Diario El Universal, Venezuela
La estrategia del censor
Saul Godoy Gómez
18-05-2009
El propósito de sacar a Globovisión del aire es parte fundamental del plan de control de la información, que el Estado fascista bolivariano de Chávez necesita para su sobrevivencia, mientras exista esa televisora libre e independiente, que funciona por señal abierta, criticando, denunciando, investigando, contra-argumentando, pero por sobre todo, haciéndolo de manera directa y valiente, por la calle del medio, como debe ser, respetando la ley pero sin ceder en su papel informativo, buscando la noticia donde se encuentre y sin importar las trabas y dificultades, abriendo sus micrófonos y cámaras a todas las tendencias, al pueblo, sin importar color político. Y como se ha convertido en una poderosa tribuna para los reclamos de la gente, el Gobierno no quiere que una empresa y un equipo de comunicadores sociales de esta características exista, arruinándole todos los días sus pesadas dosis de propaganda e ideologización. Pero no perdamos de vista al bosque por centrarnos en el árbol, la estrategia del Chávez es acabar con la libertad de expresión, como dictador necesita el control total del país, necesita acallar a todas las voces disidentes, pues es sólo por medio de la hegemonía informativa con la que puede instaurar el pensamiento único, solo aplastando a la crítica y la diversidad del pensamiento puede llevar su patuleca revolución, un proceso plagado de errores, ineficiencias, injusticias, crímenes, abusos y agresiones.

Para lograr el propósito planteado ha escogido unos medios, el primero de ellos es el legal, utilizando las instituciones gubernamentales que controla y que se ocupan de las comunicaciones en el país, aprovecha cada excusa posible para iniciar procedimientos, visitas, imponer multas, dirigir amenazas, es tan obvia su táctica, que da las órdenes y convida a sus funcionarios a las actuaciones que él desea en sus programas de radio y televisión, en cadena nacional. Su segunda arma es tratar de falsificar la opinión pública tratando de imponer matrices de opinión donde hace ver a Globovisión como un medio de comunicación al servicio de intereses conspirativos, violentos, magnicidas, que responde a fuerzas extranjeras y de una oposición apátrida y traidora. Globovisión y otros medios de comunicación que no comulgan con su revolución socialista, son señaladas de exponer a ciertos altos funcionarios, alcaldes, ministros, jueces al odio y al desprecio público porque han sido denunciados o criticados en algunas actuaciones públicas o por los estilos de vidas injustificados que llevan, queriendo inducir a la gente a pensar que los funcionarios públicos del régimen deben ser anónimos, intocables, ajenos a toda crítica y sin posibilidad del escrutinio público de sus actuaciones.

El tercer elemento involucrado es el político, los dirigentes del Partido Socialista Único, que son todos altos funcionarios del gobierno, son los encargados de rasgarse las vestiduras y pedir la cabeza de los responsables, se preguntan públicamente como es posible que la libertad de expresión haya llegado a tal estado de libertinaje inaceptable, machacan una y otra vez que el espectro radioeléctrico es de propiedad pública y que no deberían existir permisos y concesiones para empresas y personas que no estén con la revolución, exhortan a los poderes públicos (a ellos mismos) a ponerle remedio inmediato a esta situación altamente peligrosa, alegando, entre otras cosas, que la situación de la libertad de expresión en Venezuela es plena, pero que la derecha fascista internacional se ha valido de ese derecho para arruinarle la fiesta a los socialistas, haciéndole ver al mundo solo lo feo y lo hediondo, que todas las denuncias de agresión a periodistas y violaciones de derechos humanos son falsas de toda falsedad, que como la libertad de expresión en Venezuela no se ha visto en ningún otro país del mundo.

El cuarto ingrediente es el mediático, una serie de periodistas, muchos de ellos funcionarios del régimen, que no creen en la libertad de expresión ni son demócratas, hacen la crítica profesional y gremial, por medio de sus programas, escritos y presentaciones exponen la trama en contra de sus colegas, hacen las acusaciones en contra de los medios de comunicación libres e independientes y son como el corifeo de una obra griega, aumentando hasta el paroxismo los lamentos y la histeria de la situación. Para ellos, los medios privados e independientes han abusado de los permisos y concesiones otorgados amablemente por el gobierno y han abusado del público, sus trabajadores y periodistas son solo esclavos del patrono pitiyanqui.

El quinto elemento es la fuerza pública, la Guardia Nacional, la encargada de tomar militarmente las instalaciones de los medios, de repeler a los simpatizantes de la libertad de expresión, de caerle a palos y a gases lacrimógenos a los periodistas y trabajadores, de arrestar a los dueños de los medios y a cumplir con el sagrado deber de enmudecer al país.

El sexto ingrediente es el menos obvio pero no menos importante, se trata de los países y organizaciones políticas que en el ámbito internacional le siguen el peligroso juego fascista a Chávez, que con su silencio y complicidad amparan las acciones del dictador que intenta convencer al mundo que él es la víctima, que tiene derecho a defenderse (a matar gente, a encarcelarla y a arruinarla), sobre todo los movimientos de izquierda europeos que tienen en Chávez a un personaje del romanticismo social, a un moderno Robin Hood, o a algunos de nuestros vecinos latinoamericanos, que simplemente voltean la cara y se hacen los locos, mientras alargan la mano y cobran dólares por su complicidad. El chavismo perdió su inocencia hace mucho tiempo y lo que se está cultivando es una perversa enfermedad de disolución social y política que terminará afectando a todos.

percival367@yahoo.com