El oficio de juez pudiera ser el más difícil del mundo. No en este país donde el magistrado con mayor peso inaugura el año estableciendo el principio de que el Poder Judicial debe obedecer las órdenes del Poder Político –o sea, del Gobierno. Así es fácil. Versifiquemos: “miro pa’rriba/ y hago lo que diga”. No. Me refiero al mundo civilizado, cada días más lejano.
Por ejemplo, si en un juicio me tocara el diputado Tascón, tendría que inhibirme invocando incontrolable aversión contra una de las partes. Tascón es el único ser humano a quien detesto –a otros desprecio, pero es distinto pecado, y me parece que ninguno de mis despreciados es chavista.
Esta legítima animadversión nace de aquella lista en la cual Tascón condenó al desempleo y la exclusión a modestos ciudadanos que firmaron solicitando la revocatoria del Chávez. Es lo más repugnante que le he visto hacer a un político desde que Hitler abrió los crematorios.
Ahora Tascón se erige en gran depurador del chavismo, comenzando nada menos por Diosdado Cabello. Apunta a su hermanito, José David, pero claro que el objetivo es el gobernador de Miranda. Este no elude la pelea y responde como si la cosa fuera con él. Por cierto, su defensa es inhábil. Ante todo porque culpa al Imperio. Esa no es razón. Si Tascón es agente del Imperio habrá un motivo más para detestarlo, pero lo que se ventila es una transacción en la cual José David siendo ministro presuntamente habría comprado 400 vehículos con un sobreprecio de este tamañote. Demuéstrese que es falso, y ya.
Después, Diosdado descalifica a Tascón por ser chavista proveniente de Copei. Salvo los guerrilleros, los militares y los urredistas que aportó Miquilena, los chavistas vienen de AD y Copei. Si no, ¿de dónde? Lo más grave es que de Copei vienen los Chávez, comenzando por el Gobernador de Barinas, dirigente regional copeyano hasta que su hijo fundó otro partido.
Este defenderse llamando la atención sobre Barinas obliga a considerar la posibilidad de que Diosdado vea en Tascón un instrumento de Chávez para desacreditarlo con miras a más radicales decisiones. Para muchos chavistas el gobernador de Miranda es substituto idóneo de un presidente de cuya salud se dice lo que no se puede decir porque el Ministerio del ramo prohíbe. Diosdado sería el Gómez que le tienen a nuestro Ciprianito. Tan difundida teoría explicaría la destitución de Vielma Mora, para de Diosdado. (Por incapaz no sería. Menos por ladrón, pues Chávez nos ha convencido de que esa no es razón para botar a nadie).
Mención que lleva a repetir otra difundida conseja. Diosdado debe saber que a él se le asigna la propiedad de cuanta empresa importante cambia de dueño en este país. Cada gobierno tiene su pimentón, a quien se atribuye presencia en todos los guisos: Arria de Pérez, Vinicio Carrera de Luis Herrera, Blanca Ibañez de Lusinchi, Andrés Caldera de su papá y Diosdado del gobierno actual. Como en los casos anteriores, lo de Diosdado debe ser mentira. “Eso es demasiado real/ pa’ un teniente de El Furrial”, diría Greterolacho. Pero el infundio ha crecido tanto que Diosdado debería mostrar sus manos boca arriba. Como están las cosas, creo que no le queda otro camino. Su enemigo no es el malvado Tascón. Según Diosdado es el Imperio. Según la voz del pueblo –y es mentira que sea la voz de Dios-, su enemigo es Chávez. En cualquier caso, maraca de enemigo.
17 Febrero 2008
Rafael Poleo: “¿Quién quiere destruir a Diosdado”
Posted by towelto under Opinión, Política, Venezuela | Etiquetas: chavez, venezuela, ad, corrupción, barinas, diosdado cabello, gobernador, copei, tascon, vielma mora |Leave a Comment
A Sangre Fría
El Nuevo País, Venezuela.
Rafael Poleo
17-02-2008