A finales del pasado mes de marzo, allá en Zimbabwe, la oposición fue a elecciones contra Mugabe, quien se sentía invulnerable y pensaba que ganaría cualquier proceso electoral, pero la oposición ganó la mayoría parlamentaria por primera vez en 28 años y muy probablemente la presidencia. Sin embargo, inmediatamente después de que los resultados no oficiales se empezaron a conocer ha sobrevenido una brutal represión a miembros de la oposición y a reporteros extranjeros que reseñan la posible victoria opositora. Por si fuera poco, el Colegio Electoral se niega a proclamar los resultados de las elecciones a tres semanas de celebradas, y el Tribunal Supremo rechaza todo recurso tendente a coaccionar al Poder Electoral a que lo haga. Para este momento el oficialismo ha logrado exitosamente que se recuenten los votos, con los resultados predecibles, mientras que la comunidad internacional, no ha pasado de ser un ruidoso grupo de convidados de piedra, cuyos reclamos, por muy serios que puedan ser, son ignorados, notándose la total ineficiencia e incapacidad de los países amigos y vecinos para hacer cualquier cosa. Mirémonos en ese espejo y no olvidemos que quienes nos gobiernan no están lejos de querer imitar esos malos ejemplos.
Según el cronograma del Consejo Nacional Electoral, el 23 noviembre de este año, en Venezuela tendremos un evento electoral en el cual elegiremos a los gobernadores y a los alcaldes. Hasta la fecha todas las encuestas indican que la oposición ganará en casi todas las gobernaciones y alcaldías. No sabemos si el comportamiento del régimen venezolano será igual al de Zimbabwe, pero desde ya, los candidatos y los electores deberían estar alerta para saber exigir el respeto de los resultados. No nos vengan con el mismo confuso cuento del 2-D que al día de hoy todavía no sabemos con cuantos votos el No le venció al Sí. Pues si nos dejamos meter el mismo chuzo del referéndum de la reforma constitucional, esto es, que no se nos digan cuáles fueron las cifras definitivas, es muy probable que el gobierno acepte algunas derrotas pero mediante el fraude y el ocultamiento de los resultados se imponga en otras regiones. Esperemos a ver qué ocurre. De lo que se trata es que no nos puede agarrar el catarro sin pañuelo. Recuerden: estamos gobernados por truhanes, aquí cualquier cosa puede ocurrir. Desde la suspensión de las elecciones de noviembre con no sé qué argumento hasta el reconocimiento dosificado de determinadas alcaldías y gobernaciones.
Candidato de peso a la alcaldía
Esta semana, el nombre de un nuevo precandidato a la Alcaldía de Valencia saldrá a la palestra, me refiero a Ricardo Maldonado, ex rector de la Universidad de Carabobo. Creo que si se le escucha con detenimiento muy pocos serían los valencianos que no se inclinarían a votar por él. Esperemos a ver qué ocurre con las encuestas. Él nos ha dicho que si las encuestas no le favorecen, sin ningún empacho apoyaría al opositor que tenga mejor colocación. Ojalá los demás precandidatos tengan el mismo criterio. Repito: hay que escuchar a Maldonado. Quienes lo conocemos sabemos de su capacidad de trabajo, y más que su propia capacidad, la de su equipo. Todos profesionales que buena parte de su vida se la han dedicado a la investigación y a la docencia. Probablemente ha llegado el momento de poner a disposición de las comunidades extra universitaria lo que durante mucho tiempo él, y su equipo, aprendieron dentro de ella.
Lavadoras pa’allá… y lavadoras pa’acá
Si para la Gobernación de Carabobo hay muchos precandidatos opositores, para la Alcaldía de Valencia lo que existe es una verdadera exageración. Tanto la gobernación como la alcaldía no hay dudas que sumadas las intenciones de votos de los precandidatos opositores, en ambas circunscripciones se triplican al oficialismo, pero como en el oficialismo pareciera haber mayor disciplina que en la oposición tenemos el riesgo de salir derrotados, ya que divididos es poco probable que triunfemos.
El mayor ejemplo que corrobora la necesidad de la unidad, es el caso de la Alcaldía de Valencia. Los sondeos de opinión indican que el señor Addala Makled, personaje que se ha dado a conocer a fuerza de lavadoras y otros electrodomésticos que desde hace algunos meses viene regalando en las barriadas populares, lo han posicionado aunque parezca mentira en el primer lugar de preferencia de los valencianos. Makled no oculta su identificación con el oficialismo (aunque el PSUV lo rechace), sin embargo supera individualmente a todos los opositores.
Dije que parece mentira que un oficialista desconocido lidere las encuestas, porque también las encuestas dicen que la intención de voto entre la oposición y el oficialismo nos refleja que la oposición tiene una clara ventaja sobre los rojos. Pero si vamos separados, el señor Makled tiene todas las de ganar. Si bien es cierto que es un desconocido, también es verdad que tiene una fundación similar a las misiones presidenciales y gracias a la fundación Makled ciertos sectores de las barriadas valencianas hoy tienen su nevera, su cocina, su lavadora, planchas y pare usted de contar. ¿Qué de dónde saca los reales ese señor para hacer una campaña tan costosa?, eso no lo pregunta quien recibe el regalo. En tono jocoso recientemente un encuestador valenciano manifestó que Makled subía un punto en las encuestas por cada lavadora que regalaba… y creo que le ha dado buen resultado. Además de las lavadoras, lo que ha elevado su porcentaje en las encuestas, es que ahora se ha dado a conocer un poco más por los duros señalamientos en su contra por parte del general Clíver Alcalá Cordones; pero mientras nada se le compruebe, nos imaginamos, seguirá metido en los barrios latiéndole en la cueva a los líderes del PSUV.
Ahora bien, ¿qué hacer con el señor Makled?: nada. De él se tienen que encargar sus afines; por ahora la oposición no debe perder tiempo en preguntarse de dónde saca los reales, ni tampoco sospechar el porqué de la contranatura conducta de un árabe que salió regalón. Insisto, habrá tiempo para todo. A mí lo que me preocupa en estos momentos es qué hacer con los precandidatos opositores. A los opositores les debemos pedir humildad y sensatez; que entiendan que solos no llegarán como dicen en el llano: ni a caño sucio.
Abril 22, 2008
Pablo Aure: “El ‘fenómeno Makled’, como advertencia a la oposición”
Posted by towelto under Opinión, Oposicion, Política, Venezuela | Etiquetas: chavez, venezuela, Elecciones, gobernacion, alcaldia, carabobo, makled |Diario El Carabobeño, Venezuela.
Copia Al Carbon
Pablo Aure
21-04-2008
Si para la Gobernación de Carabobo hay muchos precandidatos opositores, para la Alcaldía de Valencia lo que existe es una verdadera exageración. Tanto la gobernación como la alcaldía no hay dudas que sumadas las intenciones de votos de los precandidatos opositores, en ambas circunscripciones se triplican al oficialismo, pero como en el oficialismo pareciera haber mayor disciplina que en la oposición tenemos el riesgo de salir derrotados, ya que divididos es poco probable que triunfemos.
Abril 22, 2008 at 2:03 pm
Lo triste es que ni el candidato que sabe que no tiene chance se va aretirar de las elecciones ni los votantes a sabiendas que su candidato no va a ganar, votaran por el de la primera opción…simplemente oposición mediocre