MI COMENTARIO DE LA SEMANA. A propósito del hijo del Presidente. Cuenta Plutarco en sus Vidas paralelas, que un opulento patricio romano estaba enamorado de la mujer de Julio César. En cierta ocasión, durante un sarao al cual sólo se permitía la entrada de las damas, el flechazo se coló en la casa del emperador disfrazado de ejecutante de lira, pero fue descubierto, apresado, juzgado y condenado por la doble acusación de engaño y sacrilegio. Como consecuencia de este hecho, César reprobó a su mujer, a pesar de estar seguro de que ella no había cometido ningún hecho indecoroso y que no le había sido infiel, pero afirmando que no le agradaba el hecho de que su mujer fuera sospechada de infidelidad, porque “no basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo”. EN DÍAS PASADOS ME LLEGARON UNAS FOTOS VÍA INTERNET DONDE APARECE UNO DE LOS HIJOS DEL PRESIDENTE, PRESUNTAMENTE DE PARRANDA EN LA ORCHILA. Esas mismas fotos fueron utilizadas por Rafael Poleo (me imagino que le llegaron por la misma vía), para publicarlas en su diario El Nuevo País. La noche posterior a su publicación, escuché a Mario Silva, del canal 8. vomitar sapos y culebras bajo el pretexto de salir en defensa del Presidente. Yo diría, como bien reza el dicho: “No me defienda, compadre”. Digo eso, simplemente, porque Silva es el menos indicado para salir en defensa de los hijos de nadie. Cuántas veces no se ha burlado de la propia hija de Poleo exponiéndola al escarnio público. Todavía recuerdo aquel día infeliz cuando se mofó de la muerte del hijo de Leopoldo Castillo.
Febrero 29, 2008
Rafael Poleo: “Un presidente descerebrado”
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Como Carlos Andrés Pérez cuando se le murió Pedro Tinoco, el hombre que pensaba por él, Chávez queda descerebrado con la muerte de Fidel, que a los efectos prácticos yá ocurrió. Sin embargo, sigue desarrollando el plan de Fidel con respecto a Colombia, pero con errores tácticos que Fidel no hubiera cometido y enredado en la entretejida relación que Chávez hace tiempo montó con la guerrilla.
Cuando va hacia los diez años en el ejercicio de un poder casi total, gastando a discreción los dineros públicos y usando instituciones como la Legislatura, la Fiscalía, la Contraloría, la Judicatura y la Fuerza Armada para eliminar a sus adversarios, Hugo Chávez no ha logrado montar un gobierno de mínima eficacia ni estructurar un partido político que le respalde. Las industria básicas, especialmente la petrolera, están desmanteladas y son pasto de la más descarada corrupción. Sin empleo propiamente dicho, los pobres viven de la limosna gubernamental. Desde la caída del sol, la inseguridad vacía las calles, especialmente en las barriadas populares, donde el hampa es gobierno. Los servicios públicos no funcionan y encontrar comida se ha convertido en calvario cotidiano de las clases popular y media. No hay en el continente un caso más flagrante de incapacidad en todos los campos, ni una clase gobernante más corrompida que los jerarcas de la revolución chavista.
Febrero 13, 2008
Unai Amenábar // ¿A quién amenaza?
Posted by towelto under Opinión, Política, Venezuela | Etiquetas: amenazas, cap, chavez, eeuu, estados unidos, gobierno, pdvsa, petroleo, Política, psuv, usa, venezuela |No Comments
El Presidente no se cansa de amenazar. Una vez más la crisis interna que vive el actual Gobierno se traduce en agresiones verbales. EEUU y Colombia como los enemigos externos y la empresa privada en lo interno. A los unos les dice que no les enviará petróleo y no les comprará productos; a los otros que les expropiará sus negocios.Pero, ¿quién va a salir perdiendo de todo esto? ¿Será que las empresas que refinan petróleo en EEUU no tienen a quién comprarle o que los colombianos no tienen a quién venderle sus productos? ¿Quién pierde si se cierran las empresas venezolanas que llevan comida y productos a los venezolanos? ¿Quién se queda sin empleos y sin alimentos?
Febrero 10, 2008
Carlos Andrés Pérez: “A Chávez hay que analizarlo con un libro de criminología”
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En el decimosexto aniversario del golpe fallido en su contra, el ex Presidente de Venezuela aseguró que “su peligrosidad (de Hugo Chávez) es proporcional a los enormes recursos que maneja y a su inmensa inmoralidad”.
