Las Verdades de Miguel
Por Miguel Salazar
22-02-2008 
 
 

miguel_salazarMI COMENTARIO DE LA SEMANA.  A propósito de Luis Tascón y Diosdado Cabello, creo saber conocer los intereses de ambos; sin embargo, ya habrá oportunidad para entrar en esos detalles.  La rivalidad manifiesta entre los grupos que ellos representan cada uno por su lado, tiene un vago carácter ideológico.  Tengo claro que ninguno de los dos es afecto al socialismo (en ninguna de sus variantes), mucho menos usan el enfoque marxista para interpretar la historia de la humanidad (condición sine qua non en un revolucionario que se precie de serlo después que Marx encontrara un método acertado para comprender lo que ocurre en los movimientos sociales).  Ni a Diosdado ni a Tascón les quita el sueño la ideología de izquierda, y si la asumen, más el primero que el segundo, es por el snobismo chavista, ese que por momentos se identifica (quizás sin saberlo) con el precepto fascista de la patria y el líder sacrosanto, ese que  a su entender necesitan las masas para redimirse expresado en la propaganda cuyo objeto es glorificar a su líder, creando un lazo casi religioso con el dirigente. Aun así, pienso que Luis Tascón está un tanto alejado del “amor por el líder”, aunque pienso que, si en ocasiones lo ha expresado (como cuando supone a Chávez mal informado) es por una simple conveniencia, esa que lo lleva a impedir desatar su furia.  Chávez parece tener dividido el cerebro entre un pensar de izquierda y un accionar de derecha.  Tascón pareciera compartir en ciertos momentos su intención revolucionaria.  En el caso de Diosdado es distinto, como militar lo une el accionar de derecha, personificado en la subordinación castrense en sí misma; esa que Diosdado puede llegar a desconocer si logra ascender en su incipiente carrera política, en su ambición digamos.  Ahora bien, los señalamientos que se hacen ambos (muy mal manejado del lado de Cabello cuando amenaza con hablar lo que ha callado durante mucho tiempo), se encuadran en el marco de las ganancias en el campo electoral.  La ventaja la tiene Diosdado porque, a pesar de la ojeriza que Chávez más de una vez ha asomado por su persona, ha logrado un poder omnímodo.  En definitiva la contradicción estriba en que es Chávez quien le confiere esa supremacía (todos los cargos de la administración deben contar con la anuencia del jefe del Estado, pero es precisamente Diosdado quien se los propone).  No creo que las denuncias sobre la corrupción sean el leit motiv del enfrentamiento que desgarra a un partido que no existe, salvo en el nivel de las individualidades.  Me fundamento en que he hecho denuncias importantísimas a través de este semanario y jamás se me ha acercado algún diputado o funcionario del Gobierno para indagar sobre ellas.  Ahora, el problema no es una derecha endógena, cuando hay una tendencia generalizada en el Gobierno de adjetivar sus acciones para oculata una creciente corriente de derecha alimentada en el nombramiento de militares en la dirección de todas las áreas del acontecer nacional.  Si el Gobierno es revolucionario, entonces debe ser conducido por revolucionarios que al menos tengan una visión homogénea de hacia dónde vamos.  A mí nadie me va a decir que el actual vicepresidente es de izquierda (ojo: no se trata de un apartheid), pero no se necesitan dos dedos de frente para comprender que Augusto Pinochet no fue un revolucionario jamás en su vida; eso sólo lo creyó Allende y sus seguidores… la historia es reciente.  Seguramente, en el seno del Gobierno, hay militares de izquierda (con el ánimo de protegerlos no cito a ninguno), y ellos han demostrado una vocación de servicio y honestidad a toda prueba, pero la gran mayoría es ambiciosa y sin perfil político, inclusive en su pensamiento reaccionario son muy pobres para explicarlo.  Ahora, ni Diosdado ni Tascón (el primero en mayor medida es una quimera, porque la unidad sólo es posible cuando el movimiento que dirige la sociedad tiene objetivos compartidos.  Acá lo que va a ocurrir en un verdadero atajaperros cuando arranque la campaña electoral.  Para la revolución (o lo que quede de ella), la derrota podría estar a la vuelta de la esquina, sobre todo si la oposición llega a deslastrarse de su tormentosa formación reparte cargos.

 

