Diario El Nuevo País.
Factores de Poder
Patricia Poleo
07/03/2008 
 
 
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Hugo Chávez y su homólogo de Ecuador, Rafael Correa, dieron el miércoles en la noche una demostración al mundo de que lo que quieren con Alvaro Uribe y Colombia es confrontación y punto.

Chávez ha encontrado en el carácter influenciable de Correa, un apoyo para su delirio belicista, pero sobre todo, para lograr el clima de conflicto que tanto requiere el Presidente venezolano en momentos en que todo se derrumba a su alrededor.  A este clima de inconveniente para la paz de la región, se suma la ruptura de relaciones diplomáticas con Colombia por parte de Nicaragua.

Chávez, sin duda, avanzará en los insultos, acusaciones sin respaldo y provocaciones en las que Álvaro Uribe no caerá.  Pero el Presidente venezolano logrará el objetivo de dispersar la atención en puntos álgidos de su gestión que lo desestabilizan como gobernante.  Y en el camino surgirán respuestas contra su actitud que le darán pie al Régimen para acusar a la disidencia de “Traición a la Patria”.  Para ello ya está preparado el Ministerio Público y tribunales civiles y militares.

Cada vez que aparece un análisis objetivo o rechazo a la postura de conflicto planteada por Hugo Chávez, surge la acusación de Traición a la Patria, para con ello amedrentar a la opinión libre.  Después de todo, una condena por este estilo lleva a 3º años de cárcel.

El delito de Traición a la Patria está contenido en el Código Penal vigente, como también en el Código Orgánico de Justicia Militar.

Este delito se ejecuta cuando se toman las armas contra la Nación o al unirse a los enemigos prestándoles ayuda y socorro, siendo agravantes de la pena cuando la traición va dirigida a someter total o parcialmente la Nación al dominio extranjero o a menoscabar su independencia o integridad; asimismo, cuando se hubiere inducido o permitido a un grupo o país extranjero, a hacer la guerra contra la Nación.  Este grave atentado de Lesa Patria, también se produce cuando los hechos se gestan contra un país aliado que se encuentra en guerra o conflicto con aquél que se considera un enemigo común.

No se trata de un delito político, ya que atenta contra la integridad, unidad o independencia del territorio de la Nación y no contra la organización política del Estado, como sí lo hace el de rebelión.  En nuestra legislación, como bien lo analiza un especialista en Derecho Militar, el Dr. José García Arenas, siempre hubo confusión entre la traición y los delitos contra el Estado, desde la Ley dictada por el Congreso de Colombia en 1821, en el Decreto del Libertador en 1828 y en las leyes de octubre de 1830 y junio de 1831, derogatorias de aquél, trasladando los delitos de conspiración o traición a la jurisdicción penal ordinaria.  Hoy en la ley militar venezolana, es requisito necesario para que se cometa tal delito, que el autor sea venezolano o que se encuentre al momento de la comisión del delito al servicio de la República (Art. 470 del Código Orgánico de Justicia Militar).  Pensar un poco no cuesta nada…

En materia militar, que es el sector profesional donde reposa la seguridad y defensa del Estado, la situación es muy amplia, pues el Código Orgánico de Justicia Militar sanciona tanto a los militares en servicio activo como a los civiles que en combinación con éstos, aparezcan incursos en alguno de los veintinueve ordinales del artículo 464 del citado código castrense, de los cuales por razones de espacio sólo citaré dos: el 3º: Practicar actos de hostilidad contra un país extranjero que expongan a Venezuela al peligro de guerra, ruptura de relaciones diplomáticas, represalias o retorsión; y el 26º; Poner en peligro la independencia de la Nación o la integridad de su territorio. 

Hugo Chávez ha pisado peligrosamente estos artículos violándolos, y el artículo 170 del Código castrense, obliga a toda persona a denunciar a quien incurra en violaciones como las que está cometiendo el Presidente de la República.  El 170 en muy claro, sobre todo para el militar.  Toda persona debe denunciar ante las autoridades la preparación o comisión de los delitos militares de que tenga conocimiento.  En todos los casos la pena será de presidio, nunca prisión o arresto, y llevando como penas accesorias para el militar, la expulsión de la Fuerza Armada…

Otro término que se toca estos días profusamente, es el de «Soberanía Nacional», que explica la importancia que tiene la institución militar para que su profesionalidad, sin ninguna política, garantice la independencia y soberanía de la Nación, asegurando la integridad del espacio geográfico mediante la defensa militar, manteniéndose al servicio exclusivo de la Patria y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna, tal y como lo señala la vigente Constitución de la República en su artículo 328, el cual nació de una Asamblea Constituyente y estuvo además inserto en la fallida reforma que se pretendió realizar utilizando la Asamblea Nacional.

En estos momentos en que Venezuela se ve arrastrada a un conflicto que sólo contribuirá a profundizar más los graves problemas cotidianos del país, hay que aferrarse a la letra de las leyes.  Cada ciudadano debe hacerse la tarea de leer los códigos, la Constitución y comparar lo que allí se reprueba y se considera delito con lo que está ocurriendo a nivel del Alto Gobierno.

En artículo 467 del Código Militar establece: “Todo aquel que al tener conocimiento de que se intenta cometer el delito de Traición a la Patria, no haya cumplido con lo dispuesto en el art. 170 será condenado como si lo hubiere cometido”.

 

Venezolanos y colombianos más unidos que nunca

La magia del internet ha permitido que las informaciones aportadas en esta columna le den la vuelta al mundo.  He recibido correos de venezolanos y colombianos que se encuentran diseminados en toda la faz de la Tierra, en los cinco continentes.  Por pasar de mil correos no he podido responderlos pero todos son similares en su contenido: Nadie quiere la guerra, y mucho menos una guerra provocada para defender a un grupo terrorista como lo es la FARC.  La opinión mundial se vierte contra la intención individual de Hugo Chávez de someter a la región a un conflicto sangriento.  Con su actitud, Hugo Chávez sólo ha logrado que colombianos y venezolanos se unan en un objetivo: No dejarse arrebatar la paz.