Semanario Las Verdades de Miguel, Venezuela
Las Verdades de Miguel
Miguel Salazar
11-04-2008

MI COMENTARIO DE LA SEMANA. Lo que nos dejó el 11 de abril de 2002. Unos días antes de finalizar el año 2001, se encontraba Diosdado en la residencia de un próspero contratista allegado suyo. Al finalizar la reunión, con aire despreciativo dijo en voz alta: “Un día barreremos a esto de comunistas y será el tiempo de los verdaderos venezolanos”. Quién iba imaginarse meses después aquél hombre tembloroso que se negaba a salir del refugio que le proporcionó Rafael Sarria (a la sazón su ope­rador financiero), cuando se negó a llenar el vacío presidencial provocado por la “prisión” de Hugo Chávez, sería hoy el hombre más poderoso del gobierno revoluciona­rio. Franca contradicción, un anticomunista a muer­te como columna vertebral de un mandato cercano a todas las corriente progresistas del mundo. El gam­bito es un movimiento de ajedrez que se caracteriza por el ofrecimiento de un peón al adversario para ganar ventaja en el desarrollo de las piezas. Entonces comencemos por referirnos al ajedrez de Chávez. Hemos visto cómo viene favoreciendo a sus adversarios dentro del Gobierno. Nadie como Chávez para intuir sus mecanismos de decisión sobre la base de los hechos consumados y el éxito de sus operaciones, donde se fundamenta para apo­yar a uno u otro de los sectores enfrentados. El 11 de abril de 2002, fue permitido porque a la larga Chávez salía favorecido, independientemente de quienes fueran los sacrificados. Sólo dejando hacer y dejando pasar, Chávez podía saber dónde estaban ubicados sus verdaderos enemigos, esos que en la ambición del poder, se trasmutan en amigos, para terminar siendo los más peligrosos. Inicialmente, supo echar mano de Luis Alfonso Dávila y Luis Miquilena. Uno de la derecha recalcitrante y el otro que, no por ser libre pensador, tampoco está alejado de la corriente conservadora. Supo hacerse de los servicios de Jesús Urdaneta Hernández, sin ignorar las presuntas vinculaciones del ex cónsul con los servicios de la inteligencia israelita. Jugó con todos, aceptó que ellos se desgastaran entre sí enfrentádose y luego los desterró del poder, a cada uno por su lado. Chávez sabía quiénes eran los oficiales potencialmente opuestos a futura al proceso revolu­cionaria y los empleó hasta que se encargó de sacarlos totalmente desarmadas del Gobierno; así ocurrió con Raúl Salazar y Molina Tamayo y otros tantos, como en el caso de los militares de Altamira. Chávez echó mano de una purga sin necesidad de aparecer directamente. Pero el caso del 11 de abril de 2002 y los sucesos que le siguieron están más que analizados; qué no se ha escrito sobre ese tiem­po. Chávez sabe que José Vicente Rangel nunca ha sido ni será chavista; sabe de su relación con el ala ultra conservadora de la televisión (la encarnada por los no menos poderosos perros de la guerra de ayer y hoy), conoce de su intromisión en todos los aspec­tos de la vida nacional, pero Chávez prefiere jugar al gato y el ratón… hasta vicepresidente lo hizo. Llegado el momento, lo apartó y lo envió al congela­dor de su reserva porque sabe que a JVR es mejor tenerlo con aspiraciones que quitárselas. Ahora estamos en el desarrollo de una instancia política de vida o muerte para la continuidad de Chávez en el poder, con revolución o sin ella. Chávez mantiene a ras a José Vicente, pero enfrenta a quien ha sido sin parecerlo el más difícil de sus rivales. En el mundo político cada día hay más amantes simbólicos, casi andróginos. Hay una especie de veneración erótica que sirve de escudo ante las traiciones. En ese cír­culo se admite convertir la paciencia en resignación. Diosdado ha sabido abrirse paso (además de su efi­ciencia administrativa y sus muestras de absoluta lealtad), gracias a una dedicación que no procede de la camaradería, sino de la obediencia burocrática. Chávez sabe quién es Diosdado Cabello y cuáles son sus pretensiones. Cabello es bien visto por los círcu­los económicos en los cuales ha sabido asimilarse. Por alguna razón, Chávez ha aceptado que Diosdado controle inclusive el estamento militar. Por cierto, algo que logró JVR en su momento y que devino curiosamente en un golpe de Estado. Rangel conocía y mantenía relaciones directas con todos los com­putados. Me dirán que hizo gala de la estrategia de Betancourt, no obstante, ese es otro tema de discu­sión. Pero no olvidemos que Chávez usó a Diosdado para salir de los centauros (4F), ni Vielma Mora ni Florencio Porras, ni Ronald Blanco ni Hernández Behrens, ni muchos otros de los originarios están ahora en la nómina del poder. Todo el poder para el soviet, todo el poder para Diosdado. No hay pasos de Miraflores que este monaguense no conozca. Mas allí está su imagen resistiéndose a asumir su responsabilidad el 13 de abril de 2002; sin embargo, ahora mismo, como un aparente premio a una leal­tad resquebrajada en tiempos difíciles, Chávez hace caso omiso de los abucheos del graderío que se escuchan con la sola mención de Cabello, y lo lleva a la dirección del Psuv. ¿Qué busca con ello? No nos extrañe ver a Diosdado compitiendo por la Alcaldía Mayor. Chávez sabe que Diosdado no tolera a Juan Bárrelo porque no acepta la presencia de los intelec­tuales, y a Chávez la presencia de Barreto lo incomo­da, porque de una u otra manera, como Diosdado, menosprecia el conocimiento. Chávez debe hurgar en los clásicos del marxismo. En su ensayo Sobre la práctica, Mao Tse Tung dice: “El fracaso es madre del éxito y cada fracaso nos hace más listos”. Por lo visto, a nosotros nos hace más pendejos.