Por Patricia Le-Bert L.
“Venezuela va a salir de esta pesadilla… la fecha está próxima”. Ese es el pronóstico del ex Presidente venezolano Carlos Andrés Pérez, quien con 85 años sigue con pasión desde su residencia, en Miami, la lucha de sus compatriotas para impedir que continúe el proyecto político de Hugo Chávez.
“El Gocho”, como llaman a quien fue dos veces Presidente (1974-1979 y 1989-1994), entregó a “La Segunda” su visión al cumplirse 16 años del fallido golpe de Estado que en 1992 lideró Chávez en su contra.
“A Chávez hay que analizarlo con un libro de criminología en la mano. No es un político, mucho menos un estadista. Es un hampón de baja ralea. Su peligrosidad es directamente proporcional a los enormes recursos que maneja y a su inmensa inmoralidad”, sentencia.
Febrero 4, 2008
4-F: El día en que Hugo Chávez debió morir
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-”Alexander¿recuerda lo que tienes que hacer”, le dijo el capitán Antonio Rojas Suárez al sargento Alexander Freitas. El subordinado, a punto de subirse a una tanqueta para dirigirse a la toma del palacio de Miraflores, volteó el rostro hacia su capitán y le respondió, alarmado: “¿Pero nosotros no dijimos que ya se saldó esa cuestión?” Rojas Suárez repitió, con natural voz de mando: “Limítate a cumplir tu parte”. Era la noche del 3 de febrero, día del natalicio de Antonio José de Sucre (1795-1830). Corría el año 1992.
Febrero 4, 2008
Fernando Ochoa Antich: “Verdades y más verdades”
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Me he quedado sorprendido de la angustia de Hugo Chávez y de la corte de adulantes que lo rodea. No encuentran como justificar los hechos ocurridos el 4 de febrero de 1992. Eso siempre ocurre en los gobiernos totalitarios. Buscan cambiar la historia a través de la propaganda. El régimen chavista necesita con urgencia transformar un inexcusable fracaso militar en una fecha heroica. Desean convertir el 4 de Febrero en una especie de asalto al Cuartel Moncada por Fidel Castro. Les va a ser realmente difícil. No hay comparación posible. La acción de los revolucionarios cubanos se hizo en contra de una dictadura. Fulgencio Batista dio un golpe de Estado militar en 1952 contra un gobierno constitucional, interrumpiendo un proceso electoral que iba a realizarse tres meses después. La violencia se justificaba éticamente. Los asaltantes del Cuartel Moncada, con Fidel Castro a la cabeza, arriesgaron su vida en medio del fuego enemigo. Es verdad que esa acción militar no resiste un análisis táctico. Se cometieron demasiados errores, pero es imposible negar el valor personal de los atacantes.
Enero 29, 2008
Jaime Bayly: “Ese raro gordo bonachón”
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Eran los primeros días del 2002, invierno en Key Biscayne, si podemos llamar invierno a unos días espléndidos, a pleno sol.
Yo vivía en una casa en la calle Caribbean, una casa amarilla, de un piso, una de las más antiguas de la isla. Estaba obsesionado con escribir una novela que titulé El huracán lleva tu nombre. Me pasaba la noche escribiendo, escuchando los maullidos de los gatos y los chispazos de las regaderas que se encendían automáticamente. Cuando me daba hambre, subía a la bicicleta y pedaleaba hasta el Seven Eleven.
Una noche, bajando de la bicicleta en el Seven Eleven, un hombre alto y obeso me dijo:
-¿Qué ha sido de tu vida, que ya no te veo en televisión?
Le conté que me había retirado de la televisión de Miami, dado que mi último programa había sido cancelado, los ejecutivos de esa cadena acusándome de ser “demasiado intelectual y marica para los mexicanos de California”.
El hombre apretó un botón que desactivó la alarma de su Mercedes del año, deportivo, color gris. Sentí que, al apretar ese botón, había experimentado una alegría rotunda, definitiva, una forma de alegría que siempre me sería esquiva.
Para mi sorpresa, me preguntó dónde vivía.
-En Caribbean road, cerca del Sonesta -le dije.
