reforma


Tomado del blog explikme de Karelia Espinoza.

Había una vez, un país con serios problemas de inseguridad, inflación, corrupción, pobreza… donde los niños de la calle adornaban esquinas, donde los cerros en vez de flora y fauna tenían ranchos y viviendas inestables y donde en vez de gobiernos y administración pública teníamos una empresa que hacía ricos a unos pocos en nombre de la igualdad y la felicidad del pueblo.

Un día alguien movió los cimientos de uno de los gobiernos y aunque los movió muy fuerte no pudo tumbarlo, pero eso fue “por ahora” ya que encontraría otra vía para acabar con todo eso que había. Al llegar gracias a los votos, prometió muchos cambios que la gente esperanzada se creyó, lo llamo revolución, aunque aquí entre nos, lo que vino fue una profunda división pero eso viene luego no nos adelantemos.

Cuando el nuevo gobierno llegó cambió la constitución, según la mejor del mundo, ella es un librito azul de lo más bonito, con artículos novedosos aunque algo melosos y populistas. También cambió el nombre del país, aún no se sabe con qué fin, porque los problemas graves por los que fue elegido no se acaban con una palabra de más, pero bueno, aún tenía tiempo para más cambios y solucionar lo importante. La PTJ ya no se llamaría así, ahora sería CIPCPC, cosa que no trajo más seguridad porque solo fue una restructuración que abarcó la denominación verbal ya que del resto sigue siendo lo mismo o peor.

Años después y con los mismos problemas por solucionar cambió el escudo al voltear al caballo y le puso una estrella más a la bandera y aunque hay justificaciones históricas eso no pone pan en la mesa ni le da techo o seguridad a nadie. Las represas hidroeléctricas ya no se llaman como antes así como algunas obras, calles y hospitales que se construyeron en el pasado, los 40 años fueron duros pero algo dejaron. Y cómo si eso fuese un método para borrar memoria se han ido cambiando cosas que no traen ningún beneficio tangible, más que darle una falsa ilusión a algunos.

Se intentó cambiar de nuevo la constitución y allí el pueblo dijo que NO, pero a pesar de eso los cambios no acaban allí porque hoy 09 de diciembre nos cambió el huso horario y en enero cambiará la moneda… pero siguen sin combatir los problemas, ya que aún la inseguridad sigue desatada, tenemos una inflación de varios dígitos, existe una corrupción sólida y descarada, (que parece una empresa estatal) la pobreza y los niños de la calle se han multiplicado y el candidato aún no se cambia el nombre.

Y para terminar, esa división que nombré antes nos ha puesto a pelear y a odiarnos entre nosotros, porque ahora nuestras clases sociales se dividen en “pueblo”, “hijos de papá y mamá” y “oligarcas apátridas”, ya que nos han puesto a buscar lo que nos hace diferentes en vez de buscar lo que nos une. El país está lleno de cambios inútiles y divisionistas, de hecho, podemos poner un ministerio que se ocupe de eso, así por fin habrá algo en lo que si son buenos.

El único cambio que se le agradece es el interés que ahora tienen todos en la política local, regional y nacional del país… la gente le tomó la palabra al coronel, el poder ahora es del pueblo, la cosa es que el militar cree que él es indispensable y no se da cuenta que todos los problemas hicieron madurar a muchos y esos ciudadanos están listos para caminar solos. Se acerca el verdadero cambio, ahora si, llego la hora.

Este video fue posteado en Noticiero Digital por el forista Elegua

Pablo Medina

Asegura que si el Presidente no hubiera aceptado la derrota,
lo hubiesen presionado a renunciar al cargo.
“Margen del resultado fue negociado
entre Chávez y la oposición”

 

Si algo ha ganado Hugo Chávez en nueve años es simpatía en el pueblo y desconfianza. Sólo confía en Fidel Castro y eso se evidenció la noche del 2-D.

Al salir de la reunión con el Alto Mando Militar, el Presidente se fue a una habitación en Fuerte Tiuna y allí habló con su mentor político. La anécdota es revelada por Pablo Medina, quien estuvo en contacto con oficiales que presenciaron la entrada del mandatario a la instalación castrense a las 7:15 pm y su retorno a Miraflores. “Castro le aconsejó que ganara tiempo. No es casual que escribiera un artículo que hablaba de un magnicidio, cuestión que es falso porque quienes han investigado esa tesis, como Danilo Anderson, han muerto. Lo responsabilizo por la guerra civil que pueda desatarse por sus decisiones”.

En las instalaciones militares ocurrió otro hecho, según el dirigente: “Chávez no sufrió una derrota electoral, sino una derrota político-militar.

La primera originada por los estudiantes que, al ser voceros nuevos y creíbles, convencieron a una parte de la población de que votara.

Después se replegaron los partidos políticos. La segunda, fue resultado de la actitud de un grupo de altos oficiales. Si Chávez hubiese insistido en no reconocer la derrota, la Fuerza Armada y el pueblo lo iban a obligar a renunciar a la Presidencia. Él lo sabía, por eso no corrió riesgos y admitió su debacle. En la FAN hay hombres demócratas que no se calan el socialismo”.[/u]

Sin embargo, Medina señaló que el mandatario consiguió negociar los márgenes de los resultados. Al principio, la diferencia a favor del No sería, supuestamente, 8%, pero al final cerró en 1,5%: “Chávez tenía todas las actas y sabía que estaba perdido. El No sacó, realmente, 4.700.000 votos, y el Sí, 3.500.000. El CNE, que actuó como vasallo del Gobierno, se prestó a esta maniobra y mantuvo en vilo al país por más de 8 horas. Cometieron una violación de derechos humanos; jugaron con la vida de los venezolanos sólo por esperar una orden presidencial y eso debe ser sancionado política y judicialmente”.