MINISTRO.  El general Jacinto Pérez Arcay, autor de interesantísimos ensayos sobre la guerra federal tiene una fuerte opción de convertirse en el 9º ministro de Defensa del gobierno de Chávez.  Todo indica que el general Gustavo Rangel (salvo el imprevisto que asoma el tan solo mencionar esta página el cambio en ciernes) vive sus últimos días como jefe de la Fuerza Armada Nacional.  En realidad, desconozco las causas por las cuales será removido, pero estimo que Chávez maneja ese ministerio con una maestría que nada tiene que envidiarle a la ejercida por Betancourt y Caldera en sus respectivos tiempos.  Chávez, respetuoso de las antigüedades, las ido dejando de lado para darle un carácter más político a esos nombramientos (como hizo Caldera cuando no permitió el ascenso de Pablo Flores, y luego cuando sacó a Radamés Muñoz León).  Se puede asegurar que a Chávez (aunque equivocado con Raúl Baduel) no lo sorprende un nuevo 11A.  No quiero decir que Gustavo Rangel (a quien por cierto mencionamos en nuestra primicia de quién sería el nuevo ministro cuando salió Baduel) sea un golpista, nada que ver, pero Chávez comprende que debe sorprender con una jugada maestra en el seno de la Fuerza Armada Nacional.  Si menciono a Pérez Arcay lo hago porque sé que es uno de los generales de quién no se puede sospechar una deslealtad.  El Presidente lo sabe y por eso tiene su nombre a la mano.  Si tiene o no ascendencia en la FAN, no representa mayor problema porque Chávez ha logrado con su personalidad ejercer un dominio nunca antes experimentado en esa rama.  NATALICIO.  Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de Rómulo Betancourt.  Para bien o para mal, este periodista venezolano conforma junto a Juan Vicente Gómez y Rafael Caldera una trilogía histórica.  Betancourt combatió al movimiento revolucionario y le inflingió la derrota en su tiempo.  Siempre me pareció una necedad quitar su nombre de algunas avenidas y parques.  En Río de Janeiro uno puede ver como existen, entre otras (sin que Lula Da Silva haya ordenado cambiar su nomenclatura), la rua Castelo Branco y la rua Costa e Silva, dos dictadores que sirvieron de antesala a Augusto Pinochet en la historia latinoamericana.  No quiero decir que Betancourt haya sido un dictador (aunque su mandato transcurrió con las garantías restringidas y de pequeño dormí en incontables oportunidades en el piso para evitar ser alcanzado por las balas que disparaban a discreción contra los bloques del 23 de Enero), pero sí estimo que la historia no se borra por caprichos.  No hay espacios en blanco en la vida de los pueblos.  Desde estas páginas le hago llegar un saludo a Virginia Betancourt y hago votos porque la quinta Pacairigua en Altamira sea rescatada del abandono.  ANTIINFLACIÓN.  El ministro Rafael Isea se ha propuesto (todo lo contrario a la política que quiso imponer Rodrigo Cabezas para congraciarse con la banca privada), disminuir el exceso de dinero inorgánico, reduciendo gradualmente los depósitos del sector público en entidades financieras privadas.  Una verdad: se necesita transparencia tanto en el mercado nacional como en el internacional.  TUBAZO.  Les seguimos dando pautas.  Ya anunciamos con bastante antelación que Francisco Arias Cárdenas y Manuel Rosales coparán la próxima campaña electoral en el Zulia; Arias Cárdenas como candidato a gobernador por el PSUV y Rosales como candidato del Partido Nuevo Tiempo.  CUADRILÁTERO.  La pelea es peleando entre Paúl del Río (director del museo cuartel San Carlos y su jefe Francisco “Farruco” Sesto (ministro del Poder Popular para la Cultura).  Todo comenzó por diferencias en el nombramiento de Iván Padilla (acusado de haber delatado a Jorge Rodríguez padre) como viceministro.  El impasse tomó calor con la destrucción del patrimonio del San Carlos.  Por ese hecho fue destituido J. M. Rodríguez, director del Instituto del Patrimonio; sin embargo, Paúl del Río (Máximo Canales) señala como responsable al ministro Sesto.  ANTIVENEZOLANO.  Si el ministro del Poder Popular para la Planificación, Haiman El Troudi, hubiese conocido a don Alejandro Hernández (Pro Venezuela), habría sido su enemigo.  El Troudi ha dicho que prefiere trabajar con extranjeros y ha actuado en consecuencia; por un lado, totalmente contrario a la política del monje Giordani (quien había reducido sustancialmente la nómina de su despacho), el “turco” (como conocen a El Troudi), ha ingresado hasta la fecha 69 funcionarios “asesores”, la mayoría extranjeros (sobre todo españoles, ¿por qué no te callas?).  BANCARROTA.  Otro turco: Elías Jaua, permanece de muy bajo perfil después del jalón de orejas que recibió recientemente en un Aló Presidente.  Jaua está raspado desde hace tiempo, pero la amenaza de una olla de presión con daños ocultos impide que se concrete su destitución.  El ministro del Poder Popular para la Agricultura y Tierras, es muy dado amontar escenografías; la última lo dejó al descubierto y prácticamente se lleva por los cachos al presidente del INTI, Juan Carlos Loyo.  La casi totalidad de los institutos subordinados al MAT se encuentran en la bancarrota.  DUCE.  Al presidente de Venezuela de Televisión le dicen Víctor Manuel III, en alusión al monarca italiano que hizo gala de ser un jarrón chino ante las correrías de Benito Mussolini.  En realidad, Yuri Pimentel no es el verdadero jefe del canal 8, es presidente nominalmente.  Su designación no lo ha hecho valer ante el poder absoluto del “camisa parda” que hace y deshace en Los Ruices.  ¿Abdicará esta caricatura de rey italiano?  ¿Estará buscando su Abisinia?, es probable, sólo que el Duce del 8 sigue ganando espuelas reprimiendo cualquier disidencia y es probable que reproduzca la frase “Piove a Napoli, a Roma regna U solé” (“Llueve en Nápoles, en Roma brilla el sol”), en referencia al poder que se atribuye.  PRESTIDIGITADOR.  En estado delicado de salud se encuentra Félix Vargas Chacón, “El cumanés”, el autor de 40 años en el delito.  Está próximo a cumplir 94 años, de los cuales pasó 40 años entre el vicio y el azar hasta que decidió reivindicarse.  Combinó la política con el juego y participó junto con Rómulo Betancourt y Trino Jiménez en ORVE, célula de la cual se desprende AD.  Fue amigo del comandante cubano Camilo Cienfuegos, conoció a Fidel Castro a su paso por Cuba en 1955.  “Manos de mago”, llegó a llamarlo Andrés Eloy Blanco.  Se retiró de su oficio sin un céntimo.  Hoy día es jubilado de Cadafe y vive en un modesto apartamente en el centro de Caracas.