Fuente: El Nuevo País, Venezuela.
Opinión – Patricia Poleo
13-02-2008
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El domingo en su Aló Presidente, Hugo Chávez volvió a utilizar la humillación y el vejamen como métodos para acorralar a la Fuerza Armada y hacerla ver ante el mundo como subordinada a sus locuras.

La pregunta se repite a gritos en Venezuela: ¿qué pasa con los militares?, puede ser respondida en parte si se aclara quiénes son los militares que están en cargos de poder. Cuatro promociones de militares comprometidos con los alzamientos del 4F y 27N, hoy detentan los cargos básicos en las unidades operativas y los retirados en la administración pública. La sola promoción «Tomás Montilla» (la de Diosdado Cabello) tiene 5 ministros, 4 viceministros y 6 institutos autónomos; la «Pedro Camejo» tiene todas las guarniciones y el Alto Mando; la «Carvajal» tiene la revisión y aprobación de contratos en el Ministerio de la Defensa. Todos estos oficiales, que supuestamente se alzaron tomando como bandera la lucha contra la corrupción y hasta la posible entrega de parte del Golfo de Venezuela a Colombia, ahora hacen silencio cuando queda demostrada la protección que el gobierno de Hugo Chávez le ha dado a la FARC y al ELN.

Pero además, en relación al conflicto con Colombia que está provocando Hugo Chávez, el Delito de Traición a la Patria en el Código castrense, señala: Son delitos de Traición a la Patria:

…Poner en peligro la independencia de la Nación o la integridad de su territorio.

…Practicar actos de hostilidad contra un país extranjero, que expongan a Venezuela al peligro de guerra, ruptura de relaciones diplomáticas, represalias o retorsión.

Además la misma Ley agrega: Cuando los hechos previstos fueren cometidos contra una nación aliada (en este caso Colombia) en guerra contra un enemigo común (en este caso FARC y ELN), se aplicarán las penas determinadas (30 años) rebajadas en una cuarta parte.

¿Estarán al tanto de esto los militares que están haciendo caso omiso de los pasos que da Chávez hacia una guerra con Colombia?

Líos hasta en taladros

La crisis en PDVSA se está reflejando profundamente en las relaciones laborales con los obreros que se integraron a la industria después del paro bajo la bandera chavista.

Quienes laboran en los taladros de perforación y producción de gas en Anaco y en Maturín sufren incluso amenazas físicas.

El pasado domingo 3 de febrero fueron tomados por la Guardia Nacional y representantes legales de PDVSA los taladros.

El motivo fue que las operaciones estaban paradas debido a un conflicto laboral que tienen los supervisores y superintendentes de la empresa CNPC (la contratista) por reclamo de derechos laborales, que llevaron a que el sindicato al que están afiliados estos trabajadores, ordenara parar las operaciones. El mencionado domingo un pelotón de la GN acompañado de una abogada de PDVSA, llamó a los trabajadores que se encontraban de guardia y los sometieron al peor de los terrores. Les pidieron la cédula, les anunciaron que estaban detenidos, además de insultarlos y llamarlos golpistas, saboteadores, terroristas, etc.

El personal obrero reaccionó con valentía y le dijeron al capitán de la GN a cargo que estaban dispuestos a ir todos presos. La abogada de PDVSA le dijo al oficial que el problema no era con los obreros sino con los supervisores. Pretendieron obligar a trabajar a los obreros sin supervisión y ellos se negaron. El capitán los amenazó con pasarlos a un tribunal y los obligó bajo amenazas a firmar una minuta para levantar el paro.

Anteriormente la GN era la fuera que cuidaba y protegía a estos trabajadores ahora es la designada para atropellarlos.

Esta empresa contratista (CNPC) no cumple además con las elementales normas de seguridad con los trabajadores, que no cuentan con bragas ni botas. En cualquier momento, una tragedia humana en los lugares donde funcionan los taladros de perforación, podría sumarse a los innumerables problemas por los que atraviesa PDVSA.