-Yo tengo un hotel al lado del Sonesta -me dijo.
-¿El Silver Sands? -pregunté.
-Es mío -dijo.
-Hombre, te felicito -dije.
-Te invito mañana para que veas unas cabañas frente al mar que te pueden interesar -me dijo.
Sacó su billetera y me dio su tarjeta.
-Llámame -me dijo-. Tienes que ver las cabañas frente al mar. Son del carajo. Enrique Iglesias viene de vez en cuando con sus amigas.
Luego subió a su auto. Miré la tarjeta. Decía: Guido Antonini Wilson.
Al día siguiente, lo llamé. No tenía ganas de verlo, pero me intrigaba conocer las cabañas en las que Enrique Iglesias hacía travesuras. Lo traté de Guido, un nombre extraño en cualquier caso. Me dijo que pasaría a buscarme al final de la tarde.
El señor Antonini vino a buscarme en un auto distinto del que había usado la noche anterior. Era un Mercedes grande, cuatro puertas, azul oscuro. Al subir, sentí ese olor a nuevo que conservan los autos recién salidos del concesionario.
Llegando al hotel, me condujo a su oficina. Se sentó en un escritorio y me dijo que ese hotel era de su mujer, de la familia de su mujer, pero que él lo administraba como si fuera suyo y yo era bienvenido cuando quisiera. No me quedó claro (esas cosas nunca quedan claras) si me estaba diciendo que no me cobraría en caso de que me quedase en su hotel.
Poco después caminamos hasta las cabañas con vista al mar. Quedé horrorizado con la decoración.
-Son perfectas para escribir -mentí.
Antes de irnos, le pregunté cuál era la cabaña en la que Enrique se escondía con sus amigas. Me llevó a la cabaña africana, atigrada, con pieles de animales y colmillos de elefantes, y dijo, señalando la cama:
-Aquí ha culeado Enrique Iglesias.
Luego añadió:
-Cuando quieras, puedes venir.
-Muchas gracias -dije.
-Para mí será un honor recibirte -dijo.
No quedó claro si el honor al que aludía me exoneraba de pagar por la cabaña.
Al subir a su auto, pensé que me llevaría a casa. Me equivoqué. Guido me dijo que su mujer estaba ansiosa por conocerme. No me preguntó si yo sentía ansias recíprocas.
Vivía en un departamento del Grand Bay, con todos los lujos previsibles. Recorrimos medio departamento sin que su mujer diese señales de vida. Al pasar por la cocina, una empleada dijo que la señora estaba en la lavandería. En efecto, allí mismo estaba. La señora Jacqueline era agradable y distinguida, aunque no necesariamente guapa. Me saludó con afecto distante, como quien saluda a alguien que inspira, a la vez, curiosidad y temor.
-No me pierdo tus programas -me dijo.
No sentí que estuviera ansiosa por conocerme. Sentí que estaba ansiosa por seguir ordenando la ropa con la maniática minuciosidad de una millonaria aburrida.
Guido me llevó a su biblioteca. Digo que era una biblioteca porque así la llamó él, no porque hubiese libros. Se sentó en su escritorio, me ofreció un trago, le dije que no bebía alcohol, puso cara de espanto, me invitó agua mineral y se sirvió un whisky.
Por fin hablamos de política.
Me dijo que Chávez era una desgracia, que había instaurado un régimen autoritario y corrupto, que los amigotes de Chávez estaban haciéndose muy ricos, que no se podía hacer dinero a no ser que fueras socio del régimen. Me contó que era amigo de Carlos Andrés Pérez, que hablaban a menudo, que Carlos Andrés estaba en Santo Domingo, pero venía con frecuencia a Miami. Le dije que conocía a Carlos Andrés, que lo había entrevistado el año 97 o 98. Cogió el teléfono, llamó a Carlos Andrés y le dijo que estaba conmigo. Me dio sus saludos. Le dijo que cuando viniera a Miami, teníamos que juntarnos los tres “para hablar de política”. Hablaron de cosas que no entendí y cortó.
Mi amigo Guido se sirvió otro trago y me dijo:
-Chávez no va a durar. Va a caer pronto. Lo vamos a tumbar.
Le dije que eso sería difícil, dado que los militares lo apoyaban y muchos de sus compañeros de promoción ocupaban puestos claves.
