Diario El Universal
Runrunes
Nelson Bocaranda Sardi
13/03/2008 
 
 

ALTO

ANGUSTIAS: Así como algunas computadoras foráneas no paran de suministrar información a los cuatro vientos, las paredes del palacio de Miraflores están hablando. Junto a la crisis con Colombia y el parto de los montes que resultó el PUSV, el gran trance que tuvo y sigue teniendo su inquilino es otro: llegan diferentes estudios y encuestas de opinión correspondientes a 2008. Una catástrofe la caída de la popularidad del Presidente y el reconocimiento del Gobierno como instancia que no soluciona problemas. El grito de guerra fue rechazado por más de 80%; la gran mayoría está de acuerdo en que las FARC, además de terroristas, son un movimiento vinculado al narcotráfico al que no se le debe dar estatus beligerante.

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El Nuevo País
Factores de Poder
Patricia Poleo
10-03-2008 
 
 
patriciap

Venezuela es un país en el que el abogado de un narcotraficante capturado en territorio venezolano y que es buscado con millonaria recompensa por los Estados Unidos, se da el lujo de dirigirse al presidente Hugo Chávez para exigirle que “se haga justicia” además de recordarle que él, Hugo Chávez también estuvo sometido a “injusticias” durante la Cuarta República.

El suceso que debería de ceñirse a las páginas rojas, pasa a las de política por el manejo que los implicados le dan, pero no solamente por eso.  El narcotraficante, cuya trayectoria serviría para un guión de película sin quitarle ni una coma, porta credenciales de la Disip, policía política venezolana, y de la Guardia Nacional, componente de la Fuerza Armada, supuesto a combatir el tráfico de drogas, y al que pertenecen, por cierto, los oficiales que han sido señalados de formar parte del “Cártel del Sol”.

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Revista Zeta.
Péndulo
Un presidente descerebrado
Rafael Poleo. 
 
 

Como Carlos Andrés Pérez cuando se le murió Pedro Tinoco, el hombre que pensaba por él, Chávez queda descerebrado con la muerte de Fidel, que a los efectos prácticos yá ocurrió.  Sin embargo, sigue desarrollando el plan de Fidel con respecto a Colombia, pero con errores tácticos que Fidel no hubiera cometido y enredado en la entretejida relación que Chávez hace tiempo montó con la guerrilla.

 

Cuando va hacia los diez años en el ejercicio de un poder casi total, gastando a discreción los dineros públicos y usando instituciones como la Legislatura, la Fiscalía, la Contraloría, la Judicatura y la Fuerza Armada para eliminar a sus adversarios, Hugo Chávez no ha logrado montar un gobierno de mínima eficacia ni estructurar un partido político que le respalde.  Las industria básicas, especialmente la petrolera, están desmanteladas y son pasto de la más descarada corrupción.  Sin empleo propiamente dicho, los pobres viven de la limosna gubernamental.  Desde la caída del sol, la inseguridad vacía las calles, especialmente en las barriadas populares, donde el hampa es gobierno.  Los servicios públicos no funcionan y encontrar comida se ha convertido en calvario cotidiano de las clases popular y media.  No hay en el continente un caso más flagrante de incapacidad en todos los campos, ni una clase gobernante más corrompida que los jerarcas de la revolución chavista.

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Fuente: Diario El Nuevo País, Venezuela.
Opinión - Patricia Poleo.
16-02-2008 
 
 
patriciap
 

El tema que se ha convertido en noticia hace apenas unos meses en Venezuela, y que tiene que ver con la evidente relación de Hugo Chávez con la guerrilla colombiana, será el tema que en los próximos años en Venezuela, una vez ido Hugo Chávez, conduzca las políticas de Estado, dada la situación en la que esa permisividad con la FARC, coloca al país y su soberanía.

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Fuente: El Nuevo País, Venezuela.
Opinión - Patricia Poleo
08/02/2008
patriciap

Todas las personas que dependen de Citgo se encuentran en un estado de absoluto nerviosismo por el desangre financiero a que la tiene sentenciada la directiva roja rojita desde Venezuela.

Adicional a esto la operación de venta de CARCO, la productora de asfalto de Citgo, al parecer está paralizada debido a que los compradores están exigiendo la garantía de suministro de petróleo pesado venezolano para producir asfalto, lo cual es plenamente lógico. Pero el desastre en que se encuentra PDVSA imposibilita el que se garantice un volumen de petróleo pesado para los compradores de CARCO. Rafael Ramírez y su grupo de directores y cómplices están a punto de ocasionar una situación muy delicada en Citgo, no sólo desde el punto de vista financiero sino que algunos expertos estiman que pudiera surgir también un problema desde el punto de vista impositivo con el IRS.

