Semanario Las Verdades de Miguel, Venezuela.
Las Verdades de Miguel
Miguel Salazar
25-04-2008

MI COMENTARIO DE LA SEMANA. A propósito del hijo del Presidente. Cuenta Plutarco en sus Vidas paralelas, que un opulento patricio romano estaba enamorado de la mujer de Julio César. En cierta ocasión, durante un sarao al cual sólo se permitía la entrada de las damas, el flechazo se coló en la casa del emperador disfrazado de ejecutante de lira, pero fue descubierto, apresado, juzgado y condenado por la doble acusación de engaño y sacrilegio. Como consecuencia de este hecho, César reprobó a su mujer, a pesar de estar seguro de que ella no había cometido ningún hecho indecoroso y que no le había sido infiel, pero afirmando que no le agrada­ba el hecho de que su mujer fuera sospechada de infidelidad, porque “no basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo”. EN DÍAS PASADOS ME LLEGARON UNAS FOTOS VÍA INTERNET DONDE APARECE UNO DE LOS HIJOS DEL PRESIDENTE, PRESUNTA­MENTE DE PARRANDA EN LA ORCHILA. Esas mismas fotos fueron uti­lizadas por Rafael Poleo (me imagino que le llegaron por la misma vía), para publicarlas en su diario El Nuevo País. La noche posterior a su publi­cación, escuché a Mario Silva, del canal 8. vomitar sapos y culebras bajo el pretexto de salir en defensa del Presidente. Yo diría, como bien reza el dicho: “No me defienda, compadre”. Digo eso, simplemente, porque Silva es el menos indicado para salir en defensa de los hijos de nadie. Cuántas veces no se ha burlado de la propia hija de Poleo exponiéndola al escarnio público. Todavía recuerdo aquel día infeliz cuando se mofó de la muerte del hijo de Leopoldo Castillo.

SOSTENGO QUE NO APOYO NI APOYARÉ LA PRÁCTICA DE TOMAR DE ESCUDOS A LOS FAMILIARES DE NADIE PARA JUSTIFICAR ATAQUES CONTRA POSICIONES QUE NO COMPARTO. QUE QUEDE CLARO. Tomando como auténticas las gráficas publicadas por Poleo (tampoco el más indicado para salir a darse golpes de pecho!, el caso, a cuenta de que se trata del hijo del Primer Mandatario, no debe pasar bajo la mesa, ni desviar la atención sobre el meollo del asunto (que fue lo logrado por Poleo y la respuesta de Silva), El pro­blema no radica en que el hijo de Chávez salga de fiesta con sus amigos; él está en su pleno dere­cho de salir con quien le venga en gana. Tampoco desdice del rechazo de Chávez por la dolce vita, pues no tengo por qué suponer que sus hijos sean monjes tibetanos, y mucho menos revolucio­narios obligados a compartir las tesis fundamentalistas de su padre, no señor, el problema es que en este caso, como en tantos otros, se están utilizando los recursos del Estado para actividades particulares.

RECUERDO QUE CUANDO CHÁVEZ SE ENTERÓ, EN 1997, DE LAS COLITAS DE PDVSA, DONDE LOS FAMILIARES DE LOS ENTONCES JERARCAS DE LAS PETROLERAS, VIAJARAN A SUS ANCHAS EN LOS AVIONES DE LA EMPRESA, MOSTRÓ SU ABSOLUTO REPUDIO A ESA PRÁCTICA Estimo que ahora no tiene por qué pensar diferente, mucho menos si en verdad encar­na una opción revolucionaria de gobierno. Por eso, es inadmisible que el hijo o pariente de un fun­cionario llámese cómo se llame, use helicópteros y aviones del Gobierno para que lo lleven a La Orchila a lo que a ellos les parezca. Dejarlo pasar y asumir la posición del bachiller del canal 8, es pura alcahuetería y un mal ejemplo para la república. Son demasiadas las contradicciones. Escándalo tras escándalo, que habrían podido evitarse si se hubiesen tomado los correctivos. El país asiste incrédulo.