Encuesta.

El constituyente de 1999 confirmó la información publicada en El Nacional, titulada “Un Chávez iracundo se negaba a admitir la derrota”, al señalar que la DIM entregó tres informes al jefe del Estado: “Datos y Datanálisis le hicieron el juego al Gobierno cuando dijeron que Chávez ganaba con 10%, a pesar de que era mentira. Eso hizo que a la 6:00 pm, la dirigencia de la oposición creyera que perdió.

Entonces llamé a un canal en Miami y a Radio Caracol y denuncié que el Gobierno no reconocería los resultados y que estábamos dispuestos a convocar una huelga general”.

“A la 6:30 pm, el general (Raúl Isaías) Baduel va al CNE y les advierte que no permitirán que se vulnere la voluntad. Él cuenta con seguidores en la FAN, así que hay que reconocer su papel.

¿Cuál es el talante democrático de Chávez? Él estaba dispuesto a que el país se bañara en sangre sólo para imponer su modelo político. Contaba con 300 motorizados que estaban armados”.


Por HERNÁN LUGO-GALICIA
hlugo@el-nacional.com
El Nacional
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Chávez se sintió conminado a ceder
CASTO OCANDO
El Nuevo Herald
07/12/2007 
 

Militares y líderes de la oposición jugaron por igual un papel crucial en hacer que el presidente Hugo Chávez reconociera los resultados del referéndum del pasado domingo en Venezuela, dijeron a El Nuevo Herald fuentes familiarizadas con el incidente.

A pesar de que el mandatario venezolano negó ayer en un programa televisivo haber recibido presiones del alto mando militar ese día para que admitiera la derrota de su reforma constitucional, en realidad Chávez se sintió conminado a aceptar los números luego de varios análisis de su entorno militar y de llamadas telefónicas clave.

Una de estas llamadas se produjo desde una sala de reuniones de la oposición, en el este de Caracas, con el objeto de advertir al jefe del Comando Unificado de las Fuerzas Armadas Nacionales (CUFAN), el general Jesús González González, que un desconocimiento del triunfo del NO podría desencadenar una guerra civil en Venezuela.

Poco antes de las 8 p.m., cuando se suponía que la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, debía anunciar los resultados definitivos del referéndum, una serie de llamadas y contactos entre disidentes del chavismo y la oposición comenzaron a crear suspicacias y preocupación en el Centro Lido, un edificio ubicado en el distrito financiero de Chacao, al este de Caracas. Ahí tiene sus oficinas Manuel Rosales, gobernador del Zulia y líder del partido opositor Un Nuevo Tiempo.

Importantes personalidades se habían congregado en ese lugar, que funcionó como un centro de totalización de datos para la oposición, y adonde llegaban no sólo las últimas proyecciones, sino también las cifras de cada una de las 33,600 mesas de votación en todo el país que anunciaban un claro triunfo del NO.

”La oposición no sabía cómo gerenciar la situación, hasta que decidió presionar a los militares advirtiéndoles que lo que vendría si desconocían los resultados podría ser sangriento”, dijo a El Nuevo Herald un empresario que fue testigo de lo ocurrido ese día en la oficina de Rosales.

El gobernador de Zulia decidió hacer una llamada a González González tras analizar con cuidado el escenario que ofrecía unas cifras favorables al NO, y porque para ese momento comenzaban a llegar insistentes rumores de que Chávez consideraba hacer caso omiso de los resultados.

En otra línea en el mismo despacho, un editor y ex dirigente político de izquierda (Teodoro Petkoff) se comunicó vía telefónica con el vicepresidente Jorge Rodríguez para advertirle de las consecuencias de que no se reconociera la derrota en Miraflores.

Según versiones de prensa divulgadas en Caracas, Rodríguez se encontraba en la sede del CNE postergando la emisión del primer boletín con los resultados.

Al mismo tiempo, desde otro despacho privado el general Raúl Baduel , mantenía un estrecho monitoreo de las cifras del referéndum manejadas por la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), que después de las 6 p.m. ya estaban proyectándose a favor del NO.

”Tanto el gobierno como militares opuestos al SI esperaban los resultados en las guarniciones militares, para conocer la tendencia electoral en el mundo militar”, dijo un coronel retirado que estuvo en comunicación con la oficina de Baduel.

A las 6 p.m. de ese mismo día, la agencia Reuters había emitido sorpresivamente un cable que publicaba tres encuestas de salida, las cuales daban como ganador al SI, con una diferencia entre 6 y 8 puntos de ventaja sobre el NO, y citaba fuentes oficiales. La agencia tuvo que dar marcha atrás varias horas más tarde.

A las 7:15 p.m., Chávez fue a reunirse con el alto mando Militar en Fuerte Tiuna, la instalación militar más importante del país, en el sur de la capital venezolana.

Chávez estuvo acompañado de un grupo de sus ministros, además del gobernador de Miranda, Diosdado Cabello, y un grupo de diputados a la Asamblea Nacional. Quería asegurarse de que la tendencia que daba un estrecho margen de triunfo al NO era irreversible.

Según el coronel retirado, el alto mando militar hizo saber a Chávez de los diversos escenarios planteados si se producía un desconocimiento de los resultados.

”Le hicieron saber que la gente podría salir a las calles masivamente si se anunciaba un triunfo del SI, y que no había manera de garantizar que el ejército saliera a reprimir al pueblo”, dijo el coronel.

Las versiones de prensa divulgadas en periódicos de Caracas y Madrid el martes pasado, negadas por el presidente venezolano, relataron cómo un Chávez ”iracundo” se quejó de que le habían mentido con respecto a los resultados.

De acuerdo con la versión del empresario que estuvo presente en el despacho de Rosales, el dirigente opositor llamó a las 7:30 p.m. a González González, para presionarlo a que aceptaran los resultados.