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Fuente: Diario El Nuevo País, Venezuela.
Opinión - Patricia Poleo
06/02/2008 
 
 
patriciap

A partir de ayer, el 4 de febrero hemos de celebrar en Venezuela el Día de la Gran Vejación.

Primero, un delirante Hugo Chávez dirigió el más ridículo acto militar nunca visto en Democracia.  Con su actitud y su discurso sometió al peor de los vejámenes a militares y a los hombres y venezolanos que se supone debe hacer dentro de cada uno de esos uniformes.  Sin derecho a pataleo, nuestra Fuerza Armada tuvo que escuchar que  nuestros linderos, nuestras fronteras, son con el gobierno y las leyes de las FARC.  Así, sin más.  Hugo Chávez le da la calificación de Estado a la guerrilla y al pueblo colombiano le quita la potestad y el derecho de escoger su tipo de gobierno a su jefe de Estado.  En un minuto de verborrea, Hugo Chávez se erigió en golpista nuevamente, pero esta vez del sistema del país vecino.  Y todo eso ante los ojos y el alma inerme de cientos de militares que no parecen conocer la definición de respeto, soberanía, dignidad, democracia, no injerencia, y lo peor, que parecen ignorar que serán ellos la carne de cañón que Hugo Chávez usará en su conflicto porque lo que es a él, se le conoce por el terror que lo paralizaba al momento de lanzarse en paracaídas, por esconderse en el Museo Militar y por llorarle piedad al capitán Otto Guerbauer, a quien además ordenó condenar a quince años como si así se fueran a recoger las lágrimas derramadas.

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Fuente: Diario El Nuevo País, Venezuela.
Opinión - Patricia Poleo.
05/02/2008

FACTORES DE PODER 05-02-2008

Patricia Poleo

 

patriciap

El día miércoles 16 de enero pasado fueron rescatados durante un traslado dos narcotraficantes ya penados. Se trata de Andrés Eloy Zambrano Chacón, C.I. 10.118.755, de 37 años de edad y Franklin Daniel Roa Chacón, C.I. 17.219.153, de 23 años de edad, ambos penados a cinco años y cuatro meses por el delito de ocultamiento de sustancias estupefacientes y/o psicotrópicas.

Ambos reos se encontraban recluidos en el Internado Judicial de Carabobo (cárcel de Tocuyito) desde el 30 de abril del 2007. El 16 de enero a las 12:00 del mediodía salió una comisión integrada por dos guardias nacionales en un vehículo del Ministerio de Interior y Justicia (conducido por un funcionario del MIJ) con la finalidad de trasladas a los internos hasta la Cárcel de Santa Ana, ubicada en el estado Táchira. El traslado se realizaría por medidas de seguridad, ya que existía el fuerte rumor de que ellos planificaban una fuga masiva y de esto estaban al tanto los funcionarios del MIJ y el personal de la GN. A las 9:30 de la noche, según versión de los involucrados, los interceptaron tres vehículos de donde descendieron doce hombres fuertemente armados y sólo despojaron a uno de los GN de la pistola de reglamento, dejándole al otro efectivo un FAL y un revólver en poder del funcionario del MIJ. Los hombres procedieron a liberar y llevarse a los presos sin disparos, sin muertos, sin testigos.

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Publicado Revista Semana, Colombia.
Portada, 02/02/2008 
 
 
No era un secreto en Colombia que el último de los grandes capos del cartel del norte del Valle estaba escondido en Venezuela. Wílber Alirio Varela, alias ‘Jabón’, había logrado refugiarse en el vecino país gracias a la protección que le brindaron, durante cuatro años, algunos miembros de las Fuerzas Armadas y del gobierno del presidente Hugo Chávez.

La alianza le salió cara. Sus aliados terminaron traicionándolo. Sus protectores pasaron a ser sus peores enemigos. Cada día iba perdiendo más poder en Venezuela y sabía que se había convertido en un lugar peligroso para él. Cuando se disponía a regresar a Colombia, fue asesinado por sus propios hombres, el miércoles pasado, en un complejo turístico del sector de Lomas de Los Ángeles, en Mérida.

Varela decidió esconderse en Venezuela desde 2004 para hacerle el quite a la guerra con su archienemigo, Diego León Montoya Sánchez, alias ‘Don Diego’. Todo el país ha sabido de los ejércitos de sicarios de los dos capos, los ‘Rastrojos’ y los ‘Machos’, que dejaron centenares de muertos en el norte del Valle. Venezuela era un territorio confiable para el capo. Desde hacía más de 10 años era una importante ruta para mandar cocaína hacia Norteamérica y Europa y gracias al negocio había cosechado buenos contactos con miembros de las Fuerzas Armadas, quienes siempre negaron que el capo estuviera escondido en su territorio.