-Acuérdate de mí -insistió-. A Chávez lo tumbamos. Va a terminar en la cárcel.
Pensé que estaba fanfarroneando, que quería hacer alarde de su poder y sus conexiones.
Poco después me llevó a la cochera del edificio y me mostró su colección de autos de lujo: Hummers, Ferraris, Lamborghinis, Mercedes.
-Cuando quieras, te presto uno de estos para que lleves a tus hijas a Orlando -me sorprendió.
Yo le había contado que en pocos días llegarían mis hijas y nos iríamos a Disney.
-Muchas gracias, pero no me animo -le dije.
-Anda en la Hummer -insistió.
-¿Y si choco? -le dije.
-No pasa nada -dijo-. Todos están asegurados.
-Pero el seguro no te cubre si yo manejo -dije.
-No vas a chocar -dijo-. Y si chocas, decimos que yo estaba manejando.
Tras esa exhibición de su riqueza, el señor Antonini me llevó a mi vieja casa amarilla, construida en 1953.
-Llámame cuando lleguen tus hijas -me dijo.
Una semana después, mis hijas llegaron y les conté que había conocido a un extraño magnate venezolano que me había enseñado su colección de autos de lujo y me había ofrecido uno de ellos para irnos a Disney.
-No voy a llamarlo -dije.
-¡Estás loco! -me dijeron-. ¡Llámalo!
-¿Y si es un millonario tramposo perseguido por la justicia?
-¡No importa! ¡Llámalo!
A pesar de mis temores, lo llamé. No contestó. Dejé un mensaje. No llamó de vuelta. Llamé dos o tres veces más. Dejé mensajes. No llamó.
Unos meses después, en abril, leí que le habían dado un golpe a Chávez. Me acordé de mi amigo Guido, de sus enfáticas palabras:
-Chávez no va a durar. Lo vamos a tumbar.
Lo llamé para preguntarle qué estaba pasando en Caracas. No contestó.
No volví a verlo más, hasta una mañana, cinco años después, en que abrí un periódico en Buenos Aires y vi la foto de ese raro gordo bonachón, acusado de ser “el hombre de la valija”, el misterioso pasajero que llegó en un vuelo privado desde Caracas y quiso introducir ilegalmente un maletín con ochocientos mil dólares en efectivo.
Lo primero que pensé fue: Suerte que no me prestó su Hummer para ir a Disney.
Lo siguiente que me dije fue: ¿Pero este gordo no estaba conspirando contra Chávez?
Luego me imaginé a su esposa ordenando la ropa minuciosamente en la lavandería del apartamento de lujo, odiándolo en silencio.��
Diciembre 14, 2007
El ADN de cinco gobiernos
Posted by towelto under Notícias, Venezuela | Etiquetas: caldera, cap, chavez, datos, gobiernos, leoni, lusinchi |[2] Comments
Conozca nombres y hechos anecdóticos de los gabinetes de Leoni, Pérez, Lusinchi, Caldera y Chávez
Aquí están los datos de algunos ministros que acompañaron a los gobiernos de Raúl Leoni (1967), Carlos Andrés Pérez (1977), Jaime Lusinchi (1987), Rafael Caldera (1997) y Hugo Chávez Frías (2007). Los hombres con más años en funciones son Héctor Hurtado y Jorge Giordani: el primero ingresó a Cordiplan con Betancourt, el 22 de enero de 1963, y continuó con Leoni hasta el 11 de marzo de 1967; el segundo ha acompañado a Chávez desde 1999, y se inició Cordiplan.
Raúl Leoni (1967)
- Defensa: General de División (Ej.) Ramón Florencio Gómez (del 11 Marzo 1964 al 11 Marzo 1969).
- Anécdota, Cordiplan: Héctor Hurtado estuvo en este despacho desde el 22 de enero de 1963 hasta el 11 de marzo de 1967. Con seis años de trabajo fue el ministro con más años de función. Estuvo en la gestión de Betancourt y Leoni.
- Interior: Reinaldo Leandro Mora.
- Exterior: Ignacio Iribarren Borges.
- Justicia: José Núñez Aristimuño.
- Educación: José Manuel Siso Martínez.
- Minas e Hidrocarburos: Manuel Pérez Guerrero (1964-1967) y José Antonio Mayobre (1967-1969).