En otra llamada simultánea, el editor y ex dirigente (Teodoro Petkoff) “se fajó con el vicepresidente [Rodríguez] y hasta le dijo un par de groserías en un tono muy subido, para que aceptara de una vez [los resultados]”.

Rosales y el editor responsabilizaron al general y al vicepresidente de lo que pudiese pasar si no reconocían el triunfo del NO, indicó el empresario.

A las 9 p.m., el vicepresidente apareció en una breve conferencia de prensa para anunciar que los resultados estaban “reñidos”.

En toda Caracas, a través de miles de llamadas telefónicas y correos electrónicos se daba como un hecho el triunfo del NO.

Ante la tardanza del CNE en ofrecer el primer boletín oficial, líderes de la oposición iniciaron una serie de declaraciones televisivas advirtiendo que las tendencias estaban claras y que los resultados “los conoce el pueblo de Venezuela”.

En el centro de la capital venezolana, Freddy Bernal, el alcalde del Municipio Libertador, donde se concentra una parte importante de la población prochavista, hizo un llamado radial a patrulleros motorizados y personal civil a permanecer preparados en ”alerta máxima”, y esperar ”por instrucciones del líder fundamental [Chávez]”, ”para ver cuál es el lugar, si es necesario, para mostrar fuerza”, según una transmisión radial grabada que circuló en varias páginas de internet.

“El propio líder, a través de diversas redes y a través de esta red, les informará la acción a tomar, (y) ordena acuartelar al personal civil y el personal motorizado hasta esperar instrucciones directamente que él girará“, dijo Bernal en una alocuación a una docena de grupos motorizados a sus órdenes.

Cerca de las 10 p.m., Chávez comienza a aceptar seriamente la derrota. Las versiones de prensa y el testimonio de Pablo Medina, un dirigente antichavista de izquierda, coinciden en señalar que pasado un tiempo, el mandatario se encerró en solitario en una habitación en el complejo militar. Allí, aseguró Medina, se comunicó con Fidel Castro, quien le aconsejó “que ganara tiempo”.

”Cada minuto que transcurría hacía más difícil para el gobierno imponer un resultado distinto a lo que ya estaba en la opinión pública”, dijo el coronel retirado.

Dos signos señalaron lo que ya era una tendencia inevitable y aceptada por el gobierno: el desmontaje de la tarima de celebración frente al palacio de gobierno en Miraflores, y la suspensión urgente de una gigantesca campaña publicitaria que el gobienro había contratado con medios impresos de la capital para celebrar el triunfo del SI, informó a El Nuevo Herald un propietario de un medio de prensa que recibió el domingo la orden de cancelación de la publicidad.

”Si Chávez hubiese insistido en no reconocer la derrota, la Fuerza Armada y el pueblo lo iban a obligar a renunciar a la presidencia. El lo sabía, por eso no corrió riesgos y admitió su debacle”, aseguró Medina.

”Los militares coadyuvaron de una manera u otra a que la paz se hiciera presente en el desarrollo del proceso del referéndum y se evitara una guerra civil”, dijo por su parte el teniente coronel retirado Joel Acosta Chirinos, un antiguo aliado de Chávez que se ha convertido en un feroz crítico del chavismo radical.

Acosta Chirinos dijo que importantes segmentos militares estaban en desacuerdo con la reforma, porque “llevaba a una situación de minusvalía a la Fuerza Armada Nacional, planteando la creación de las milicias populares”.

”Esto va creando un resentimiento en la Fuerza Armada y en algún momento se va a expresar esto, no tenga dudas”, resaltó el comandante retirado, que acompañó a Chávez en el fracasado golpe de estado del 4 de febrero de 1992.

Roger Santodomingo
Blog / Noticiero Digital
05/12/2007 
 

El domingo, o para ser más preciso, el lunes 3 de diciembre en la madrugada, mi corazón, impresionado, aplaudía al de Hugo Chávez (ese órgano que dice haber consultado en el momento dilemático de aceptar el resultado electoral). Visiblemente contrariado, el Presidente aparecía en televisión, minutos después del primer boletín del CNE, anunciando, mano en el pecho, la derrota de su propuesta para cambiar radicalmente la estructura política del país. Chávez había cometido un pecado muy humano: soberbio, había subestimado a sus adversarios y sobreestimado sus propias posibilidades. Esto último no es sino la consecuencia de construir murallas alrededor suyo, dejándose aislar de la fría realidad que llevaba un año señalándole, para acomodarse, calentito, en ese mundo de fantasía rojo rojito de sus adulantes.

La paradoja del presidente Chávez la he ilustrado antes con el mito de Ícaro, el personaje clásico cuyo padre le confeccionó alas de cera para escapar de un laberinto que lo mantenía prisionero. Porque, como Ícaro, Chávez no supo comprender el significado de su victoria de hace un año. Como Ícaro, engolosinado con su extraordinario poder, Chávez quiso volar demasiado alto y el sol le derritió las alas, precipitando él mismo su caída.

 

 

Sin embargo, sería un error y otro pecado no reconocer que esa madrugada actuó con gallardía. Aún cuando las “cautas sugerencias” de su alto mando no califiquen como “presiones” (¡Magnífica la crónica de Hernán Lugo!*), Chávez tuvo un gesto sin precedentes en un caudillo latinoamericano: reconoció su humillante derrota por un estrecho margen de votos. Aún con todo ese mesianismo y arrogancia de la izquierda iluminada, según la cual el pueblo inmaduro de Venezuela no está en condiciones aún de entender la propuesta socialista parida por una inteligencia superior como la suya, Chávez tuvo la hombría de aceptar el principio elemental de la democracia que dicta la obligación de respetar la voluntad de la mayoría por más estúpida (o “mierda”) que le parezca.