 
Las agencias de inteligencia internacionales le seguían la pista mientras se movía como pez en el agua por Venezuela. También tenían claro que uno de los hombres que lo acogieron y le brindaron protección durante varios años era el actual comandante de la Dirección General de Inteligencia Militar (Dgim), general Hugo Armando Carvajal (ver artículo anterior). “Carvajal dio instrucciones a altos oficiales de la Guardia, el Ejército y la Disip de ‘prestarle ayuda’ a Varela. Obviamente, nada de eso era gratis”, le dijo a SEMANA un miembro de un servicio inteligencia europeo.

Para Varela, mantener activo su ejército privado en Colombia y pagar cada vez más dinero a los funcionarios venezolanos para garantizar su protección se había hecho insostenible. “Con lo que no contó Varela fue con la descomposición en las Fuerzas Armadas de (FAN) y con la misma situación interna del país, que después jugaron en su contra”, afirma un agente de la DEA.

La llegada de nuevos narcos a Venezuela y la consolidación de carteles propios como el llamado ‘Cartel de los Soles’, conformado por altos oficiales y ex oficiales de la FAN (ver semana.com ‘Los militares y la droga’), comenzaron a acorralar a Varela. Durante el último año se movía de estado en estado en busca de seguridad. “Él casó peleas con importantes caciques políticos. Tuvo una disputa con la gobernación del estado Monagas porque no pagó la cuota exigida para hacer varios negocios, entre ellos la construcción de un centro comercial”, le contó a SEMANA un funcionario de la Organización Nacional Antidrogas (ONA) de Venezuela.

El funcionario asegura además que el dinero ya no le alcanzaba al capo para sostener las guerras casadas con la mafia y mantener contentos a sus aliados venezolanos y se ganó otro enemigo. “Otro alto funcionario del estado Carabobo pasó de ser uno de sus protectores a ser su peor rival en el negocio de la droga: prefirió aliarse con narcos venezolanos que pagaban mejor que Varela”, afirma.

Según el miembro de la ONA, uno de los pocos que le tendieron la mano a Varela fue uno de los más altos funcionarios de la gobernación del estado Barinas. “Las relaciones entre Varela y el gobierno de Barinas habían sido muy buenas. Pero a mediados del año pasado se deterioraron porque Varela tenía tres haciendas que limitaban con varias de la familia de Hugo de los Reyes Chávez, padre del Presidente, y gobernador, y el gobierno se las quitó mediante un proceso de extinción. Varela no tuvo cómo reclamar y le tocó soportar la situación”, concluye.

El capo colombiano estaba cada día más acorralado. Para mediados del año pasado, algunos oficiales activos y retirados de la FAN, la Guardia Nacional y la Disip, que lo protegían, se dieron cuenta de que Varela estaba perdiendo poder debido a su iliquidez. Varios de ellos optaron por delatarlo y buscar la recompensa de cinco millones de dólares que el gobierno de Estados Unidos ofrecía por su cabeza. Cerca de una docena de esos oficiales entraron en contacto con agencias estadounidenses con la intención de entregar al capo. “La mayoría colaboró por el dinero pero varios de ellos nos dieron información valiosa porque no estaban de acuerdo con el régimen de Chávez y la corrupción en las FAN”, le dijo a SEMANA el agente de la DEA que entrevistó a algunos de estos venezolanos.

Uno de los pocos oficiales que seguían aliados con Varela era el general Carvajal. Gracias a su ayuda, el capo logró escapar de sus nuevos enemigos y se trasladó al oriente de Venezuela. Desde agosto pasado vivía en Puerto La Cruz, ciudad natal del general.

La situación del capo no sólo se le complicó en Venezuela. En Colombia algunos de sus hombres y otros narcos coparon los espacios que quedaron tras la captura de Diego Montoya, ‘Don Diego’. Varela fue perdiendo el control de su propia organización en el país, le dieron un zarpazo y se quedaron con algunas de sus rutas. El 5 de septiembre de 2007 Varela vivió un episodio que le dejó claro que sus días en Venezuela estaban contados.

Ese día un embarque de 2.900 kilos de cocaína estaba listo para salir desde Puerto La Cruz rumbo a Europa. La mitad de la droga pertenecía a Varela. Varias agencias de inteligencia estaban al tanto del envío y habían planeado lo necesario para decomisarlo en alta mar. De repente la operación se frustró. El cargamento quedó a salvo, pero en manos de miembros corruptos de la Dgim. “Varela quiso reclamar su droga, pero no se la devolvieron. Básicamente lo robaron y no tuvo a quién acudir. La gente que lo robó era la misma que lo protegía”, dijo uno de los oficiales de inteligencia extranjera que estuvieron al frente de ese caso.