- Agricultura y Cría: Pedro Segnini La Cruz.
- Secretaría General de la Presidencia (Despacho de la Presidencia): Manuel Mantilla.
Carlos Andrés Pérez (1977)
- Defensa: General de División (Ej.) Francisco E. Álvarez T. (del 19 enero 1976 al 15 julio 1977). Y del 15 de julio de 1977 al 28 junio 1979, el General de División (Av.) Fernando Paredes.
- Anécdota: Se crean los ministerios de Ambiente, Información y Turismo, Secretaría General de la República y Secretaría de Presidencia.
- Interior: Ese 1977 fue compartido por Octavio y Luis Piñerúa Ordaz.
- Exterior: Ramón Escovar Salom.
- Justicia: Antonio Sánchez.
- Educación: Luis Manuel Peñalver.
- Minas e Hidrocarburos: Hernán Anzola Jiménez.
- Agricultura y Cría: Carmelo Contreras Barboza.
- Cordiplan: Lorenzo Azpúrua presidió Cordiplan entre el 7 de enero de 1977 hasta el 12 de marzo de 1979.
- Comunicación: Leopoldo Sucre Figarella.
- Trabajo: Antonio Léindenz.
Jaime Lusinchi (1987)
- Defensa: General (Ej.) José Cardozo de 1986 a 1987. Y el general de División (Ej.) Eliodoro Guerrero del 1987 al 1988.
- Anécdota, Ministro de Estado: El actual director de Quinto Día, Carlos Croes, perteneció al equipo ministerial de 1987.
- Interior: José Ángel Ciliberto.
- Exterior: Simón Alberto Consalvi.
- Justicia: José Manzo González.
- Educación: Pedro Cabello Poleo.
- Energía y Minas: Antonio Hernández Grisanti.
- Agricultura y Cría: Wenceslao Mantilla/ Felipe Gómez Álvarez.
- Trabajo: Simón Antoni Pavon.
- Cordiplan: Modesto Freites.
- Oficina Central de Información: Alberto Federico Ravell.
- Secretaría General de la Presidencia: Carmelo Lauría.
Rafael Caldera (1997)
- Defensa: General de División (Ej.) Pedro Valencia, del 28 de junio de 1996 al 02 julio de 1997. De julio de 1997 a febrero de 1999: Contralmirante Tito Rincón Bravo.
- Anécdota, Cordiplan: Teodoro Petkoff fue uno de los ministros más resaltantes de Caldera, pues venía de las filas de la izquierda. Ingresó a Cordiplan en marzo de 1996, hasta el 1 de febrero de 1999.
- Interior: José Guillermo Andueza.
- Justicia: Hilarión Cardozo Esteva.
- Exterior: Miguel Ángel Burelli Rivas .
- Educación: Antonio Luis Cárdenas.
- Energía y Minas: Erwin José Arrieta.
- Agricultura y Cría: Raúl Alegrett Ruiz.
- Trabajo: María Bernardoni De Govea.
- Secretaría de la Presidencia: Asdrúbal Aguiar Aranguren.
- OCI: Fernando Luis Egaña.
Hugo Chávez (2007)
- Defensa: General en Jefe (Ej.) Raúl Isaías Baduel (2006 - 2007). Rangel Briceño (actual).
- Anécdota: Con el gobierno de Chávez los ministerios de Interior y Justicia se fusionaron. Lo que antes se conocía como Oficina Central de Coordinación y Planificación (Cordiplan) hoy se llama Planificación y Desarrollo.
- Interior y Justicia: Pedro Miguel Carreño Escobar.
- Exterior: Nicolás Maduro Moros.
- Educación: Adán Chávez.
- Energía y Petróleo: Rafael Darío Ramírez Carreño.
- Agricultura y Tierras: Elías Jaua Milano.
- Trabajo y Seguridad Social: José Ramón Rivero.
- Comunicación e Información: William Lara.
- Planificación y Desarrollo (antiguo Cordiplan): Jorge Giordani Chávez
- Ambiente: Yubirí del Carmen Ortega.
Noviembre 30, 2007
¡Ay Caldera, que buena vaina nos echaste!