 

 

Este gesto es uno que bien pudo enrostrar a su George W. Bush, con quien este principio elemental fue puesto en duda con su presidencia (por lo cual nos sentiríamos agradecidos si el mandatario estadounidense se abstuviera de hablar de la democracia venezolana que, demostrado está hoy, está sana para la media latinoamericana, aunque palidezca y esté a años luz del estándar de la consolidada y efectiva democracia del primer mundo). Así que lo confieso, impresionable como soy, me sentí orgulloso y recuperé la esperanza de que este país podría superar sus diferencias y convertirse, nuevamente, en una referencia democrática para la región en un futuro no tan lejano.

 

 

La paradoja o esquizofrenia venezolana, detectada recientemente por las encuestas y que ha dado dolores de cabeza a los analistas: el que la mayoría sigue simpatizando con Hugo Chávez, aún cuando no comparta sus propuestas (el cierre de RCTV, el socialismo del s. XXI, el partido único y la política de apartheid y odio de clases y razas), por primera vez fue testeada en las urnas y Chávez sufre sus consecuencias.

 

 

Medir la victoria

 

Ahora bien, el disfrute de la impresión de vivir en un país democrático –con una democracia imperfecta, sí, pero democracia al fin– se ha trastocado ahora cuando Chávez reaparece intentando desbaratar con los pies (o con su lengua) lo que tan difícilmente obtuvo con su proceder: la confianza en su (frágil) talante democrático. Frágil porque un demócrata auténtico no tiene dilemas ante una derrota electoral, más si está en posición de control total del sistema, por lo que se hace imposible imaginar que se cometería un fraude en su contra

 

Sin embargo, a pesar de la impresionante estupidez política que esto implica, debería aliviar a los observadores el identificar un patrón de acción en un líder imprevisible: se confirma su tendencia a valorar los mecanismos democráticos cuando le son propicios y descalificarlos cuando le son adversos. Es la democracia sólo como instrumento, no como fin. Vuelve a recurrir a la lógica guerrerista, en lugar de tomar la oportunidad y su posición aventajada para buscar consensos para el progreso colectivo. Chávez no tomó la rama de olivo que le ofrecieron sus adversarios y volvió a la carga, huyendo hacia delante, llamando excremento a la mayoría que, efectivamente, expresó su desacuerdo con el socialismo chavista y advirtiendo que él insistirá en su proyecto radical aunque la gente lo rechace.

 

 

No obstante, destaquemos otro gesto positivo de Chávez cuando, después de medir su propia derrota, ofreció un consejo gratis a sus adversarios: midan bien su victoria. Y una manera de medir la victoria es entender que Chávez no está muerto y la revolución enterrada, sino que la democracia dio signos de vida y se está produciendo una recuperación de la confianza en el sistema electoral. Si los adversarios de Chávez logran articular una oferta superior de consenso (que incluya al chavismo descontento) y la comunican efectivamente, tienen una oportunidad de oro para lucirse en las elecciones regionales del 2008. Es a partir de allí que podrá trazarse una ruta viable para las elecciones presidenciales.

 

 

Porque esto sí pueden asegurarlo: este es el último mandato constitucional de Hugo Chávez. El mito de que de Miraflores sale muerto (mito reforzado por él, claro, que ve magnicidios por todos lados cuando él sólo desea gobernar “hasta el 2050”) se cae igual que el mito de su invenciblilidad. Porque en la medida que se conozca más su propuesta de reforma -y su maltrecho carisma empiece a oler aún peor-, sus opciones de apelar directamente al pueblo para pedir un cheque en blanco serán infinitamente menores. El próximo presidente será un sucesor con la bendición del caudillo o uno que, del seno de la nueva oposición, se forje en los próximos cuatro o cinco años de lucha democrática.

 

 

Así que no puede uno ser tan impresionable y pisar el peine de la confrontación artificial. Al fracasar esta intentona de reforma radical, quedaron derrotadas también las pretensiones de una minoría desesperada que cifraba su esperanza en un golpe de Estado y que, ante el triunfo electoral, ven conspiraciones en los códigos secretos de la sopa de letras. El discurso del derrotado es revelador, pues no esconde su objetivo: que por supuesto no es tanto el entusiasmar a sus huestes desencantadas (hay que ver que manera tan poco acertada de seducir usando palabrotas) sino apelar al pesimismo y la desesperanza de sus adversarios y despertar el ánimo antidemocrático latente en un sector de la oposición.

 

De manera que estas Navidades se cargan de esperanzas, sí,¡pero no es como para irse a DisneyWorld!

No le duró mucho el discursito reconciliador al presidente.  Yo tenía la esperanza de que al menos por dos o tres meses de tranquilizara un poco mientras trataba de reorganizar su nuevo intento de meternos la reforma.  Pero no, como buena ladilla que es, el propio lunes en la madrugada después de hacerse oficial el primer boletín del CNE ya comenzó a lanzar alguna frase incendiaria en medio de su llamado a la reconciliación.  Que la victoria de la oposición había sido pírrica.  Como si de haber sido al reves el no hubiese querido ganar.  Pero eso forma parte de su ser.  Él es así, habla pa’ lante y pa’ trás, pero siempre ofendiendo al adversario.  Que por cierto en estos momentos cuenta con una cabeza visible que es lo que más le duele a él.  Por un lado los estudiantes como grupo líder de la sociedad civil y por otro lado, el que le duele más aún, el general (r) Raúl Baduel.