Ese asunto fue determinante para que el capo decidiera volver a Colombia. “Iba a regresar para recuperar el terreno perdido. Sabía que la seguridad en el país era más barata de lo que estaba pagando en Venezuela”, explicó un agente de la DEA. Pero Varela no alcanzó a emprender el viaje.

Dos de sus hombres de confianza, Diego Pérez Henao, alias ‘Diego Rastrojo’, y Javier Antonio Calle Serna, alias ‘Combatiente’, coordinaron el ‘operativo’ que terminó con el asesinato del capo. Daniel Barrera, alias el ‘Loco Barrera’, un viejo socio de negocios de Varela y quien aprovechó la ausencia de ‘Jabón’ para fortalecerse, también participó en la muerte de Varela. Tras el homicidio, Barrera se quedó con las más importantes rutas en el centro y el oriente del país, mientras que sus nuevos socios, ‘Diego Rastrojo’ y ‘Combatiente’, quedan al frente de la organización de tráfico de drogas en el occidente. Así explica lo ocurrido el investigador colombiano que ha seguido los pasos de Varela en los últimos cinco años.

Ese fue el final de este hombre nacido en Roldanillo, Valle, hace 49 años, que después de retirarse como sargento de la Policía comenzó a trabajar como jefe de sicarios de los hermanos Miguel y Rodríguez Orejuela. Y con él se acaba también el último de los grandes carteles de la mafia, el del norte del Valle: en menos de un año fue extraditado ‘Rasguño’ a Estados Unidos, ‘Chupeta’ fue detenido en Brasil y ‘Don Diego’ fue capturado por el Ejército en Colombia. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Barrera, Perez y Calle, antiguos aliados de varela, participaron en el asesinato del capo

El viernes de la semana pasada dos hombres fueron asesinados en el norte de Bogotá. La autoridades creen que fue la primera reacción a la muerte de Varela en Venezuela
Publicado Revista Semana, Colombia.
Reportaje 02/02/2008
 
 

SEMANA revela escandalosos nexos del general venezolano Hugo Carvajal con las Farc y los narcos.

La gente que le habla al oído al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se cuenta con los dedos de las manos. Y de ese grupo selecto, uno de los más cercanos, leales y a quien más confianza le tiene es al general Hugo Armando Carvajal Barrios: el cerebro de la inteligencia venezolana. El asunto no tendría mayor importancia para Colombia de no ser porque desde hace varios años, y especialmente en 2007, el nombre del general Carvajal se ha visto salpicado por casos de extrema gravedad que atentan contra la seguridad nacional de Colombia.

Dos agencias de inteligencia de países con gran experiencia en materia de espionaje tienen información que consideran altamente confiable de que Carvajal ha facilitado protección y documentos de identificación a guerrilleros y narcotraficantes de Colombia en territorio venezolano –incluido el recién asesinado capo Wílber Varela, ‘Jabón’ (ver siguiente artículo)–. Y como si fuera poco, el general está en la mira de estas agencias por su supuesta participación en la tortura y el asesinato de dos miembros del Ejército colombiano que, según información de Bogotá, perseguían a guerrilleros que estaban refugiados en Venezuela.

Lo más paradójico es que Hugo Carvajal es un hombre prácticamente desconocido en Colombia, a pesar de ser el jefe de la Dirección General de Inteligencia Militar (Dgim), un organismo de carácter militar que está a la misma altura del Ministerio de Defensa y del Ministerio del Interior y recibe instrucciones, responde y rinde cuentas sólo al Presidente de la República, Hugo Chávez. “Hoy en día la Dgim es un monstruo de siete cabezas que tiene un perfil relativamente bajo pero su poder es inmenso. Sería como si en Colombia existiera una entidad, bajo el mando de un solo hombre, que manejara la Inteligencia de las Fuerzas Militares, la Policía, el DAS y el CTI”, dijo a SEMANA un oficial de la Dgim que pidió el anonimato.

¿Por qué se viene a conocer esto ahora? ¿Qué se está moviendo detrás de todo esto? SEMANA habló con cuatro oficiales activos de diferentes organismos de inteligencia y de la fuerza pública venezolana y ellos explican que la información comenzó a filtrarse en la medida en que el general Carvajal, con acciones irregulares, se fue granjeando la animadversión de sectores de la Fuerza Armada Nacional (FAN) y otros organismos de seguridad.

Dicen los testigos que aparte de sus relaciones con la guerrilla, Carvajal le ha dado gran importancia a la contrainteligencia y ha cometido excesos que van desde cacerías de brujas injustificadas hasta torturas de miembros de las propias FAN por simples sospechas de deslealtad. Muchos uniformados en el interior de las Fuerzas Militares inconformes con esta situación han decidido denunciar o entregar información a cambio de recompensas.