AHORA MISMO, ESTAMOS VIENDO CÓMO LOS GOBERNADORES Y ALCALDES QUIEREN PERPE­TUARSE EN EL PODER A TRAVÉS DE SUS FAMILIARES, BAJO EL PRETEXTO DE SENTIRSE PRO­TEGIDOS TAN PRONTO SALGAN DE LA CASA DE GOBIERNO. Buscan quien les garantice que no serán investigados. Cómo criticarlos si el jefe de Estado ha señalado el camino permitiendo el más abierto nepotismo. Para nada le sirvió la lección de Caldera cuando hizo a su hijo Andrés, ministro. Cómo no le sirvió a Caldera la lección de Ramón J. Velasquez cuando les dio luz verde a sus hijos para que cometieran todo tipo de desatinos en su mandato; tantos que uno de ellos metió a su padre en el lío de Larry Tovar. No, amigos y amigas, la incursión de la familia en el poder es nociva para su ejercicio. Recuerden a la familia de los Borgia. Me voy a permitir hacer un recuento que, estoy seguro, va a llamar a la reflexión al jefe de Estado. LOS PRIMEROS ESCÁNDALOS PRESIDENCIALES EN NUESTRA HISTORIA REPUBLICANA RECIEN­TE SE INICIARON BAJO EL GOBIERNO DE MARCOS PÉREZ JIMÉNEZ, EN ESE ENTONCES LA MORDAZA NO PUDO IMPEDIR QUE SUBREPTICIAMENTE EL PUEBLO SE ENTERARA DE LAS ANDANZAS DEL GENERAL A BORDO DE UNA MOTONETA PERSIGUIENDO CARAJITAS EN LA ORCHILA. En esa época, doña Flor Chalbaud (esposa de MPJ), se tragó las verdes y las maduras con los rumores acerca de su díscolo esposo. Vino el mandato de Rómulo Betancourt y hubo una especie de receso que se extendió hasta Luis Herrera, pasando primero por Caldera I y después por CAP I. Betancourt se divorció y no hubo mayor chachara, aun cuando se conocía de su anti­gua relación con la que después fue su consorte Betancourt tuvo una hija que después de ido el guatireño. asumió por largo tiempo la dirección de la Biblioteca Nacional, que jamás se vio envuelta en dimes y diretes. Caldera I gobernó sin familiares a la vista, al menos en puestos de relevancia. Llegó CAP y ocurrió algo semejante.

VINO LUIS HERRERA Y SUS HIJOS SE MANTUVIERON SIEMPRE AL MARGEN DE LAS ACTIVIDA­DES DEL PADRE TODO IBA BIEN HASTA QUE LLEGÓ JAIME LUSINCHIY CONVIRTIÓ A VENEZUE­LA EN UNA RÉPLICA DE LA CELESTINA. Lusinchi se divorció y asumió Blanca Ibáñez, a quien Luis Piñerúa calificó de barragana. Los hijos de la señora Ibáñez hacían uso a discreción de los bien­es del Estado. En ese entonces, Alfredo Tarre Murci se llevó una paliza por osar escribir sobre el tema. Qué diferente. Ustedes se imaginan a Mario Silva defendiendo a los hijos de Blanca Ibáñez porque a los hijastros de Jaime ni con el pétalo de una rosa. Por cierto, a Rafael Poleo jamás se le ocurrió publicar una línea contra los familiares de la doña aquella: cómo lo iba a hacer si era el rey del papel periódico gracias a Blanquita (como la llamaban todos; los de la época, entre otros Rafael Poleo). Arribó CAP II y fueron frecuentes las intromisiones de Cecilia Matos (para enton­ces su concubina], en los asuntos de Miraflores. Una que otra vez El Nacional le salió al paso. En cambio, José Vicente Rangel no dijo ni pío; Rangel calló, como lo hizo con Blanca Ibáñez, por su relación con el entorno de los perros de la guerra.