El presidente dijo recién que la victoria del NO, había sido una victoria de mierda.  Así que como él se la tuvo que comer y tragar, es un comemierda.  La frase la soltó después de haber dicho instantes antes que las milicias bolivarianas se habían estancando durante la gestión del anterior ministro de la defensa, casualmente, el hoy traidor y odiado general Baduel.  Todo ello en medio de unos cuantos gorilas rojos más que lo acompañaban y que en su afán de enriquecimiento personal actuan muy bien cuando demuestran embelesarse ante la sarta de idioteces soltadas por la boca del Gorila Rojo mayor.

Me gustaría, y sé que son millones los que piensan como yo, que no paremos nuestra cruzada cívica nacional contra el socialismo del siglo XXI.  Que no bajemos los brazos y pensemos que todo está hecho por haber detenido momentaneamente la reforma.  Conociendo a Chávez sabemos que buscará las mil y una formas de imponerla, y si no le queda de otra, lo hará por la fuerza.  Por lo tanto nuestra lucha debe mantenerse y consolidarse.  Manteniendo un perfil mas bajo durante las navidades por respeto a los nuestros, pero dispuestos a volver con todos los hierros en enero.

Ahora que el presidente comemierda demuestra  estar dando bandazos de un lado al otro, aturdido por los continuos golpes que ha venido recibiendo tanto interna como externamente, debemos estar más unidos, concienciados y firmes que nunca, para procurar evitar las últimas embestidas de una fiera que no se querrá ir del poder de ninguna otra forma que no sea por la fuerza.  Nuestro compromiso con el país y con nosotros mismos es seguir el mismo camino andado.  Evitar la violencia pero sin ceder ante la intimidación y la amedrentamiento.  Protestar con las armas que nos acompañan que son el derecho, la verdad, el honor y el gran amor a nuestra patria.  Pero no olvidemos en ese camino que nuestro enemigo no son los chavistas de a pie, ellos son en otra medida las otras grandes víctimas de este régimen, sino empezando por el presidente comemierda,  el resto de gorilas corruptos y fascinerosos que lo acompañan.

Vamos a esperar a ver cuando el presidente comemierda nos vuelve a dar otra gran demostración de dominio del idioma y del diccionario.  Así la señorita Lara, digo, el ministro Lara podrá volver a justificarlo y compararlo con un autentico literato e intelectual de altura como Arturo Uslar Pietri.

A continuación les dejo un video para los que no lo han podido ver, del programa de las mañanas de Miguel Angel Rodriguez en RCTV Internacional.  En el mismo sale una conversación vía radio de Freddy Bernal haciendo un llamado a los motorizados y demás malandros tarifados para que acudan a defender la revolución en la Plaza Bolívar de Caracas.  Además pide que se acuartelen y esperen órdenes de Aguila 1, o sea, Chávez.

Saquen sus conclusiones.

http://www.tu.tv/videos/ordenes-de-freddy-bernal-a-los-motorizad

M. Á.BASTENIER
Diario El País, España
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Chavismo/Chavez/elpepiopi/20071205elpepiint_13/Tes
05/12/2007

La negativa del pueblo venezolano a sancionar una reforma de la Constitución que abarrotaba de poderes al presidente Hugo Chávez, ha sido mucho más una derrota del mandatario que un triunfo, tal cual, de la oposición. El 3 de diciembre del año pasado, en las terceras presidenciales en las que competía y vencía, Hugo Chávez Frías obtuvo el 62% de los sufragios contra el 38% de Manuel Rosales, sosegadísimo candidato de toda la oposición, y esa honda diferencia entre chavistas y antichavistas no hay motivo para suponer que haya menguado, pese a que el poder haya visto cómo se volatilizaban en el referéndum 24 puntos de ventaja.

Esto es así porque, manteniéndose el voto contrario en cifras muy similares a las de 2006, pero con una abstención bastante mayor, la derrota se la han tenido que infligir al líder bolivariano sus propios partidarios, los chavistas antiimperiales, especialmente del partido Podemos, que en algún número han votado que no o, mucho más copiosamente, se han quedado en casa, porque sólo con la oposición titular las cuentas no habrían cuadrado. El resultado es, por añadidura, fuertemente polisémico.

Su primer mensaje consiste en que Venezuela es, básicamente, una democracia. No sólo porque las dictaduras -y muy pocas democracias- jamás pierden este tipo de consultas, sino porque, aunque cabe que recomiéndose los hígados, el presidente ha acatado el veredicto popular, dato que añade uno más a la lista de infundios internacionales que el PP español ha puesto en circulación en los últimos años. Y, por esa misma razón, el referéndum legitima también ex post facto ante todo aquel que de buena fe haya tenido dudas en el pasado, la limpieza de las victorias electorales del venezolano. El camino a un régimen autoritario amparado por una Constitución ad hoc -equivalente a votar democráticamente poderes consulares- puede que se hubiera iniciado ya, pero una parte del chavismo ha dicho: “Por ahí, no”.

En segundo lugar, el voto rechaza la construcción del llamado socialismo del siglo XXI, por lo menos hasta que se sepa en qué consiste, y, en el mismo paquete, la idea de Estado patrimonial que en estas últimas semanas ha defendido Hugo Chávez a vueltas de su trifulca con España; el presidente no ha cesado de amenazar con la nacionalización de bancos y la expulsión de todas las empresas españolas de Venezuela, si el rey Juan Carlos no se excusa por haberle mandado callar en la pasada cumbre iberoamericana de Santiago. Y, al margen de que la votación no aleja el peligro de que el presidente proceda contra quien le venga en gana, un gobernante que habla de nacionalización y expulsión de empresas, sin otro motivo que el disgusto que le produzcan (justificado o no, ése no es el caso) las maneras de su homólogo español, es alguien que se siente propietario del país, como los Reyes Católicos -ésos a los que tanto malquiere Chávez- hace 500 años. ¿Sería eso anticipo del socialismo del siglo XXI?