Por eso no es extraño que diarios como El País de España y The Washington Post de Estados Unidos hayan publicado en los últimos meses informes sobre los nexos entre uniformados de Venezuela y guerrilleros de las Farc. Ya en octubre de 2005 SEMANA reveló las relaciones de dos generales de la Guardia Nacional (GN) con la mafia colombiana, publicación que dio lugar a que la Vicepresidencia del vecino país anunciara una investigación formal.

Pero ninguna de las revelaciones hasta ahora conocidas es tan grave y preocupante como la información a la que tuvo acceso esta revista sobre el general Carvajal. SEMANA intentó infructuosamente tener alguna reacción por parte de miembros de la Daim en Caracas. También habló con el encargado de negocios de la Embajada de Venezuela en Bogotá para conocer alguna reacción oficial del gobierno venezolano a las denuncias, pero al cierre de esta edición no había sido posible.

Habla con ‘Grannobles’

Hugo Carvajal nació el primero de abril de 1960 en Puerto La Cruz, en el occidente de Venezuela. Desde hace ocho años está vinculado a la Dirección General de Inteligencia y en julio de 2004 fue nombrado por Chávez como director de esa entidad. Pese a su gran poder, es un hombre de un perfil muy bajo. Conocido con el sobrenombre de el ‘Pollo’, por su apariencia física, algunas de las actividades en las que se ha visto involucrado hablan por sí solas.

Un oficial activo de la Guardia Nacional venezolana, que habló con SEMANA bajo la condición de mantener el anonimato, reveló que a mediados de mayo de 2006 el general Carvajal sostuvo una reunión con Germán Briceño Suárez, alias ‘Grannobles’, un importante jefe de las Farc y hermano del ‘Mono Jojoy’. “La reunión tuvo lugar en la finca llamada Corocito, ubicada en San Silvestre, estado Barinas. En el lugar había efectivos de la Guardia, la Disip y la Dgim. Era un grupo de aproximadamente 20 personas, aunque había más en la seguridad perimetral a cargo de la GN. De la guerrilla estaba Briceño (‘Grannobles’) acompañado por un pequeño grupo de cinco a siete irregulares. Después, en dos helicópteros de las FAN llegaron otros 21 guerrilleros”, afirma el oficial que dice haber estado presente en el encuentro.

Según él, el general Carvajal y el guerrillero Briceño hablaron sobre estrategias de coordinación política, militar y económica. Carvajal se habría comprometido a suministrar apoyo logístico y comida a los frentes que actúan a lo largo de la frontera. “Briceño le pidió a Carvajal protección por parte de la Disip para un grupo de 21 guerrilleros que llegaron en los helicópteros, ya que operan en diferentes lugares de Venezuela. Le pidió al general suministrarles a esas personas documentos de identidad así como credenciales que los acreditaran como miembros de la Disip o de la Dgim para poder moverse mucho más tranquilamente en territorio venezolano”, dijo el oficial a SEMANA.

Uno de los guerrilleros que gozan de estos privilegios es Yeison Armando Escobar, alias ‘Cocorinche’, miembro del frente 45 de las Farc. “En octubre del año pasado ‘Cocorinche’ fue uno de los designados por las Farc para coordinar personalmente con el general Carvajal los temas de seguridad y la logística para el desplazamiento de Iván Márquez a Miraflores para el encuentro con el presidente Chávez”, afirmó a SEMANA el oficial de la GN, quien dice además que el subversivo cuenta con carné de la Disip y de la Dgim, así como permiso para porte de armas.

Otro de los oficiales que se destapó con SEMANA, un comisario de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención, o Policía política (Disip), añadió que también les dieron ese tipo de documentos oficiales a Didier y Yesid Ríos. “Desde octubre de 2007 ellos están viviendo en Isla Margarita y allá cuentan con seguridad permanente por parte de miembros de la Dgim, asignados por el general Carvajal”. Conocidos en Colombia como ‘el clan de los Ríos’, Didier y Yesid hacen parte de una familia que trabajó durante años para el comandante del Frente 16 de las Farc, Tomás Medina Caracas, alias el ‘Negro Acacio’, en envío de droga y lavado de activos.

Didier, Yesid y otros seis miembros del clan escaparon hacia Venezuela en 2001 después de la ofensiva que lanzó el Ejército contra el ‘Negro Acacio’ y que fue conocida como Operación Gato Negro. En noviembre de 2005 el DAS y la Fiscalía colombiana incautaron propiedades que el ‘clan de los Ríos’ administraba para las Farc valoradas en 30.000 millones de pesos.

No es la primera vez que el nombre del general Carvajal aparece vinculado a la protección y suministro de credenciales oficiales de organismos de inteligencia venezolanos a guerrilleros y narcotraficantes. SEMANA tuvo acceso a los carnés que le fueron suministrados a Hermágoras González, un narco colombiano solicitado en extradición por Estados Unidos, quien desde hace varios años se refugió y trafica en el estado Barinas.