CONFRONTACIÓN. El 2 de marzo pasado, Hugo Chávez, en su pro­grama Aló Presidente ordenó la movilización de 10 batallones hacia la frontera con Colombia, pero no fue sino hasta el miércoles 5 cuan­do se tomó esa decisión. Desde la Zona Naval de Falcón, específi­camente desde BANFA, se ordenó patrullar y custodiar la Zona Económica Exclusiva y el golfo de Venezuela. Ese mismo día la adre­nalina castrense subió lo máximo cuando una cuadrilla de aviones caza 12,.Aviocar, supervisaban en pleno vuelo todo el sector y se topó con una escuadra de aviones K-Fir de Colombia. Desde los radares de Monte Cano en Falcón se comunican con los navales y les hacen ver que entraron en territorio colombiano. Nuestros pilo­tos confirman ruta y dicen que algo anda mal, pues según los GPS ellos estén sobre territorio venezolano. Fallan los radares de Monte Cano y se dan cuenta del desajuste con el resto de los aviones. La tripulación venezolana tiene visual de las aeronaves colombianas y viceversa. Durante el patrullaje del Golfo y la frontera estuvieron los aviones uno junto al otro sin invadirse el territorio. Los aviones colombianos artillados. Los venezolanos de transporte. Los reportes de Inteligencia dan cuentan que, en la base aérea de Barranquilla, los aviones K-Fir están en formación. Ya para el día 8 se dispone de radares más novedosos y mejor ajustados en Mene Mauroa, Falcón, límites con Zulia. Desde Río Hacha en la Guajira colombiana, los modernos radares dan cuenta diaria de todo avión, civil o militar venezolano o extranjero, que parte de los aeropuertos de Las Piedras (Falcón), Barquisimeto (Lara) o de los aeropuertos y pistas del Zulia. Esos equipos tienen cobertura hasta 250 millas náuticas, as decir, 1.852 metros, lo que equivale aproximadamente de 500 kilómetros a la redonda. Además, cuentan con tres torres repetido­ras en Castillete y con un avión AWACS para evitar la guerra elec­trónica ante un eventual conflicto desde Venezuela. A la fecha toda­vía los pilotos de los aviones sukhoi no están operativos con la maniobra de guerra, ya que esta adecuación es progresiva. De los F16 sólo tres están listos para entrar en acción. La aviación militar venezolana se ha ¡do quedando sola porque hay un éxodo de pilotos del Grupo 5, en La Carlota, hacia las líneas comerciales que les ofre­cen más dinero. Durante estos días de tensión fue insignificante el aporte de la FAV Entretanto, en la Armada tan sólo tres fragatas estaban operativas, el resto, al igual que los dos submarinos se encuentran anclados en Dianca. De los cuatro transportes tipo Capana sólo dos estaban operativos. Ahora, cuando por vez primera en este siglo se planteó la posibilidad cierta de un enfrentamiento militar con Colombia, son muchos los militares que se han quejado de la falta de coordinación entre los componentes armados. Nadie esté enterado de qué hace y qué no hace cada sector. El presidente Chávez le pega un grito al ministro de la Defensa y éste, en un san­tiamén, se traslada a Puerto Cabello y se arrodilla, cual musulmán, en los talleres de Dianca, clamando al cielo, que arreglen las unida­des. Esta vez la súplica no llegó al cielo. La triste realidad: la Fuerza Armada Nacional no está a tono para una eventual confrontación bélica. Chávez no ha disimulado su molestia para con los militares, pero, en verdad, nunca la FAN estuvo en tal estado de indefensión. El presidente Chávez está muy molesto con su personal militar. Una buena parte de las adquisiciones para la FAN no goza del visto bueno de los expertos en logística militar. Presuntamente, las com­pras de equipos ha conducido a la obtención de jugosas comisiones, y detrás de todo ello están los viejos perros de la guerra con nuevas caras incorporadas, que vienen utilizando la información como una manera de justificar adquisiciones onerosas y poco prácticas para el ejercicio militar. Al descubierto ha quedado la inoperancia de los radares (equipos sobre los cuales se han invertido sumas mil millonarias). En la Fuerza Armada Nacional la procesión va por dentro. Afuera, no son pocos los civiles (personajes muy renombrados) enjuiciables por poner en entredicho los intereses nacionales. Quiérase que no, lo más probable es que en una eventual confron­tación militar, nuestra gloriosa Fuerza Armada Nacional salga con las tablas en la cabeza. Eso no es un secreto para nadie.*