivel en que han caído las relaciones entre ambos gobiernos.

Como usuario de Venezolana de Televisión y de Globovisión, cuestioné programas, procedimientos editoriales y prácticas periodísticas de ambos canales, pero así como condené el cierre del Canal 8 cuando Enrique Mendoza lo silenció, rechazo el propósito de cerrar Globovisión.

En vez de insistir en la supuesta conspiración mediática y en su afán reeleccionista, Chávez debe dedicarse a gobernar los cinco largos años que le quedan.

Con los recursos disponibles podría concretar obras como algunas ya realizadas (puente Orinoquia, tren a Valles del Tuy, modernización de aduanas y sistema tributario, pensiones de vejez, sistema de identificación, nuevo viaducto, entre otras).

Anuncié que un grupo de comunicadores nos planteamos convocar a todos los afiliados y tendencias gremiales a reconstruir el Colegio Nacional de Periodistas, paso necesario para adecentar y hacer respetar el oficio, así como conquistar mejores condiciones de vida y de trabajo para los periodistas. Es necesario renovar el contrato colectivo del Canal 8 y también uno que ampare a los trabajadores de Globovisión.

No me queda espacio para repetir lo que dije sobre algunas lapas disfrazadas de candidatos a alcaldes y gobernadores.