Posted by towelto under Opinión, Política, Venezuela | Etiquetas: , caldera, cap, caracazo, carlos andres, chavez, democracia, envidia, golpe, libertad, medidas, prepotencia, represion, venezuela |No Comments
¿Porqué? Esa es la reiterada pregunta que me hago cada vez que se acerca un momento trascendental en la vida de la república, desde que llegó al poder el dictadorzuelo de Chávez. Pero claro, esa pregunta no me la hago a mi mismo, o mejor dicho sí, pero me gustaría que me la respondiera el culpable. El padre político de Chávez. El hombre que permitió la germinación de un movimiento que a día de hoy, está a punto de llevar al abismo a nuestro país. Si, ese no es otro que el Dr. Rafael Caldera. Quién siempre se ufanó de ser un político inteligente, preparado e intelectual, y que el destino le guardará un lugar en la historia, pero como el peor presidente que ha tenido Venezuela, Chávez aparte. ¿Que es de su vida? Supongo que sigue vivo, porque no he oido hablar de su muerte. ¿Pero aún tiene raciocinio? Sí es así y ud. tiene algo de vergüenza, se sentirá como una cucaracha, y se lo merece. No le deseo nada malo, solo que la vida sea consecuente y le cobre en vida el terrible problema que nos dejó a todos los venezolanos por su falta de tacto, de visión de futuro, su inocencia o acaso ¿es que tenía que pagar algún viejo favor y por eso liberó a Chávez?. Cuantas preguntas rodean todo lo que le relaciona a ud. con el dictadorzuelo.
Dice la sabiduría popular, la cual está basada en la experiencia que es la mejor ciencia del mundo, que el infierno está en la tierra, y que nuestros pecados los pagamos aquí, en vida, vivitos y coleando, muy a nuestro pesar. Y quisiera que eso fuera así para que ud. pague lo que debe pagar en vida, no quiero que se queme en el infierno, con que pague su deuda aquí en Venezuela me conformo.
Repasando su trayectoria, en busca de respuestas, solo encuentro una razón para que hoy Chávez esté en el poder. Su envidia, si Dr. Caldera, la suya no la de Chávez. Eso da para otro artículo. Y lo digo con toda responsabilidad. Usted mantuvo hasta que lo consiguió una enferma obsesión por convertirse en presidente de la república dos veces. Mucho más, después de que su gran espejo político Carlos Andrés Pérez, lo hiciera antes que ud. Eso fue algo que a usted lo superó y que no supo sobrellevar. Arrojandole al camino de la venganza, de la retaliación política. Que son a la postre las causas que nos ponen al dictadorzuelo en el poder.
Cuando el famoso caracazo, el 27 y 28 de febrero, mucha gente coincide conmigo, en que eso no fue un movimiento que nació ese día de casualidad. No, en absoluto. Las recientes medidas económicas tomadas por CAP, sembraron el camino para que ello sucediera y explotará de la forma que lo hizo. Pero eso tuvo unos instigadores. Ese suceso tiene unos padres, unos autores intelectuales que dicen en términos policiales, y entre ellos está ud. y el famoso grupo de “los notables”. ¿Se acuerda de ellos? Sí, eran unos intelectuales empecinados con arreglar el país en base a incendiarlo con sus declaraciones y proposiciones. Algo así como lo que dice Chávez que está haciendo la oposición actual con su mandato. Claro con tantas diferencias, muy obvias todas ellas, que ni siquiera voy a enumerarlas aquí. Sería darle demasiada importancia como demócrata a alguien como el dictadorzuelo y no la tiene.
Cuando el país se comenzaba a asentar. Cuando el “paquetazo” de CAP comenzaba a dar sus frutos a nivel macroeconómico y poco a poco se comenzarían a sentir sus efectos también en el bolsillo del simple venezolano de a pie. Cuando se comenzaban a engordar unas reservas económicas que Jaime Lusinchi dejó por el subsuelo. Justo en ese momento, aparece el dictadorzuelo con su intentona golpista. Aquella que tenía como premisa tomar el poder del país y asesinar a CAP. No enjuiciarlo, apresarlo o desterrarlo, no, asesinarlo. Dicho esto por los propios autores de la intentona. Y que cosas que al final Carlos Andrés es el gran enemigo de Chávez como también lo fue de usted. Entiendo que prima la envidia en ambos casos. Pues tanto usted como Chávez quisieron y quieren un papel como líder continental, incluso mundial, que CAP tenía y que se había ganado por su papel crucial en el apoyo para instaurar nuevas democracias en muchos países que recien salían de dictaduras. Recuerdo con claridad el día de la intentona, cuando horas después, cuando aún salía humo de los cañones y fusiles usados por los golpistas, como ud. daba un inoportuno pero muy oportunista discurso en el extinto Congreso de los Diputados. Un discurso lleno de demagogia. Donde en vez de resaltar valores democráticos, como correspondia, ensalzó a los golpistas justificando su acto, cuando eso no era un hecho espontáneo, sino que ya venía fraguandose desde que Luis Herrera Campins era presidente. Y recuerdo también como Eduardo Fernández, quién había sido el candidato del partido COPEI que se enfrentó a CAP en las elecciones del 1988, salió en defensa de la democracia o lo que era lo mismo del que era presidente legítimo y democrático de Venezuela.