El nombre de este narcotraficante colombiano salió a la luz pública en octubre del año pasado en un reportaje de The Washington Post como uno de los mayores exportadores de coca hacia Norteamérica y Europa. Hermágoras, que es enlace de traficantes colombianos, entre ellos el asesinado Varela, se mueve libremente por Venezuela con dos identificaciones oficiales. Una lo acredita como comisario de la Disip y otra, como agente de inteligencia de la GN. Un informe elaborado por la propia GN, al que tuvo acceso esta revista, relata la irregularidad (ver fotos y facsímil). “La orden de suministrar los documentos oficiales a Hermágoras González así como a otros narcos y guerrilleros se la dio el general Carvajal a Pedro Luís Martín, que era el director de inteligencia de la Disip y ahora es uno de los hombres de confianza del general”, afirmó el funcionario de la Disip que habló con SEMANA.
A estos indicios se suma también una grabación en manos de agencias extranjeras que demostraría que el general Carvajal les dio la voz de alerta a narcotraficantes para que evadieran una importante operación antidrogas. “El 5 de septiembre de 2007 se iba a realizar una operación para incautar 2.900 kilos de cocaína que estaban escondidos en un almacén en la ciudad de Puerto La Cruz y que iban a ser exportados a Europa. La droga pertenecía a varios narcotraficantes colombianos y un porcentaje del cargamento era del frente 10 de las Farc. Se detectó una llamada del general Carvajal a miembros de la GN y la Dgim que custodiaban el cargamento alertando sobre el inminente operativo. La droga fue cambiada de lugar y la operación se frustró”, dijo a SEMANA un miembro de un servicio de inteligencia extranjero que estaba coordinando la operación.

¿Orden de asesinatos?

El nombre del general Carvajal ha estado relacionado con asuntos aun más complejos. En julio del año pasado, el general fue alertado por uno de sus hombres de confianza de la Disip sobre la efectiva colaboración que venía suministrando un informante de apellido Rodríguez a la DEA en la cual quedaba muy mal parado por nexos con narcos un importante industrial venezolano cercano al gobierno de Caracas. “En Estados Unidos se estaba adelantando una causa judicial contra el empresario que permitiría atacar una red de traficantes y lavadores que actúa en Colombia y Venezuela. Rodríguez era clave en el caso. Después de ser alertado de que él estaba colaborándonos, Carvajal dio la orden a un equipo de hombres del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas(Cicpc) quienes secuestraron, torturaron y asesinaron a Rodríguez”, dijo a SEMANA un agente de la DEA asignado en Venezuela. El caso es conocido, según él, por el coronel Néstor Reverol, presidente de la Oficina Nacional Antidrogas de Venezuela (ONA).

Aunque todos los hechos anteriores dejan ver muy graves actuaciones del general Carvajal, quizás el señalamiento más grave tiene que ver con el papel que el jefe de la Dgim habría jugado en la tortura y el asesinato de dos miembros del Ejército colombiano en territorio venezolano. En abril del año pasado SEMANA reveló la historia del homicidio del capitán Camilo González y del cabo Gregorio Martínez. Los uniformados se infiltraron en territorio venezolano para dar con guerrilleros colombianos que actuaban en ese país. Pero fueron descubiertos y brutalmente torturados y asesinados en la sede de la GN localizada en Santa Bárbara, estado Zulia. “Los que descubren a los militares colombianos y se dan cuenta de que están haciendo inteligencia son oficiales de la Policía de Santa Bárbara. Ellos los capturan y los llevan a la sede del Destacamento de Apoyo Aéreo Número 1 de la Guardia Nacional. Desde allá se le comunica la captura al general Carvajal, quien envía a un coronel de la Dgim. Él es quien se encarga de torturar a los colombianos durante varios días. En algunos de los interrogatorios estuvo presente un guerrillero que nos dijeron era del ELN. Después de sacarles toda la información, el coronel llamó al general Carvajal para ver qué hacía con ellos. Carvajal le da la orden de ejecutarlos. Lo hizo porque sabía que, como estaban en una actividad de espionaje, el gobierno de Colombia no podía protestar y, además, era un claro mensaje a los militares colombianos de lo que les espera a los que descubran acá (en Venezuela)”. Este escabroso relato fue narrado a SEMANA por un oficial de la GN que prestaba su servicio en la guarnición en donde fueron asesinados los militares.
El oficial afirmó que el coronel al que le encargaron la tortura es un hombre de toda la confianza del general Carvajal. “Él (el coronel) trabajó en San Cristóbal en el año 2005 y allí se convirtió en un contacto clave de la Dgim con la guerrilla colombiana”, dice el oficial de la GN. “Siempre fue más cercano del ELN que de las Farc, tanto que la gente del ELN se refería a él como ‘comandante Raúl’”.
El general Carvajal está, pues, en la mira de las agencias de inteligencia como lo estuvo en su momento Vladimiro Montesinos: el hombre que concentró todo el poder de la inteligencia en Perú mientras les vendía armas a las Farc. Sin duda, los señalamientos contra el general Hugo Carvajal son de tal gravedad, que el gobierno de Venezuela tendrá que aclarar. 

