Fuente: Diario El Carabobeño, Venezuela.
Opinión - Jorge Preciado.
13-02-2008
Un hecho político de magnitud que precedió a la aparición del totalitarismo en Europa fue la difusión de la cultura anti-judía la cual comprendía una teoría y ciertos métodos. La teoría, como se sabe, comprendía cosas como, por ejemplo, que los judíos eran una raza que complotaba para apropiarse de las tierras y de los empleos de los europeos, y los métodos, o procedimientos, eran, por ejemplo, los pogroms, que eran pobladas que se convocaban contra los judíos, de las cuales siempre salían algunos muertos y heridos (todos, por supuesto, judíos). La cultura de los pogroms fue desarrollada hasta el punto de que los estudiantes fascistas la usaban regularmente contra los profesores que no satisfacían sus aspiraciones… de pasar en los exámenes sin ningún control de calidad. Entre los muchos casos que se dieron en la Universidad de Torino durante los años 30, se recuerda el de un eminente profesor de matemáticas (ganador del Premio Nobel años después) quien se vio obligado a pasar a todos sus alumnos, porque no pudo resistir a una poblada de estudiantes que le reclamaban el hecho de que había aplazado a todos en un examen parcial. A raíz de ello, el profesor renunció y nunca más dio clases. Es lo mismo que hoy vemos cuando Lina Ron recorre las calles de Caracas al frente de una poblada de chavistas, bien sea para evitar un acto de los copeyanos o adecos en la plaza Bolívar de Caracas, o bien para hacer saber al cardenal Urosa que no están de acuerdo con alguna posición de la Iglesia con relación a Chávez, o frente a El Nacional, porque no comparten la línea editorial de ese periódico o frente a Globovisión por lo mismo. El paralelo es exacto, excepto porque ni copeyanos ni adecos, ni monseñor Urosa ni El Nacional ni Globovisión se han retractado.Pero viven aún bajo esa amenaza que puede activarse en cualquier momento.
Estamos seguros de que Lina Ron y sus seguidores ignoran que están usando un método fascista. Pero probablemente sí lo saben quienes los dirigen desde lo alto.
Un movimiento democrático nunca puede usar este método. Chantajear, reprimir la conciencia de otro, eliminar todo vestigio de disidencia aprovechando una posición de ventaja que se tenga, nunca son procedimientos válidos en la lucha política. El fascismo es una tentación muy fácil para quienes ejercen el poder. Y Chávez no ha podido sustraerse a ella.
Marzo 15, 2008 at 8:33 am
Esto es fascismo homosexual.
http://sinblancaporelmundo.wordpress.com/2008/02/23/maricones-sectarios/