A QUIEN SI LE DIERON DURO LOS MEDIOS FUE A RAMÓN VELASQUEZ DURANTE SU INTERINA­TO. ¡QUÉ NO SE DIJO DE SUS HIJOS A QUIENES LLEVÓ A MIRAFLORES COMO COLABORADO­RES! Regresa Caldera (1994) y nombra a su hijo Andrés, ministro de Secretaría. En ese cargo se gana el alias de “Pimentón” porque lo vinculan a los “guisos” de Miraflores. Además del benja­mín, Caldera designa a sus yernos Matías Rojas Pérez y Edwin Arrieta, al primero como coman­dante general del Ejército (con poderes tácitamente plenipotenciarios en la FAN), y al segundo, concubino de una de las hijas de Caldera, ministro de Energía. Ambos yernos fueron noticia no sólo por ser tales, sino porque se les adjudicaba el tráfico de influencias; además, Arrieta era mencionado por su condición de “novio” en una sociedad paradójicamente pacata. A todas estas, las historias acerca de los entornos del poder salen a relucir, mientras los medios hipócritamen­te las medio ocultan bajo el precepto de que a la familia del mencionado no se toca, porque la familia duele. De cuándo acá la familia está por encima de los intereses ciudadanos. Claro que los hijos duelen, pero más vale una reprimenda a tiempo que ocultar sus errores. PARAFRASEANDO A PLUTARCO: NO BASTA QUE LA MUJER DEL CÉSAR SEA HONESTA; TAMBIÉN TIENE QUE PARECERLO. Lamentablemente, el Presidente ha ido perdiendo credibilidad porque sus críticas no encuentran destinatarios. Hace tiempo pidió a sus colaboradores que se desprendieran de sus bienes y no faltó quien ofreciera terrenitos o sus cacharros viejos para ponerse a todo con el discurso presidencial, pero ni siquiera eso hicieron, todo lo contrario. Si Chávez quiere la supervivencia del proceso, debe dar un viraje porque si a esta sociedad funda­mentada en conceptos santurrones le agregamos el ingrediente del nepotismo, entonces será tanta la confusión que el pueblo hará las veces de gallinero vertical convertido en torre de Babel para llegar al cielo.

ÚLTIMA HORA. A propósito de las relaciones de nepotismo. Se cocinan cambios en el sector salid. Liego de la implementación del Sistema de Salud Metropolitano, in altísimo ejecutivo del Gobierno hace diligencias para controlar lo referente a la salud nacional, y para ello pro­mueve a su sobrina para el cargo de ministra del Poder Popular para la Salud, mientras que para el IVSS auspicia a una funcionaria municipal, aquella que declaró que la salud se encontraba en coma. Entretanto, una ministra (esposa del ejecutivo mencionado), contraviniendo el discur­so presidencial, anda en campaña por Cojedes. CHAVERISMO. Para evitar el “chaverismo” tan pronunciado en Barinas. se busca a un outsider; por allí ando Luis Reyes Reyes (nativo de Barinas), como candidato para encarnar esa fór­mula Para el Presidente es vital terminar con la guerra a cuchillo que por la Gobernación se ha desatado entre sus propios hermanos. Llegó el comandante y mandó a parar: el ungido Adán es la carta para la Vicepresidencia para cuando llegue el momento de pensar en la reelección en Miraflores, donde se requerirá lealtad a toda prueba. Así que prevenido Wicho Reyes en el círculo de espera. GUILLOTINA. Las palabras de Chávez se las lleva el viento. En el Psuv le tomaron el pulso. ¡Cómo se lo vacilan! Hasta una magistrada anda en la movida. Todo está preparado para ponerle en bandeja de plata a Carlos Escarrá su aspiración de ser gobernador del estado que sea; no será Aragua ni Carabobo, “entonces que me den, aunque sea fallo”. La vista se vira hacia un estado cercano, no tan lejos. Fuerte trabaja Müller Rojas para que ello sea así, contra viento y marea. Entretanto, a otra que le importa un pito la amenaza de Chávez es a Nicolás Maduro, quien mueve cielo y tierra para que Rafael Torrealba (su compañe­ro de autobús), sea el ungido para Portuguesa. Aja, pero tendré que neutralizar a la negra Antonia, a ella también le ruedan las indicacio­nes de Chávez. La negra quiere a su hija como gobernadora.*