Claro que nada de esto le importó. Su plan ya estaba en ejecución y como dicen los marinos, iba viento en popa. Salieron a la palestra gente como Escovar Salóm, quién junto con ud. y otros no descansó hasta enjuiciar, condenar y encarcelar a CAP. Usando para ello elementos y argumentos de dudosa legalidad. Porque tontos no somos, y todos sabemos que el caso por el que fue enjuiciado, el de los 18 millones de dólares de la partida secreta que fueron desviados para consolidar la seguridad en una naciente democracia en Nicaragua. Ese proceso estuvo lleno de vicios, pero todos callaron. Lo hicieron como bellacos. En aquel momento estaba de moda darle golpes a CAP. A traición y por la espalda, como buenos cobardes, le buscaron todos los resquicios legales a una acción ilegal y al final lo consiguieron. Y como buen demócrata, Carlos Andrés, asumió la situación y dió la cara como hasta ahora no lo ha hecho nadie en este país, al menos en su historia más contemporanea.
Pero realmente cuando ya rebasaste el vaso de la paciencia, fue cuando indultaste a los golpistas. Esos que hoy se han enquistado en todos los estratos del poder. Esos que sin ninguna convicción democrática, obviamente, hurdieron un plan para acabar con la consolidada y ejemplar democracia venezolana. Pero no solo eso, ya que los había soltado, ni siquiera tomó la precaución de inhabilitarlos políticamente. No solo no hizo eso, sino que los premió regalandoles cargos públicos para que chuparan de una teta que ellos quisieron matar, la del estado venezolano, del cual denigraban.
¡Ay Caldera, que buena vaina nos echaste! nunca mejor dicho esa frase. Como nos está costando sacudirnos de esta peste chavista. Una peste que se acomodó de manera tal, que cuando no esté en el poder, costará mucho acabar con sus costumbres y mañas. Una peste que llegó no para convertir a Venezuela en el país que todos queremos, sino para perpetuarse en el poder con un proyecto político tan viejo y anácronico como usted. Un proyecto que ha fracasado en el mundo entero. Y que incluso en sitios como China se están abriendo al mundo, mientras que su pupilo Chávez trata de instaurar aquí el más rancio de los socialismos. El más estatista y arbitrario de los sistemas. Uno que no respeta las libertades de las gentes, pues no cree en ella y que nos llevará a una disputa que derramará ríos de sangre. Y todo por su culpa. Todo por su envidia y codicia. Todo por su persistencia en volver al poder bajo cualquier premisa y pagando cualquier precio por alto que fuera.
Ejemplos como este nos deben servir para que en futuro no se repita otro Chávez, pero mucho menos un Caldera. Porque lo uno lleva a lo otro. Y van tan de la mano que me pregunto ¿usted indultó a Chávez para pagarle el favor?.
¡Ay Caldera, que buena vaina nos echaste!

-”Alexander¿recuerda lo que tienes que hacer”, le dijo el capitán Antonio Rojas Suárez al sargento Alexander Freitas. El subordinado, a punto de subirse a una tanqueta para dirigirse a la toma del palacio de Miraflores, volteó el rostro hacia su capitán y le respondió, alarmado: “¿Pero nosotros no dijimos que ya se saldó esa cuestión?” Rojas Suárez repitió, con natural voz de mando: “Limítate a cumplir tu parte”. Era la noche del 3 de febrero, día del natalicio de Antonio José de Sucre (1795-1830). Corría el año 1992.


