Y en tercer lugar, además de esta coyunda de facto entre oponentes y partidarios desafectos del presidente, hay un gran vencedor de la consulta que es la Comisión Nacional Electoral (CNE), cuyo presidente había garantizado un conteo impecable, y todo parece indicar que así se ha procedido. Un escrutinio que, además, fue indiferente a las pasiones partidistas que desataba, puesto que el poder tuvo que retirar, ya entrada la noche, un anuncio para celebrar la gloria inmarcesible de su triunfo, que había apalabrado con el diario El Nacional de Caracas apenas cerradas las urnas, cuando daba por segura la victoria.

¿Cómo reaccionará el bolivariano ante el desaire electoral? Hay quien teme que el resultado no sólo no modere, sino que aún excite más el furor revolucionario de Chávez y con los considerables poderes que ya posee trate de llevar el agua a su molino. Si así obrase, podría estarse equivocando, como con la convocatoria de la consulta, porque la última y no menos significativa de las singularidades a que apunta el referéndum es que una parte de los votantes habituales del presidente no le harían ascos a un chavismo sin Chávez, o lo que es lo mismo a que un día continuara la obra más o menos socializante de Gobierno alguien distinto del propio fundador. Es lo mismo que decir que no al chavezato, a la conversión de un movimiento político en régimen, sin retirarle, de momento, el a Hugo Chávez.

Opinión
El Universal 
José Toro Hardy
 

Venezuela acaba de despertar a una nueva realidad. Por primera vez, desde diciembre de 1998, el presidente Chávez acaba de perder una consulta electoral.

No se trata simplemente de que el pueblo venezolano rechazó una propuesta inconstitucional de reforma a su Constitución. Aquí hay una realidad política mucho más profunda. Hasta ahora, el presidente nos había acostumbrado a que él nunca era el culpable de nada. Los culpables siempre eran sus ministros, o los gobernadores, o los alcaldes, o los funcionarios. Con asombrosa regularidad humillaba a su propia gente.

El pueblo, hipnotizado por el elocuente verbo presidencial, aceptaba invariablemente las acusaciones del mandatario. “El Presidente no sabe lo que está ocurriendo. Lo están engañando”

Pero ahora esa excusa se acabó. A lo largo de la campaña por el SÍ, Chávez asumió la responsabilidad total. Todo el aparato gubernamental, incluyendo los medios de comunicación del Estado se pusieron al servicio del presidente, bajo la premisa de que el pueblo haría todo lo que Chávez le pidiese. En la campaña en pro de la reforma, Chávez fue el único protagonista: “El que esté conmigo que vote SÍ. El que vote por el NO es un traidor o un apátrida”. En su empeño por llevarnos a un socialismo que muy pocos desean, Chávez se jugó a Rosalinda ¿ y perdió.

Hace apenas un año cerca de 7,3 millones de compatriotas votaron por la reelección de su presidente. Esta vez, apenas 3,3 millones lo hicieron por una propuesta a la cual ese mismo presidente apostó todo su prestigio. Pareciera que perdió más de la mitad de su capital político.

Con una abstención del orden del 44% de los votantes inscritos, todo da a entender que la derrota del SÍ hubiese sido mucho más abrumadora, en caso de que una mayor proporción de votantes hubiese concurrido a las urnas.

Ahora bien, como todos sabemos, la posición presidencial no estaba en juego en estas elecciones. Quizás al presidente eso le hubiera convenido, porque lo que le queda por delante no es precisamente un camino de rosas.

La gran realidad es que las políticas gubernamentales han generado una situación económica cuyas consecuencias se van a poner en evidencia a partir de ahora. Veamos:

Por una parte, el crecimiento desenfrenado del gasto público, exacerbó un crecimiento de la demanda de bienes a niveles nunca antes vistos. El problema es que esto coincidió con políticas que desincentivaron las inversiones capaces de estimular la producción de esos bienes. El resultado es una gran escasez que en los meses venideros se agravará a niveles realmente preocupantes. La consecuencia, sin duda alguna, será un repunte importante de la inflación.

Por lo demás, a pesar de los inmensos ingresos petroleros con los cuales ha contado el Gobierno, los reales ya no le alcanzan. Y es que no importa cuáles sean los ingresos de un país, lo que realmente cuenta son sus gastos. Si sus gastos crecen más rápidamente que sus ingresos, la consecuencia inevitable será un déficit fiscal y un repunte de la inflación. Para colmo, todo da a entender que los mercados petroleros podrían atravesar por una fase de declive en los precios, resultado de un enfriamiento de la economía de EEUU.

Previendo una situación de esa naturaleza, el gobernante había apostado a una eliminación de la autonomía del BCV, lo cual hubiese colocado las reservas internacionales bajo su administración, con el evidente interés de utilizarlas para cubrir las necesidades de un gasto público irrefrenable. El triunfo del NO, lo privará de este mecanismo irracional.

Para colmo la producción petrolera del país ha caído a niveles preocupantes. De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía y también con la OPEP, nuestros niveles de producción son del orden de 2,4 millones de barriles diarios y no de 3,3 millones como sostiene el Gobierno.

En el ámbito interno el gobernante está enfrentado con todo el mundo. La iglesia Católica, los estudiantes, Fedecámaras, las universidades, las madres que veían amenazada la educación de sus hijos, el pueblo en general que se oponía a las amenazas contra la propiedad privada.

En el ámbito externo el gobernante se ha enfrentado con EEUU, Colombia, España, Perú, México y, en general, con una comunidad internacional ante la cual sus intenciones ya son evidentes.

La historia nos enseña que cuando el prestigio de un político llega a su apogeo, lo que le queda por delante no es precisamente un camino de rosas. Quizás la convocatoria de una Asamblea Constituyente, como la que algunos están proponiendo, pudiera ser una salida civilizada e incluso misericordiosa. El Presidente tiene plomo en el ala.