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Publicado Revista ZETA, Venezuela.
Opinión - Rafael Poleo
24/01/2008 
 
 

El problema no es la coca

Chávez nos ha llevado al borde del abismo, y simplemente no sabe como hará para que no caigamos con él

 

Mientras los medios se distraen en el artificial conflicto con Colombia y los políticos se entregan al extemporáneo cultivo de su negocio electoral, el país se está acercando a una crisis económica y social de proporciones y consecuencias difícilkes de calcular.  La crisis inminente afecta lo mismo a la macro que a la microeconomía.  En lo macro, la balanza de pagos (diferencia entre el dinero que entra y el que sale) se verá afectada severamente y la deuda del Estado seguirá aumentando.  En la micro (la vida del ciudadano común), los productos indispensables se harán más escasos y costosos.

Esta situación tiene causas exógenas y endógenas.  Las exógenas se derivan de la recesión mundial que se agudizará a lo largo del año.  Las endógenas se resumen en la incapacidad de nuestros actuales administradores públicos.

La recesión globalizada es un hecho aceptado por todas las autoridades mundiales.  Lo que esas autoridades no pueden confesar es que burbujas como la inmobiliaria y otros excesos de la especulación financiera se alimentan de narcolavado.  El dinero del narcotráfico termina, inevitablemente, en los grandes bancos de inversión, los cuales tienen que apurarse en colocarlo sin reparar dónde.  Sin ese dinero el Dow Jones jamás hubiera superado los 10.000 puntos.  El secreto peor guardado del sistema es que las bolsas se alimentan del narcolavado, el cual de esa manera se convierte en parte de nuestra vida.

Los súper-poderosos que manejan la economía mundial no han encontrado manera de contener la recesión, la cual muestra características de stagflación, mezcla mortal de altos precios con desempleo.  Resignadamente acepta que para mediados de año será muy severa.  Lo único que han podido hacer es bajar los intereses, lo cual quiere decir pagarle menos por su dinero a los narcotraficantes.  Mientras tanto, los bancos de inversión acusan grandes pérdidas debidas a los préstamos apresurados.  Instituciones descapitalizadas como CityGroup y Merryl Lynch han tenido que venderse a los fondos nacionales de países que se suponían marginales, como Corea y Singapur, algo que produce perplejidad y, por qué no, una cierta sonrisa.

La stagflación significa un descenso entodo tipo de actividad industrial y personal: o sea, menos consumo de energía.  La menor demanda de petróleo provocaría un descenso de los precios hasta cerca de los 70 dólares el barril.  Esto hubiera sido una fiesta para Lusinchi o Caldera, que se las arreglaron con el barril de petróleo a unos $10.  No para Chávez, a quien no le alcanza ni con el barril a $100, al punto de que el año pasado aumentó la deuda oficial en más o menos 30%.  Cual vieja libidinosa, Venezuela se arruina pagado chulos caros.

Como Dios castiga sin palo y sin asador, todo esto nos pasa cuando el clima se vuelve desfavorable para la producción mundial de alimentos.  Los países productores están siendo golpeados por sequías atribuibles al calentamiento global.  Donde llueve –como en Venezuela- Dios castiga de otro modo.  Secos no están los campos, sino los cerebros.  A nuestro egregio comandante se le ocurrió cogerla con los productores rurales justo cuando los alimentos escasean en todo el mundo.  En Venezuela la producción ha bajado un 30% conservadoramente calculado, mientras que los precios mundiales subieron un 50% y se espera que en los próximos dos años suban 35% más.  La canasta básica está sobre los 1000 bolívares dizque “fuertes”.  Más de la mitad de los venezolanos gana menos de 2000, lo cual les incluye entre quienes los estudios de las Naciones Unidas llaman “personas más vulnerables del planeta”, aquellas que en alimentos gastan más de la mitad de sus ingresos.  La situación de estos compatriotas es aliviada por las dádivas a través de las misiones.  En el estrato social E –hasta ahora el más pobre- un 20% se empareja con esas misiones y el resto por lo menos se ayuda.  Aunque el procedimiento es un modo perverso de eternizar un estado de emergencia económica, hay que entender que estos subsidios no pueden suspenderse.  Incluso hay que ampliarlos, porque ha aparecido un estrato F: más de 500.000 indigentes que prácticamente no tienen ingresos.  Si Chávez renunciara a sus delirios internacionales podría financiar esta situación sin endeudarnos.  Lo que regalamos a Argentina, Cuba pudiera acabar con la indigencia en Venezuela.  De hecho, nos endeudamos para regalar a otros países, incluidos barrios de Nueva York y Londres donde Chávez se promueve repartiendo combustible venezolano a precios subsidiados.

