Descifrado
21-04-2008

Declaraciones públicas de dos di­rigentes políticos de oposición, deben ser señales de alarma pa­ra aquellos que piensan que las cosas están fáciles para el 23 de noviembre. La preocupación venia rondando ante las sospechas del lanzamiento de Manuel Rosales a la Alcaldía de Maracaibo, (no desmentidas), aunada al festival de candidaturas de todos los colores, pero de manera especial de Un Nuevo Tiem­po, partido que lidera el gobernador del Zulia. Después, Rosales parecía haber matizado un tanto la situación, al anunciar que iba a poner orden en casa, noticia que cayó bien entre quie­nes cuestionan la hemorragia de postulados, pero mal en su militancia, que le critica entre susurros que la ley se la preten­de aplicar a to­dos, menos a él mismo.

Y este fin de semana, atizó el fuego Julio Borges, quien desde el corazón de Maracaibo ensalzó las virtudes políticas de Rosales, su extraordinario potencial, hasta tal punto que le objetó su pretendida intención de mudarse a la alcaldía de Maracaibo. No transcurrieron 24 horas 5 para que Rósales reaccionara. Lo hizo a su estilo. Anunció que su organización apo­yaría las opciones de Leopoldo López a la Alcaldía Mayor y de Enrique Men­doza para la gobernación de Miranda. Pero nada dijo de apoyar a Henrique Capriles Radonski, que de paso com­pite con Mendoza. La lectura era ob­via, porque para nadie es una sorpre­sa el respaldo a Leopoldo López, que además de salir de sus fi­las es práctica­mente una candida­tura de consenso. El mensaje era contra el alcalde de Baruta, quien por cierto no está mal en las encuestas.