Editorial
Diario 2001

“Al mirar un joven no me sorprende la imperfección de su vida, sino la perfección de su juventud” Tagore

 Ahí estaban, pacientes, tolerantes, reflexionaban, unos en la capital, otros en la provincia, hasta que cayó la gota que desbordó el vaso y bajo una sola voz tomaron la calle para protestar por el cierre de Radio Caracas Televisión. Nuestros jóvenes universitarios sumaban su voz, su músculo, su joven savia, a la protesta cívica porque quedaba al descubierto el objetivo gubernamental: coartar la libertad de expresión y de pensamiento.

Decenas de miles de jóvenes que elevaron su voz contra lo que consideraban un atropello, tomaron conciencia de que el país, la patria, los llamaba, percibiendo los nubarrones que amenazaban nuestras libertades por un gobierno decidido a modificar el rostro, las costumbres, la democracia, la idiosincrasia venezolanos.

No fue solamente el cierre de RCTV lo que desbordó la tolerancia de estos jóvenes que, jugándose el todo por el todo, optaron por decir ¡presente! al sentir la patria en peligro ante un proyecto de Reforma Constitucional autoritario, socialista, parecido a la Constitución castrista cubana.

Toda esa muchachada representada a lo ancho y largo del país por estudiantes cargados de dignidad y vergüenza: Stalin, Freddy, Yon, Ricardo, entre tantos otros, echaron sobre sus hombres la tarea de salvar la patria de un proyecto político con el inocultable propósito y objetivo de imponer en nuestro país un sistema socialista ya fracasado, coercitivo, autoritario, negación de las libertades ciudadanas, limitativo de la propiedad privada, de ideologizada educación, en fin, una regimentación de la sociedad habitual en regímenes comunistas.

La entrega de estos jóvenes a la patria, jugándose hasta la vida frente a los armados motorizados paramilitares, como muestran videos y fotografías plasmados en los periódicos y en la televisión, marcados y estigmatizados por la excesiva y brutal agresión de los cuerpos policiales y de la Guardia Nacional, enfrentaban estudiantes inermes, ¿armados? sí, pero de pancartas y consignas y un alto espíritu de venezolanidad.

Esta muchachada presente en la Gran Caracas, Miranda, Aragua, Carabobo, Lara, Zulia, Táchira, Mérida, Oriente, Bolívar, estimuló y revivió el sentir de toda una sociedad que se creía entregada.

Conocido el resultado oficial del referendo consultivo que se tradujo en una derrota a los objetivos políticos del presidente Chávez, Venezuela, con su voto, habló con diáfana claridad: No quiere el comunismo.

Opinión
Roberto Giusti
El Universal

Varios mitos rodaron este domingo 2 de diciembre con la no tan sorpresiva ni sorprendente derrota de Hugo Chávez y su propuesta de reforma constitucional.

El primero se refiere a la presunta invencibilidad de un líder con todos los atributos y recursos a su disposición: identificación con las masas, un discurso reivindicador inexpugnable electoralmente, una clara estrategia política, un liderazgo indiscutible entre los suyos, la ambición desmedida pero dosificada de poder, el control de las instituciones y todo el dinero del mundo para hacer realidad el más delirante de los sueños.

Todo eso frente a una oposición fragmentada y desorganizada que, sin embargo, con la razón de su lado, logró vencerlo en su terreno y sin nada de lo que a él le sobraba.

El segundo tiene que ver con la pretendida inutilidad del voto como herramienta de cambio político. De manera que si estamos ante un autoritarismo que controla los poderes, incluyendo el electoral, carece de todo sentido participar en unas elecciones amañadas. Y aquí entremos en el tercer mito: el fraude.

Según esa tesis Chávez no ganó limpiamente ninguno de los procesos electorales y sus victorias eran producto de la manipulación de los dispositivos electrónicos. Ergo (y aquí pasamos al quinto mito) era una mayoría la que se oponía a sus designios, a su proyecto y a él mismo. Sólo que según las encuestas Chávez no perdió sino la elección de la CTV, el apoyo popular sobre el cual se montaba para consolidar su poder era abrumador y el único fraude consistía en la utilización ilegal de los recursos para hacer populismo y sacar ventaja.

Partiendo de esa falsa premisa, (Chávez es minoría) se elaboraba una estrategia según la cual la única manera de combatirlo era la abstención militante para deslegitimarlo a él y a las instancias que dominaba. Se suponía que así se iría debilitando su base de apoyo, la gente saldría a la calle para protestarlo y eso provocaría (el último mito) la intervención militar.

Los “experimentos” que se hicieron para aplicar tal estrategia son harto conocidos y más allá de su cuestionable estrategia desde el punto de vista ético (el rescate de la democracia acudiendo a la fuerza) y de su ineficacia a la hora de producir resultados, sumergieron a la oposición en tal desprestigio y confusión que le tomó años recuperar el tino político y las posturas moralmente correctas.

La disidencia de un partido (Podemos), la emergencia de un movimiento (el estudiantil) y la decisión de un militar (Baduel), amén de la pérdida del sentido de la realidad por un gobernante que se sentía imbatible, sacudieron la conciencia de los electores, la tentativa totalitaria en puertas fue derrotada in extremis y con Chávez rodaron los mitos que contribuyeron a convertirlo en uno de ellos.

 

3 de diciembre de 2007
Fuente: Libertad digital
Enlace:
http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276318738.html

Luis Herrero, el eurodiputado del PP y miembro de la misión de observadores desplazados a Caracas, ha dicho que durante unas cuatro horas el régimen de Hugo Chávez retrasó la difusión de los resultados para “encajar mejor” el duro revés que le propinó el electorado venezolano. Incluso, afirmó que, según sus fuentes, el régimen “negoció” para evitar que se conociera que el “Si” perdió por un porcentaje mayor. En Madrid, el portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Eduardo Zaplana, auguró que tras el referéndum fallido el de régimen “chavista” entró en una “etapa de declive”.