Se supone que el ingreso petrolero debería alcanzar para cubrir aunque fuera el gasto corriente, sin invertir en el desarrollo del país –el chavismo no puede exhibir una sola obra importante de desarrollo económico ni social, salvo que consideremos obra social acostumbrar a la gente a vivir de la limosna.  Pero lo grave es que ese ingreso petrolero está por declinar no sólo por un previsible descenso de los precios debido a la stagflación, sino porque la incapacidad y la corrupción están disminuyendo la capacidad de extraer el producto.  PDVSA ha estado diciendo mentiras descaradas sobre su capacidad de producción.  Según la propia OPEP esa capacidad es un 30% inferior a lo proclamado.  Se venía atendiendo a los mercados con petróleo comprado en el mercado spot, negocio malo para PDVSA pero bueno para los transportadores donde se ha señalado una de las mayores fuentes de corrupción de la industria.

La capacidad de producción está cayendo a una rata de 25% anual y no se toman medidas para remediarlo, aunque el año pasado PDVSA tomó préstamos por 12.500 billones de dólares (US$ 12.500.000.000) para mejorar su capacidad de producción –por lo visto, sus ingresos no le alcanzaban para reinvertir.  Según las publicaciones especializadas, necesitaría 191 equipos perforadores para alcanzar sus metas de producción.  Sólo tiene 73.  Abrió una licitación para contratar la diferencia, pero pocas compañías concurrieron y no pudo contratar ni 20 equipos.  La razón es que con el alza de los precios hay una gran demanda de estos aparejos, y quienes los proveen no confían en una empresa que desde hace años no publica sus resultados económicos, se ha endeudado y ha ganado fama mundial de estar carcomida por la ineficacia y la corrupción.  Los perforadores prefieren atender sus clientes serios.

A pesar de que no hay razones para que él sepa de estos temas, Chávez debe sospechar la verdad detrás de las mentiras que le cuentan sobre el petróleo, la economía y las finanzas.  Esto debe desesperarle.  Pero no tiene como arreglarlo porque ya no hay gente capaz que quiera trabajar en un régimen que se cae a pedazos, al frente del cual está un hombre manejado por brujos y agotado, que estalla e insulta a la menor contrariedad.  Así, su cambio de gabinete no aporta esperanzas sobre una mejoría en la capacidad del equipo.  Puede afirmarse que el nuevo gabinete es menos apto que cualquier otro de este régimen.

Conociendo el modo como actúa Chávez y los consejos que puede aportarle Fidel, cabe pensar que el conflicto con Colombia es un diversión para la opinión pública y un intento de agrupar al país frente a un enemigo artificial.  Eso explicaría la conducta aparentemente disparatada de exigir al mundo reconocimiento para los secuestradores y narcotraficantes de la guerrilla.  En todo caso, un país sin alimentos y con una fuerza armada disminuida y confundida, no estaría en capacidad de enfrentar el conflicto que Chávez propone.  De modo que Chávez tratará de mantenerlo como una guerra de micrófonos.  Pero el daño ha sido enorme.  No se trata ya de Estados Unidos, sino de la Comunidad Europea que rechaza la aberración de legalizar la narco-guerrilla y los secuestros.  Y debe recordarse cuánto ha hecho Chávez por atraerse el apoyo de Europa.

En el desordenado intento de crear puntos de discusión distintos del desastre económico, el Presidente ha llegado al exabrupto de proclamar ante la Asamblea Nacional su hábito de ingerir hojas y pasta de coca.  Me inclino a pensar que escadalizó con eso para cambiar la conversación que va sobre el tema económico.  La hoja de coca masticada provee casi un 1% de cocaína y la pasta más del 30%.  Uno de los crímenes cometidos con los indios de Bolivia y Perú es haberles habituado a ese isocalórico que les permite trabajar veinte horas diarias sin alimento ni fatiga, a cambio de reducir a menos de 30 años su expectativa de vida.  Los trastornos provocados por la ingesta de esas hojas y esa pasta son mucho más que la conducta disparatada, prepotente y agresiva que con frecuencia exhibe el Presidente de Venezuela.  De modo que no podemos echarle la culpa a la coca, sino a la ignorancia de las difíciles y delicadas materias que debe manejar un hombre de Estado, tarea para la cual el teniente coronel Chávez Frías, persona en otros aspectos muy estimable y político honestamente preocupado por la suerte de los humildes, simplemente no está capacitado.