(Libertad Digital) El eurodiputado Luis Herrero, integrante de la misión de observadores de la Unión Europea, afirmó en “La mañana” de la COPE que durante unas cuatro horas el régimen de Hugo Chávez pretendió sembrar la incertidumbre entre los venezolanos al guardar silencio sobre los resultados del referéndum. Explicó que Chávez conocía las tendencia en punto de las nueve de la noche, hora local, pero los datos empezaron a ser difundidos hasta la una de la madrugada. En ese lapso, destacó, el presidente y su equipo estuvieron planeando cómo “manejar estratégicamente” el “golpe tremendo” que le ha dado el electorado.

Herrero señaló que aunque la ley electoral venezolana prohíbe la difusión de encuestas de salida de urnas o datos con las tendencias, los principales partidos opositores, los grupos de estudiantes y otras organizaciones de disidentes ya conocían los resultados. Pero, insistió, el régimen utilizó esas cuatro horas de margen para negociar el porcentaje de votación para el “No” que podría reconocer. “Definitivamente –aseguró–, Chávez no estaba dispuesto a aceptar una derrota holgada del `Si´”. Incluso, afirmó que es muy posible que se negociara un acuerdo político.

Respecto a los resultados, dijo que para explicarlos hay que tener en cuenta que los partidos políticos tradicionales en Venezuela están “completamente pulverizados”. Ese espacio, comentó, ha sido ocupado por los grupos de estudiantes opositores que han salido a la calles a protestar contra el régimen. El segundo punto, mencionó, ha sido la actuación del general retirado y ex ministro de Defensa de Chávez, Raúl Baduel, quien, desde el “chavismo”, se ha convertido en un referente de muchos oficialistas.

Finalmente, destacó el eurodiputado, la victoria del “No” también es una consecuencia del papel que ha asumido la Iglesia católica que calificó la reforma constitucional impulsada por Chávez de “moralmente inaceptable”.

Comienza el declive

En Madrid, el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, ha considerado “un motivo de tremenda satisfacción para cualquier demócrata” que Chávez “haya tenido un revés y una derrota tan rotunda”. En su opinión, dijo, tras la celebración del referéndum comienza “una etapa de declive” para el régimen venezolano.

Zaplana ha hecho hincapié en que Chávez “se ha llevado el primer revolcón importante” desde que gobierna el país, y ha remarcado que con la victoria del “no” ha quedado demostrado que sus “bravuconadas ya no impresionan, ni siquiera a sus ciudadanos, que son los que de forma más dura y directa le sufren”. Apuntó que, al margen de cómo le haya sentado al Gobierno de España el resultado de la consulta, “para los intereses de España es una buena noticia”.

Ha recordado Zaplana que durante esta legislatura el Gobierno socialista ha mantenido “buenas” relaciones con Venezuela mientras las empresas españolas han sido “coaccionadas permanentemente” y “perjudicadas”, de manera que lo ocurrido tendrá consecuencias “necesariamente buenas” para estos intereses. Subrayó que los venezolanos han “tenido el coraje y el valor democrático suficiente” para oponerse a Chávez en las urnas. A partir de ahora, auguró, “empieza una etapa de declive, claramente, de un personaje al que se temía y se le tendrá miedo y temor”.

Gracias a Dios hemos conseguido el objetivo.  Ajustado, muy justo pero ya irreversible.  Las cifras ya están claras y el NO a ganado los dos bloques.

BLOQUE A:  SI 49,29    NO 50,70

BLOQUE B:  SI 48,94    NO 51,05 

Señores a estas horas, los pronunciamientos tanto de Ismael García y Capriles Radonsky hacen demuestran que el triunfo del NO esta listo.  Pero el problema es el saber porque aún no han dado el boletín desde el CNE.  ¿Hay fraude?  ¿Lo están fabricando?  Lo que es evidente es que en esta ocasión las actas y datos que maneja la oposición les da la fuerza suficiente para exigirle al CNE la publicación del primer boletín oficial.  Para evitar elucubraciones y conclusiones anticipadas.

Los dirigentes opositores están siendo muy firmes y claros en sus planteamientos y eso es lo suficientemente interesante para saber que el triunfo es irreversible y que un anuncio con un resultado distinto al que espera la oposición, sería un fraude, un golpe electoral gestado desde Miraflores.

Esperemos que las aguas sigan el cauce y no se salgan del mismo por el bien del país.

Bueno a medida que pasan los minutos y falta menos para el esperado primer boletín oficial del CNE, siguen haciendo aparición los distintos voceros del bloque del NO.  En esta ocasión lo ha hecho el ex candidato presidencial y actual gobernador del estado Zulia, Manuel Rosales.  Quién dijo claramente que de la misma manera que él aceptó los resultados de las elecciones presidenciales pasadas, de una forma valiente y gallarda, espera que sea ahora el presidente el que haga lo mismo.

Dijo que el día de hoy se recordaría como el día del abrazo de reencuentro de la sociedad venezolana.  E incluso hizo una broma preguntando si la reportera de Reuters se encontraba en la sala para decirle que los numeros que había dado su agencia a través de ella, no eran los correctos.  Es de importancia recordar, que esos datos publicados por la agencia Reuters, fueron facilitados por el comando Zamora y dijeron que eran consecuencia del exit poll realizado por la empresa Datanalisis, la cual negó, en boca de su director, que ellos hubieran realizado ningún tipo de exit poll en estas elecciones.

Seguimos esperando el boletín oficial.

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